El Comando Sur ejecutó un «ataque cinético letal» contra una embarcación en aguas internacionales. El gobierno de Trump asegura que eran narcoterroristas, pero no presentó pruebas. Expertos denuncian ejecuciones extrajudiciales. Ya son 150 muertos desde septiembre.
La guerra contra el narcotráfico de Donald Trump suma un nuevo capítulo sangriento en aguas internacionales. Fuerzas militares de Estados Unidos mataron el viernes a tres presuntos narcotraficantes en un nuevo ataque contra una lancha en el este del océano Pacífico. El Comando Sur publicó en X un video en blanco y negro que muestra el momento exacto en que la embarcación es bombardeada y queda envuelta en llamas. Según TyC.
«Miembros del ejército de Estados Unidos ejecutaron un ataque cinético letal contra una embarcación operada por Organizaciones Terroristas Designadas», escribió el Comando Sur, en referencia a las bandas narcos. «Tres narcoterroristas hombres murieron durante esta acción», agregó.
Pero la justificación oficial no convence a todos. Desde septiembre, estas operaciones ya han dejado un saldo escalofriante: cerca de 150 personas muertas y decenas de botes destruidos en el Caribe y el Pacífico.
¿Guerra o ejecuciones?
El gobierno de Trump insiste en que está en guerra con supuestos «narcoterroristas» que operan en América Latina. Sin embargo, hasta ahora no ha aportado pruebas concretas de que las lanchas atacadas estuvieran involucradas en el tráfico de drogas.
Este vacío probatorio ha encendido todas las alarmas en la comunidad internacional. Expertos en derecho internacional y grupos humanitarios denuncian que estos ataques podrían constituir ejecuciones extrajudiciales, ya que aparentemente han tenido como blanco a civiles que no representaban una amenaza inmediata para Estados Unidos.
Un escuadrón de la muerte en el mar
La estrategia de Washington es clara: desde principios de septiembre, una enorme fuerza navalpatrulla el Caribe y el Pacífico con una misión que va más allá de perseguir narcos. Además de perturbar supuestas líneas de contrabando marítimo, estas operaciones también sirvieron para aplicar un bloqueo petrolero contra Venezuela y, el 3 de enero, para capturar al presidente Nicolás Maduro, actualmente detenido en Estados Unidos.
El mensaje es tan contundente como aterrador: en aguas internacionales, la Marina estadounidense actúa como juez, jurado y verdugo.
Sin pruebas, sin juicio, sin piedad
Las imágenes del ataque difundidas por el Comando Sur son impactantes. Desde una vista aérea, se ve cómo la lancha navega tranquila hasta que explota en llamas. No hay advertencia previa. No hay intento de detención. Solo fuego y muerte.
Tres personas murieron en segundos. Y según el gobierno de Trump, eso es suficiente.
Pero mientras Washington celebra sus «ataques cinéticos letales», las familias de las víctimas lloran a sus muertos sin saber siquiera si eran inocentes o culpables. Porque en esta guerra, la presunción de inocencia no existe.
El mundo mira, pero no actúa
La comunidad internacional observa con preocupación pero, hasta ahora, sin tomar medidas concretas. Los ataques continúan. La cifra de muertos sigue creciendo. Y el gobierno de Trump, fortalecido por su cruzada contra el narcotráfico, no muestra intención de detenerse.
El debate sobre la legalidad de estas operaciones recién comienza. Pero para los 150 muertos que ya llevamos, cualquier discusión llega demasiado tarde.




