El economista Christian Buteler alertó que la salida de Marco Lavagna y la decisión de volver a demorar la aplicación de la nueva metodología afectan la credibilidad del organismo, generan distorsiones en contratos, salarios y precios.
La renuncia de Marco Lavagna a la dirección del Indec y la postergación de la puesta en marcha del nuevo índice para medir la inflación volvieron a encender señales de alerta en el ámbito económico. Así lo planteó el economista Christian Buteler, quien advirtió que la decisión tiene un impacto directo en la credibilidad del organismo y en la forma en que los agentes económicos toman decisiones.
En declaraciones a Mañanas Argentinas, Buteler recordó que se había alcanzado un consenso para comenzar a aplicar la nueva metodología a partir de enero de 2026, pero el Gobierno decidió volver a postergarlo. “Esta decisión impacta en la credibilidad. Los agentes económicos usan este dato para hacer proyecciones, negociar salarios y poner precios. Cuando se deja de confiar en un índice, se empiezan a usar indicadores alternativos y eso complica mucho más el manejo de expectativas y perjudica el proceso de desinflación que quiere llevar adelante el Gobierno”, explicó. De acuerdo con C5N.
El economista señaló que esta situación no es inédita en la Argentina. “Ya pasó que no creíamos en el índice oficial y aparecieron mediciones alternativas. Eso provoca una pérdida de credibilidad del Indec y hace que se empiecen a tomar otros números para evaluar cómo vienen la economía y los precios”, advirtió.
En ese sentido, aclaró que el debate no pasa por una manipulación directa de los datos, sino por la forma en que se mide la inflación. “El problema no es que digan que algo vale 11 cuando en realidad vale 15, sino que se cambia cuánto pesa cada componente en la canasta, y eso termina dando un resultado que representa mucho menos”, sostuvo.
Buteler también alertó sobre las consecuencias concretas en contratos, ingresos y activos financieros. “Todo contrato o precio que se ajuste por inflación, si la inflación no está bien medida, termina generando una pérdida real. Por eso la gente siente que la inflación da un número pero los precios suben más, o que los ingresos aumentan por encima de la inflación cuando en realidad hay una pérdida muy fuerte del poder adquisitivo”, explicó.
Además, anticipó posibles efectos en los mercados. “Hay bonos y letras que ajustan por inflación que claramente pueden verse dañados en sus precios. Es probable que tengamos un impacto en los mercados financieros por este cambio”, afirmó.
Finalmente, señaló que la incertidumbre también repercute en el clima de negocios. “Cuando una empresa hace proyecciones y en vez de usar el índice oficial termina usando otro, eso tiene un impacto. Todo este ruido termina afectando decisiones de inversión y planificación”, concluyó.




