Un nuevo informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) revela un dato histórico: la presión tributaria del año 2025 fue la más baja de los últimos diez años.
Este descenso responde directamente a la reducción de impuestos implementada por el gobierno nacional, generando un escenario fiscal inédito para la economía argentina.
Según Noticias Argentinas que accedió al análisis del IARAF, la presión tributaria efectiva nacional en 2025 se ubicó en el último lugar del ranking de la última década, cuando se ordenan los años de mayor a menor carga fiscal. En términos concretos, se registró un descenso de 1.1 puntos porcentuales del PBI respecto al año anterior.
Este fenómeno se trasladó directamente a los números de la recaudación. El año pasado cerró con una caída real del 1% en la recaudación tributaria nacional en comparación con 2024. Si se excluyen del cálculo los ingresos por impuestos vinculados al comercio exterior —como los derechos de exportación—, el resultado se invierte, mostrando un aumento real del 4.5%.
El detalle de las subas y caídas por tributo
El informe del IARAF desglosa el impacto dispar de la política tributaria en los diferentes impuestos. Por un lado, los tributos que experimentaron las mayores caídas en términos reales durante 2025 fueron:
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Bienes Personales, con una disminución del 34.6%.
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Derechos de exportación, que cayeron un 16%.
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Impuestos Internos coparticipados, con una baja del 11.7%.
Por el contrario, otros tributos mostraron aumentos significativos, liderados por:
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Impuesto a los combustibles, con un alza del 42.9%.
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Derechos de importación, que crecieron un 22.3%.
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Seguridad social, con un incremento del 13.8%.
Este patrón es coherente con las políticas implementadas, que apuntaron a reducir la carga sobre el sector agroexportador y ciertos impuestos nacionales, mientras se mantuvieron o aumentaron otros gravámenes.
Diciembre: quinto mes consecutivo de caída real
El mes de diciembre consolidó la tendencia del año, marcando la quinta caída real interanual consecutiva de la recaudación, con un descenso del 3%. La baja fue impulsada principalmente por la merma en los derechos de exportación, que cayeron un 58% real interanual, explicada por «la eliminación de carga tributaria al sector agropecuario».
El instituto que dirige Nadin Argañaraz señaló que este resultado era «esperable», teniendo en cuenta la baja de impuestos que, según sus cálculos, representó cerca del 10% de la recaudación potencial.
Un año de cambios y proyección de reforma
La reducción de la presión tributaria en 2025 se inscribe en un contexto de transformación del sistema impositivo. En línea con su programa, la administración de Javier Milei ha impulsado la eliminación o reducción de al menos 24 impuestos desde su asunción, incluyendo medidas como la reducción de retenciones a las exportaciones agropecuarias y ajustes en el impuesto a los Bienes Personales.
Analistas tributaristas, mientras reconocen estos avances, subrayan que el próximo paso debería ser una reforma integral para simplificar un sistema que aún es complejo y distorsivo, aunque advierten sobre los desafíos políticos y federales que esto conlleva. De hecho, el gobierno ha pospuesto un proyecto de reforma amplia para 2026, pero avanza con la eliminación de ocho tributos específicos a través del proyecto de Ley de Modernización Laboral.
El informe del IARAF dibuja un año fiscal 2025 marcado por un alivio tributario sin precedentes en la última década, como resultado directo de la política económica del gobierno. Este descenso en la presión fiscal, aunque esperado, plantea un nuevo escenario para las cuentas públicas, en el que el equilibrio dependerá de la evolución de la actividad económica y de la posibilidad de avanzar con una reforma estructural más profunda en el futuro.




