La reforma laboral pasó en Diputados, pero en la delegación chubutense no hubo bloque compacto: tres rechazos y dos avales marcaron una división política nítida.
La provincia no habló con una sola voz cuando llegó el momento de definir la reforma laboral impulsada por el gobierno nacional. En el tablero final, Chubut aportó tres votos negativos y dos afirmativos, un reparto que dejó al descubierto cómo cada espacio político interpreta el rumbo del mercado de trabajo y el alcance de los cambios propuestos.
Entre quienes rechazaron el proyecto quedaron Juan Pablo Luque y José Glinski, representantes de Unión por la Patria, junto a Jorge “Loma” Ávila, del bloque Encuentro Federal. Los tres coincidieron en oponerse a la iniciativa durante la votación en el recinto, y esa coincidencia terminó de inclinar la balanza provincial hacia el no. La postura se alineó con sectores que cuestionaron el contenido de la norma por considerar que afecta derechos laborales ya consolidados. De acuerdo con LA17.
En el otro extremo se ubicaron Maira Frías y César Treffinger, integrantes de La Libertad Avanza, que respaldaron la reforma en sintonía con la estrategia parlamentaria del oficialismo. Sus votos acompañaron el proyecto en los artículos centrales y se integraron al armado nacional que buscó sostener la mayoría hasta el cierre de la sesión.
La imagen final dejó a la delegación partida en dos bloques bien definidos: oficialismo libertario por un lado, oposición peronista y federal por el otro. No hubo abstenciones ni posiciones intermedias, y esa nitidez convirtió el voto chubutense en una señal política directa hacia adentro y hacia afuera de la provincia.
El tratamiento del proyecto se desarrolló en una jornada extensa que arrancó pasadas las 14 con el quórum justo de 130 diputados. El debate se dio mientras afuera del Congreso se sentía el paro general convocado por la CGT y se registraban incidentes en los alrededores. Esa tensión exterior acompañó un intercambio intenso dentro del recinto.
Para ordenar la discusión, la votación se estructuró “por capítulos”, lo que permitió avanzar en bloques temáticos en medio de cruces, objeciones reglamentarias e intentos de la oposición de modificar el trámite. En la previa del desenlace, el Gobierno introdujo cambios para consolidar apoyos, entre ellos la eliminación del artículo que limitaba las licencias médicas por enfermedad.
Desde el oficialismo se defendió la iniciativa bajo la denominación de “Modernización Laboral”, con el argumento de que busca actualizar un régimen que calificó de “vetusto”. También se planteó la necesidad de reducir la informalidad y bajar la litigiosidad, a la que se describió como “industria del juicio”. Esos ejes sostuvieron el discurso de quienes impulsaron la aprobación.
La oposición, en contraste, habló de “retroceso histórico en derechos” y advirtió sobre el riesgo de precarización. Además, cuestionó la oportunidad política de debatir la norma en un contexto de paro general y alta conflictividad social. Ese contrapunto atravesó cada tramo de la sesión.
El resultado general arrojó 135 votos a favor y 115 en contra, con respaldo de bloques dialoguistas como PRO, UCR, MID y espacios provinciales que se sumaron al oficialismo. Con ese número asegurado, el proyecto vuelve ahora al Senado para que esa cámara trate las modificaciones introducidas y defina la sanción definitiva.




