Un intento de robo en una vivienda de Puerto Madryn tuvo un desenlace inesperado en la madrugada de este martes.
Un hombre de 22 años que ingresó a una casa con fines delictivos fue reducido a golpes por el dueño del lugar, quien lo sorprendió en flagrancia. Posteriormente, el sujeto fue detenido por personal de la Comisaría Segunda de la ciudad. Según Jornada.
La Intervención del Dueño y la Llegada de la Policía
Todo comenzó con una alerta del Centro de Monitoreo de Puerto Madryn en la madrugada. Las cámaras captaron el movimiento de una persona caminando por los techos de una vivienda en la calle San Lorenzo. Inmediatamente, el personal del centro dio aviso a la Policía para que una patrulla se dirigiera al lugar.
La rápida respuesta de los efectivos, sin embargo, no fue lo suficientemente veloz como para intervenir primero. Al llegar a la escena, los oficiales se encontraron con una situación ya resuelta. El verdadero protagonista de la noche había sido el propio dueño de la casa.
El hombre, que estaba durmiendo en su hogar, se despertó sobresaltado al escuchar un ruido extraño que provenía del interior de la vivienda. Al levantarse para investigar, se encontró cara a cara con un intruso que acababa de ingresar. Sin tiempo para dudar y actuando instintivamente para defender su propiedad y su integridad, el residente reaccionó con contundencia. Según narró luego a las autoridades, le asestó un directo golpe de puño en el rostro al delincuente. El impacto fue suficiente para desestabilizarlo y reducirlo, logrando mantenerlo inmovilizado en el piso hasta que sonaron las sirenas policiales y los uniformados pudieron tomar el control formal de la situación.
El Detenido Quedó a la Espera de la Audiencia de Control
Los oficiales procedieron a identificar y detener al individuo de 22 años, quien fue trasladado de inmediato a la Comisaría Segunda. Allí quedó alojado a disposición de la Justicia, en espera de la audiencia de control de detención que determinará su situación legal. El caso pone nuevamente en discusión los límites de la legítima defensa y la reacción de los ciudadanos ante hechos delictivos que los toman por sorpresa en sus propios hogares.