En una reunión clave para la estrategia legislativa del gobierno, el gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, se reunió este mediodía en la Casa Rosada con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro del Interior, Diego Santilli.
Según Noticias Argentinas, el encuentro, postergado en dos ocasiones anteriores, tuvo como objetivo central que el Ejecutivo nacional consiga respaldos para su proyecto de Reforma Laboral en las sesiones extraordinarias del Congreso.
Sin embargo, Ziliotto, un gobernador peronista tradicionalmente reticente al vínculo con la administración de Javier Milei, llegó con una agenda propia y un reclamo histórico: que la Nación pague una deuda que estima en $400.000 millones, correspondiente al déficit previsional provincial. La Pampa es una de las 14 provincias que no transfirió sus cajas jubilatorias a la ANSES y no recibe aportes actualizados, una situación que tensiona las finanzas locales.
Una reunión postergada que finalmente se concretó
La audiencia entre Ziliotto y los dos principales ministros del gabinete nacional se había programado en dos oportunidades anteriores, pero debió ser suspendida. La primera vez, por problemas personales del mandatario pampeano; la segunda, por las complejas condiciones climáticas que afectaron a la provincia, incluyendo graves incendios forestales.
Finalmente, Ziliotto llegó a la Casa Rosada a las 10 de la mañana de este martes, cumpliendo con su condición de que el intercambio tuviera lugar en la sede del Gobierno nacional y no en su provincia. Este gesto subraya su disposición al diálogo, pero también marca una cierta distancia y la intención de tratar los asuntos en un terreno neutral y de máxima formalidad.
El reclamo impostergable: los $400.000 millones del déficit previsional
Más allá de la reforma laboral, el tema central que Ziliotto lleva a cada reunión con autoridades nacionales es la deuda previsional. La Pampa, junto a otras 13 provincias como Córdoba, Mendoza y Santa Fe, mantiene su caja jubilatoria provincial separada del sistema nacional administrado por la ANSES.
El problema radica en que, según el reclamo provincial, la Nación no cumple con los aportes mensuales actualizados que debería realizar para cubrir el déficit de ese sistema, generando una deuda acumulada que La Pampa estima en $400.000 millones. Para el gobierno de Ziliotto, este es un requisito previo imprescindible para abordar cualquier otra negociación de fondo, ya que afecta directamente la capacidad de pago de jubilaciones y el equilibrio fiscal local.
La Reforma Laboral: un interés nacional que encuentra escepticismo provincial
Desde la administración libertaria, la reunión apuntaba explícitamente a «sumar voluntades» para la sanción del proyecto de «Modernización» Laboral, una iniciativa que «obsesiona» al presidente Javier Milei, según la descripción de la fuente oficial. Con el inicio de las sesiones extraordinarias y la posibilidad de que el proyecto sea tratado en el Senado el próximo 11 de febrero, el gobierno necesita construir mayorías.
Sin embargo, desde el entorno de Ziliotto enviaron un mensaje claro antes de la reunión: «No nos preocupa el tema de la reforma. Seguramente es necesaria, pero hay que ver para qué y cómo. Si la idea es precarizar no estamos de acuerdo». Esta postura deja entrever que el apoyo pampeano no será automático y que estará condicionado, en primer lugar, a una solución concreta al tema previsional y, en segundo término, al contenido específico de la reforma.
Un diálogo complejo que define el futuro de las extraordinarias
La reunión entre Ziliotto, Adorni y Santilli es un termómetro de la compleja relación entre el gobierno nacional y los gobernadores peronistas, especialmente aquellos de provincias «no alineadas». Demuestra la estrategia del oficialismo de buscar acuerdos puntuales más allá de las diferencias ideológicas, pero también la firmeza de los mandatarios para poner sus demandas locales por delante de la agenda nacional.
Si el gobierno quiere el voto de Ziliotto y de otros gobernadores con reclamos similares para la reforma laboral, deberá estar dispuesto a negociar y ofrecer soluciones concretas, empezando por el espinoso tema de la deuda previsional. De lo contrario, el diálogo en la Casa Rosada puede quedar en una mera foto protocolar, sin avances legislativos reales para el proyecto estrella de Milei.




