Estrategia oficialista: cómo planean salvar la reforma laboral.
La reforma laboral impulsada por el Poder Ejecutivo se encuentra en una encrucijada determinante. Tras la media sanción en el Senado, la aparición de un polémico artículo que recorta los haberes por licencias médicas desató una tormenta política que obligó al Gobierno a recalcular sus movimientos. La prioridad de la Casa Rosada es obtener la sanción definitiva sin que el proyecto deba retroceder casilleros, en un contexto de creciente presión sindical y dudas entre sus propios aliados legislativos.
El polémico artículo 44 y la marcha atrás de Bullrich
El eje del conflicto se centra en el artículo 44 del proyecto, una modificación que ingresó de forma silenciosa durante el debate en la Cámara Alta y que altera el histórico régimen de licencias por enfermedad. Según TN, la normativa propone pagar solo el 75% del salario en enfermedades «involuntarias» —como cáncer o intervenciones quirúrgicas— y apenas el 50% en las «voluntarias», referidas a lesiones sufridas en actividades recreativas o deportivas.
Ante el fuerte rechazo social y gremial, la senadora de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, anticipó un giro en la postura oficial. «Vamos a hacer una modificación para enfermedades severas, degenerativas o irrecuperables y vamos a dejar un 100% del salario. Pero será solo cuando haya corroboración fehaciente del caso», afirmó la legisladora, buscando aplacar las críticas antes del inicio del debate en comisiones en la Cámara de Diputados.
La encrucijada de los tiempos y la vía de la reglamentación
El dilema técnico es complejo: si Diputados modifica el texto para corregir este punto, la ley debe volver obligatoriamente al Senado. Esta demora rompería el cronograma del oficialismo, que pretende cerrar el período extraordinario con la ley en mano. Para evitar este paso, el bloque libertario baraja una alternativa arriesgada: aprobar el texto tal como vino del Senado y subsanar el error a través de la reglamentación posterior o mediante una ley complementaria.
Esta estrategia fue confirmada por el diputado Luis Petri, quien busca garantizar el apoyo de los bloques «dialoguistas». Sin embargo, el camino no está despejado. Desde el PRO, aliados clave en esta votación, ya marcaron sus reparos. Cristian Ritondo señaló que el punto debe revisarse en el recinto: “Creemos que este punto debe revisarse en Diputados para lograr una redacción más equilibrada, que brinde previsibilidad y controles adecuados sin afectar la protección del trabajador”, sostuvo el dirigente.
Horas decisivas en el Congreso y la amenaza de paro
El oficialismo se juega el todo por el todo en el tratamiento en comisión previsto para este miércoles. El objetivo es conseguir dictamen para sesionar el jueves, pero la CGT ya ha movido sus fichas convocando a un paro general para esa misma jornada. La presión en las calles y la falta de consenso total sobre la «vía de la reglamentación» mantienen en vilo la aprobación de una de las leyes más ambiciosas de la gestión de Javier Milei.
La resolución de este conflicto definirá no solo el contenido de la reforma laboral, sino también la capacidad del Gobierno para maniobrar en un Congreso donde no posee mayorías propias y depende de una ingeniería política milimétrica para evitar que sus proyectos queden empantanados en el laberinto legislativo.




