El economista desarmó el relato oficial: dijo que la nueva ley no alcanza para reactivar el empleo si no hay inversión y demanda. Alertó que el superávit comercial es «catastrófico» porque las importaciones están por el piso y la actividad, congelada. También apuntó contra la falta de un equipo sólido en el Gobierno.
Mientras el oficialismo celebra la sanción de la reforma laboral, el economista Carlos Melconian salió con los tapones de punta a ponerle un freno al optimismo. En diálogo con Splendid AM 990, el exdirector del Banco Nación aseguró que la ley es «un paso adelante», pero que no alcanza para romper el círculo vicioso de la estanflación que tiene a la economía argentina «planchada».
Según Noticias Argentinas (NA) , Melconian fue tajante: «Cualquiera que crea que con la reforma laboral llegaste a la Luna se equivoca».
«Si no hay demanda, no hay empleo»
Melconian desvinculó el marco legal de la reactivación económica inmediata y sostuvo que la contratación de nuevos trabajadores solo llegará de la mano de una recuperación genuina de la inversión. «El incentivo para tomar empleo es igual al de tomar crédito: si el empresario no tiene demanda, no contrata», explicó de forma directa, distanciándose de lo que calificó como el «show» y la «porquería política» que rodeó el debate legislativo.
Para el economista, la reforma es necesaria, pero no suficiente. «Es un paso adelante, pero no quiebra la estanflación», sentenció.
Superávit comercial «catastrófico»
Uno de los puntos más duros de su análisis fue sobre el superávit comercial. Lejos de celebrar el saldo positivo, Melconian lo calificó como un reflejo de la parálisis económica. «El nivel de importación de Argentina muestra que te faltan glóbulos rojos; la economía está planchada y por eso hay semejante catástrofe de superávit comercial», graficó.
Según su mirada, el excedente de dólares no es fruto de un boom exportador, sino de un nivel de importaciones críticamente bajo que asfixia al aparato productivo.
La dolarización «subterránea» que no se fue
Melconian también alertó sobre una «dolarización subterránea» persistente a pesar de la aparente calma en los mercados. Para el analista, la estabilidad cambiaria actual es una transición frágil que no debe confundirse con una solución de fondo a la falta de moneda.
«Lo que ocurre es que como no hay cagazo a que gane Kicillof, desapareció de escena la dolarización, pero sigue existiendo», disparó, sugiriendo que la falta de un contendiente de peso permite al Gobierno manejarse con mayor margen a pesar de que «la pelota todavía no entra».
Crítica al equipo económico y a la oposición
El economista también apuntó contra la estructura de gestión del Gobierno, cuestionando la solidez del equipo de Javier Milei y la ausencia de una alternativa política que lo obligue a mejorar. En su diagnóstico, la aparente fortaleza oficialista se explica, en parte, por el miedo a los liderazgos opositores actuales y el recuerdo de gestiones previas.
Finalmente, reclamó un programa integral que fomente el desarrollo productivo. «El éxito se verá cuando se quiebre la estanflación y la gente sienta que le alcanza la guita», concluyó.




