El Poder Ejecutivo ordenó, mediante decreto, el traslado definitivo del histórico Sable Corvo del Libertador General José de San Martín desde el Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos a Caballo.
Un símbolo fundamental de la historia argentina cambia de guardia. A través del Decreto 81/2026, publicado este martes en el Boletín Oficial, el Gobierno dispuso que el Sable Corvo del General San Martín sea trasladado a la sede del Regimiento de Granaderos a Caballo «General San Martín», en Avenida Luis María Campos 554 de la Ciudad de Buenos Aires. Allí, la unidad militar creada por el propio Libertador tendrá la responsabilidad permanente de su preservación, seguridad e integridad.
Según Noticias Argentinas, los fundamentos de la medida destacan que el sable, donado al Estado Nacional en 1897, integra el patrimonio histórico de la Nación y es uno de los símbolos más representativos de la soberanía y la independencia.
Una medida basada en la seguridad y la tradición histórica
La decisión no es arbitraria y se sustenta en antecedentes de seguridad. Los considerandos del decreto recuerdan que el Sable Corvo fue objeto de robos en dos oportunidades (1963 y 1965)mientras estaba bajo la guarda del Museo Histórico Nacional. Aunque fue recuperado en ambas ocasiones, estos hechos ilícitos pusieron de manifiesto la necesidad de fortalecer su protección.
Precisamente por esos incidentes, un decreto de 1967 ya había dispuesto su custodia definitiva por parte del Regimiento de Granaderos. Sin embargo, en 2015, otro decreto ordenó su traslado al Museo Histórico Nacional para exhibición pública, manteniendo la custodia formal en manos del Regimiento. El nuevo decreto deroga expresamente el de 2015 y ordena el retorno físico del símbolo a la sede militar.
El Regimiento de Granaderos: guardián histórico
La elección del Regimiento de Granaderos a Caballo como depositario no es casual. La norma subraya que esta unidad, creada por San Martín como «instrumento decisivo de la independencia», es depositaria de una tradición de honor y servicio a la Patria. Desde su creación, tuvo a su cargo la custodia del Jefe de Estado y de los símbolos nacionales más relevantes.
Además, el conjunto de edificios del Cuartel de Palermo del Regimiento fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1997, una locación que reviste una «singular significación histórica e institucional» por su asociación directa con la figura del Libertador.
Con esta medida, uno de los objetos más icónicos de la historia argentina vuelve al cuidado de la unidad militar que lleva el nombre y perpetúa el legado de su dueño original, cerrando un ciclo y reforzando el vínculo entre el símbolo y su guardian histórico por excelencia.




