El inicio de febrero ha traído consigo un clima de marcada prudencia y volatilidad para las finanzas argentinas
Tras una serie de jornadas con resultados dispares, los activos locales volvieron a mostrar señales de debilidad, con retrocesos significativos en Wall Street y un indicador de riesgo país que se resiste a perforar el techo de los 500 puntos básicos, consolidando una tendencia de cautela entre los inversores internacionales.
Retroceso generalizado en las acciones y el índice Merval
La jornada financiera de este miércoles estuvo marcada por la caída de los papeles argentinos en Estados Unidos. Los activos que cotizan en Nueva York (ADR) registraron bajas que alcanzaron hasta el 6%, con el sector bancario —encabezado por el Banco Francés— y Telecom como los principales afectados por la ola de ventas.
En el ámbito doméstico, el panel líder de la Bolsa de Buenos Aires no fue la excepción. El índice S&P Merval revirtió su tendencia alcista inicial para cerrar con una caída del 0,7%, marcando así su sexta rueda consecutiva en terreno negativo. Según información proporcionada por el medio LA17, esta dinámica refleja una creciente aversión al riesgo ante la falta de definiciones económicas clave para el corto plazo.
La incertidumbre estadística y el frente inflacionario
Uno de los factores que más ruido generó en la City porteña fue el cambio de piezas en el INDEC. La salida de Marco Lavagna y la postergación de la nueva metodología para medir la inflación despertaron interrogantes sobre la transparencia y credibilidad de los datos oficiales. Analistas del mercado sugieren que la demora en aplicar la nueva canasta de consumo podría estar vinculada a que los resultados arrojarían cifras de inflación más elevadas que las actuales.
Pese a que el Ministro de Economía, Luis Caputo, defendió la decisión alegando que primero se debe consolidar la desaceleración de precios, el impacto en la confianza fue inmediato. Economistas como Gabriel Caamaño calificaron la medida como una «mala noticia», subrayando que la estabilidad financiera depende, en gran medida, de la solidez institucional de las estadísticas.
Balanza de divisas y el rol del Banco Central
En el plano cambiario, el panorama ofrece algunos matices de alivio. El Banco Central mantiene una intervención activa, logrando acumular compras por más de 1.200 millones de dólares en lo que va de 2026. Esta estrategia busca evitar una apreciación excesiva del tipo de cambio frente a una liquidación del agro que, si bien cayó un 10,8% interanual en enero, mostró una notable recuperación respecto al mes anterior.
Sin embargo, estos ingresos de divisas no han sido suficientes para empujar a los bonos soberanos, que apenas mostraron una mejora marginal del 0,1%. Así, el riesgo país elaborado por JP Morgan se estacionó en los 502 puntos básicos, alejándose del mínimo de 474 puntos alcanzado la semana pasada, lo que reafirma que el mercado aún aguarda señales más claras de previsibilidad política y económica.




