El diputado de la Coalición Cívica cruzó al flamante embajador ante la UE con una metáfora ácida sobre plataformas de contenido pago. La disputa comenzó por un posteo sobre los 90 y terminó con acusaciones cruzadas de «kirchnerista», «traidor» y «cortesano complaciente». La fractura entre los exaliados es total.
Lo que empezó como un debate histórico sobre las reformas de los años 90 terminó convertido en una guerra sin cuartel en la red social X. El diputado nacional Maximiliano Ferraro, presidente de la Coalición Cívica ARI, y el recientemente designado embajador ante la Unión Europea y Bélgica, Fernando Iglesias, protagonizaron un cruce tan feroz como personal que dejó al descubierto la fractura total entre los antiguos aliados legislativos. Según Noticias Argentinas.
Todo comenzó cuando Ferraro compartió imágenes de portadas históricas para trazar un paralelismo entre las políticas actuales y los procesos económicos de las décadas de 1990 y 2000. «Algo de perspectiva histórica. Cuéntenla como quieran. Esta historia ya la vivimos. Y todos sabemos cómo terminó», disparó el legislador, acompañando su mensaje con titulares sobre reformas laborales y regímenes jubilatorios de las eras de Menem y De la Rúa.
«El kirchnerismo, saliendo del placard»
La respuesta de Iglesias no tardó en llegar y buscó encasillar la postura de Ferraro dentro del arco opositor más duro. «El kirchnerismo, saliendo del placard», replicó el flamante embajador al citar el posteo original, sugiriendo una supuesta alianza ideológica entre la Coalición Cívica y el espacio liderado por Cristina Kirchner.
La acusación fue dinamita pura. Y Ferraro respondió con la misma intensidad, pero con un arsenal mucho más personal.
«Si existiera un OnlyFans de la política, el tuyo sería el más barato»
En un tono marcadamente ácido, Ferraro acusó a Iglesias de haber entregado sus convicciones por una embajada y utilizó una metáfora que rápidamente se volvió viral: «Si existiera un OnlyFans de la política, el tuyo sería el más barato y humillante», lanzó el diputado nacional.
Pero no se detuvo ahí. Ferraro calificó a Iglesias como un «cortesano complaciente del populismo de derecha que abraza a Viktor Orbán» y desestimó la etiqueta de «kirchnerista» impuesta por el diplomático, recordándole que años atrás ese mismo sector lo acusaba de ser de «ultraderecha».
Traición, dignidad y una embajada de por medio
El enfrentamiento evidencia la fractura total entre los antiguos aliados legislativos en un contexto de reordenamiento de fuerzas. Mientras Iglesias defendió su posición desde su nuevo rol ejecutivo en el extranjero, Ferraro cerró su intervención con una frase cargada de ironía: «Disfrutá de tu embajada».
El mensaje fue claro: para Ferraro, la aceptación del cargo diplomático por parte de Iglesias es una traición a los principios que alguna vez compartieron. Para Iglesias, la postura de Ferraro no es más que un kirchnerismo encubierto.
La historia de los 90 como telón de fondo
El intercambio no solo reavivó el debate sobre la «herencia» de los años 90 planteada por las tapas de diarios, sino que dejó expuesta la hostilidad manifiesta entre ambos dirigentes, quienes pasaron de compartir bloque a intercambiar acusaciones de «traición» y falta de dignidad.
Lo que comenzó como una reflexión histórica terminó convertido en un ajuste de cuentas personalque muestra, en tiempo real, cómo se reconfiguran las lealtades y las enemistades en la política argentina.




