La forma de descubrir Argentina está cambiando de ritmo. Lo que antes era una actividad recreativa ocasional, hoy se consolida como uno de los pilares del turismo receptivo: el cicloturismo urbano
Esta tendencia, que prioriza la sustentabilidad y el bienestar físico, permite a los viajeros conectar con la identidad local desde una perspectiva mucho más íntima y cercana que el clásico bus turístico.
Una experiencia democrática y sustentable sobre ruedas
El atractivo de la bicicleta reside en su capacidad para romper barreras sociales y geográficas. Al pedalear por los barrios, el turista deja de ser un mero observador para integrarse al pulso cotidiano de la ciudad. Según la información proporcionada por el medio LA17, este formato destaca por su horizontalidad: en un mismo grupo pueden convivir perfiles de viajeros muy distintos, unidos por el esfuerzo físico y el juego.
Empresas del sector, como Civitatis, reportan niveles de satisfacción altísimos que rozan la excelencia, con calificaciones de 9,4 sobre 10. Los usuarios valoran no solo el ejercicio, sino la posibilidad de transitar rutas seguras acompañados por guías profesionales que relatan la historia y la arquitectura de los destinos de una manera dinámica y divertida.
Buenos Aires y Córdoba: Los epicentros del pedaleo
La Ciudad de Buenos Aires, gracias a su geografía llana y su extensa red de ciclovías, se mantiene como el escenario predilecto para los tours guiados. Sin embargo, el interior del país no se queda atrás. La ciudad de Córdoba ha sabido integrar la movilidad sustentable a su oferta turística con más de 180 kilómetros de infraestructura dedicada.
Los datos respaldan este auge: solo durante el año 2025, más de 3.300 turistas eligieron el sistema público cordobés para explorar la capital provincial. Esta evolución demuestra que el cicloturismo dejó de ser un nicho marginal para transformarse en una pieza clave de la economía del visitante.
Desafíos climáticos y cambios en el perfil del turista
A pesar del éxito, el sector enfrenta retos importantes. El perfil del cicloturista actual es mayoritariamente internacional —proveniente de Europa, Estados Unidos y Australia—, mientras que el mercado latinoamericano ha mostrado una baja debido a la pérdida de competitividad en los precios.
Por otro lado, el clima se ha vuelto un factor determinante. Si bien la temporada alta se extiende de octubre a marzo, las intensas olas de calor, con temperaturas que han llegado a los 43 grados, obligan a los operadores a repensar los horarios y la logística para garantizar la seguridad de quienes eligen pedalear bajo el sol argentino.




