¿Por qué vecinos de la Ruta 16 en Lago Puelo reclaman por servicios?
La expansión demográfica en la Comarca Andina ha puesto en evidencia el déficit de infraestructura que atraviesan diversos sectores rurales y semirurales de Chubut. Residentes de la zona aledaña a la Ruta 16, en Lago Puelo, han manifestado su creciente preocupación ante la falta de servicios esenciales como agua corriente y sistemas de cloacas.
A pesar de encontrarse a escasos dos kilómetros del casco urbano, las familias deben apelar a la autogestión para garantizar suministros básicos, enfrentando un escenario donde el crecimiento poblacional de las últimas dos décadas no fue acompañado por las inversiones estatales necesarias.
¿Cómo afecta la falta de agua corriente y cloacas al Paraje Maderera?
La vida cotidiana en la Ruta 16 está marcada por la dependencia absoluta de sistemas individuales de extracción. Los habitantes deben realizar inversiones costosas para acceder a un recurso vital que, en teoría, debería ser garantizado por el Estado. Según Info Chucao, el crecimiento de la zona ha generado una presión insostenible sobre las napas freáticas, obligando a los propietarios a profundizar sus excavaciones ante la depresión de los niveles hídricos y el temor a la contaminación por la ausencia de redes cloacales.
Agustina, vecina del Paraje Maderera, describió crudamente la situación: “Nosotros acá, en esta zona de la ruta 16, no tenemos agua corriente, o sea que siempre dependemos del agua de perforación. Primero teníamos una perforación hasta 6 metros, y después, hace unos años, ya hicimos 9, para tener mejor calidad de agua, y con eso nos manejamos para riego, para consumo, para todo”. Además, remarcó que la falta de saneamiento ambiental es un riesgo latente: “Cada uno, básicamente, en su domicilio tiene que tratar su salud. No hay cloacas”.
¿Cuáles son las estrategias ante la inestabilidad eléctrica?
El suministro eléctrico es otro frente de conflicto histórico en la región, aunque los vecinos reconocen una leve mejoría en la frecuencia de los cortes durante la actual temporada. Sin embargo, la desconfianza en la red pública ha llevado a los residentes a equiparse con tecnología propia para evitar quedar incomunicados o sufrir daños en sus electrodomésticos por las fluctuaciones de tensión. Los fuertes vientos, característicos de la zona, siguen siendo el principal detonante de las interrupciones del servicio que pueden durar varias horas.
“Todos los vecinos acá tenemos un grupo de electrógenos, porque ya sabemos que nos manejamos un poco con esta situación de que puede haber cortes”, explicó Agustina, señalando que la independencia de la infraestructura oficial se ha vuelto una estrategia de supervivencia. “Con el agua nos independizamos, con la luz tenemos generador y estabilizador, porque cuando se corta y vuelve, a veces vuelve muy fuerte o muy débil y los electrodomésticos sufren”, agregó. A esto se suma la complejidad en la facturación, donde instituciones no comerciales terminan pagando tarifas bajo categorías que no les corresponden, dificultando aún más la economía familiar.
La situación en Lago Puelo es un reflejo de una problemática regional que afecta incluso a parajes como Las Golondrinas, donde la obtención de agua es todavía más compleja. Mientras la Dirección General de Servicios Públicos (DGSP) moderniza sus sistemas de cobro online, los vecinos sostienen que la prioridad debe ser la obra pública estructural para que vivir a pocos minutos del centro no signifique carecer de derechos básicos.




