El titular de CICECH dijo que la norma “elimina incertidumbre” para contratar y que el paro tuvo escaso impacto en comercio e industria. También habló de un “cambio cultural”.
La voz del comercio y la industria del este chubutense apareció en #LA17 con una idea central: la reforma laboral no llega como sorpresa, sino como un reclamo “de hace muchísimo tiempo” dentro del sector privado. Andrés Koss, presidente de la Cámara de Industria y Comercio del Este del Chubut (CICECH), sostuvo que el paquete aprobado se volvió indispensable para pensar un escenario económico con reglas más previsibles y con mayor competitividad en un mundo que describió “cada vez más competitivo”.
Koss eligió arrancar por una definición que intentó separar entusiasmo de ingenuidad. Dijo que, más allá de que en el debate “se fueron extendiendo” discusiones y que “esta ley fue desguasada de algunas cuestiones”, el balance para su sector sigue siendo positivo. En su lectura, el resultado mantiene el corazón de un cambio que el empresariado esperaba para dejar atrás una legislación que consideró “totalmente vetusta”.
En ese punto, el dirigente apuntó a lo que definió como el efecto más directo sobre la conducta de quien emplea. “Lo más importante de esta reforma es que se elimina esta incertidumbre por parte del empleador”, afirmó, y lo vinculó con una decisión cotidiana repetida en talleres, comercios y pequeñas firmas: “Prefiero no tomar gente porque por el riesgo que implica el día de mañana, juicio laboral mediante, es fundirme”. Para Koss, esa percepción de riesgo se convierte en una barrera concreta para sumar personal. De acuerdo con LA17.
El dirigente insistió con una lógica que presentó como “muy sencilla de entender” y que buscó bajar la discusión a un razonamiento práctico. “Si vos le pones al empleador el mundo difícil para despedir gente, la resultante va a ser no tomar gente”, expresó, y planteó que el mundo laboral necesita “ser algo muy dinámico”. En ese marco, sostuvo que la reforma apunta a quitar “ese riesgo” y “esa incertidumbre” que, según su mirada, empujó a muchos emprendimientos a congelar contrataciones.
La conversación también se metió en un tema que se repite en el debate argentino, pero que Koss intentó explicar desde un ángulo polémico: la informalidad. En su diagnóstico, la mitad del mercado laboral se mueve fuera del registro formal y esa realidad creció, en parte, por el esquema previo. Habló de “situaciones que ya existen” y describió formas de empleo no registrado como una práctica que se extendió ante la necesidad de trabajar, aunque subrayó que el objetivo deseable es “estar en un marco legal todos”.
En una frase que marcó el tono de su mirada, Koss sostuvo que “filosóficamente la informalidad también es un sistema que terminó siendo más eficiente que el otro sistema”, y enseguida aclaró que no se trata de algo que se quiera sostener. Su argumento apuntó a que, si el sistema legal empuja a la gente a esquivarlo, la informalidad se vuelve el camino que muchos eligen para sobrevivir o para mantener un emprendimiento funcionando, aun con costos sociales y laborales que quedan abiertos.
En el tramo más ideológico de la entrevista, el titular de CICECH se detuvo en lo que definió como un clima de confrontación social alrededor de la relación laboral. “Se trataba de poner en posiciones distintas al empleado del empleador, como una cuestión de casi enemistad”, dijo, y habló de “una base equivocada” que alimenta esa dinámica. Planteó que esa pelea “hay que romperla” porque, según su mirada, no refleja lo que ocurre en la práctica cotidiana del sector privado.
Esa idea reapareció cuando el programa le consultó por el paro general que coincidió con el debate de la reforma. Koss afirmó que “en general no hubo gran repercusión en el sector privado”, aunque mencionó como excepciones el cierre de bancos y algunas dependencias, que “entorpencen” y “generan un problema”. En cambio, sostuvo que “en el sector industrial y comercial las cosas siguieron funcionando”, y lo vinculó con una limitación concreta: “el sector privado no puede parar”.
Al hablar del acatamiento, Koss lo asoció a una señal de época y lo definió como parte de “un cambio cultural” que, dijo, “está en marcha”. En esa lectura, sostuvo que “el mismo asalariado entiende que tenemos que modificar esto”, y que incluso desde el empleo privado aparece una postura de continuidad productiva. “Hoy hay un cambio cultural que está en marcha, en buena hora”, afirmó, y señaló que la discusión real, para él, pasa por productividad y eficiencia.
En la parte final, Koss se corrió de la reforma para describir un escenario económico difícil para la región. “Es un año muy difícil sin duda”, dijo, y planteó que la situación “pone a prueba” a todo el país, con un capítulo especial para el sector privado. En su interpretación, el nuevo contexto obliga a revisar hábitos: señaló que el país se “mal acostumbró” a que “alguien nos iba a resolver el problema” y que, con el nuevo escenario, “la pelota está de nuestro lado”.
También dejó una frase que funcionó como advertencia sobre el costo de la transición: sostuvo que, en tiempos de inflación, “es muy fácil vender” porque el consumo se distorsiona, pero que esa lógica “un día explota” y deja a la vista una realidad menos cómoda. Desde esa mirada, anticipó que “va a quedar gente en el camino y aparecerán otros actores”, y pidió aceptar ese dinamismo como parte de una economía más competitiva y exigente.




