El Indicador CAMARCO marcó un incremento del 2,3%, por debajo del 2,9% del IPC general. Materiales subieron 2,1% y la mano de obra, 2,8%. El dato enciende esperanzas en el sector.
En medio de un escenario económico complejo, llegó una noticia que ilusiona al sector de la construcción. Según el informe de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), el costo de la construcción en enero aumentó 2,3% , un número que se ubicó por debajo de la inflación general, que fue del 2,9% .
Según Noticias Argentinas (NA) , el indicador alcanzó los 19.209,4 puntos y marcó una desaceleración respecto de la tendencia de los últimos meses.
Materiales y mano de obra: los dos motores del índice
El informe de CAMARCO desglosa los componentes que explican la variación mensual:
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El costo de los materiales se ubicó en 21.778,0 puntos, con un incremento del 2,1% , impulsado por una moderación en los precios de insumos clave como el cemento, el acero y los ladrillos.
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El costo de la mano de obra alcanzó los 15.444,4 puntos, con una suba del 2,8% , en línea con las paritarias del sector.
La combinación de ambos factores dio como resultado un indicador general que, por primera vez en varios meses, corre por debajo del índice de precios al consumidor.
¿Qué mide el Indicador CAMARCO?
La Cámara Argentina de la Construcción publica mensualmente esta herramienta que estima la variación de costos de la construcción de un edificio tipo en la Ciudad de Buenos Aires. Se compone de tres series:
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Indicador del costo de la construcción del edificio tipo: mide la variación mensual de los costos asociados a la construcción de un edificio torre en CABA.
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Indicador del costo de materiales: refleja las fluctuaciones en el costo de los insumos.
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Indicador del costo de la mano de obra: registra las variaciones en los costos laborales.
Una luz de esperanza para el sector
El dato de enero enciende una luz de esperanza para un sector que viene golpeado por la recesión y la caída de la obra pública. Que los costos suban menos que la inflación general podría aliviar la presión sobre las empresas constructoras y, eventualmente, traducirse en una mejora de la competitividad.
Sin embargo, los empresarios del sector advierten que aún es pronto para cantar victoria. La recuperación de la actividad dependerá también de la estabilidad macroeconómica, el acceso al crédito y las decisiones de inversión pública y privada.




