El sistema eléctrico nacional estuvo al borde del abismo
En medio de un pico de demanda que puso las reservas al límite, el Gobierno debió recurrir a la importación de energía desde Uruguay para evitar un apagón masivo. Sin embargo, la maniobra técnica quedó opacada por un dato económico alarmante: el país terminó pagando por esa electricidad hasta el doble del costo de generación local, dejando en evidencia severas fallas de planificación.
Una paradoja energética: recomprar gas propio más caro
La operación desnudó una contradicción sistémica difícil de explicar. Gran parte de la electricidad que Uruguay vendió a la Argentina fue producida con gas natural exportado previamente desde Vaca Muerta. Mientras que el país vende su recurso a precios competitivos, la falta de infraestructura y previsión obligó a «reimportar» ese mismo recurso convertido en electrones, pero a valores de mercado internacional significativamente más elevados.
Este escenario se dio en un contexto de temperaturas extremas que llevaron el consumo a niveles históricos. Ante la incapacidad de las centrales locales para cubrir el faltante por cuellos de botella en el transporte, la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA) autorizó el despacho desde el país vecino como única vía para sostener el servicio en los hogares y la industria.
Fallas de infraestructura y falta de coordinación
Para los especialistas del sector, este episodio no es un hecho aislado, sino la consecuencia de una falta de coordinación crónica entre la producción de hidrocarburos y la generación eléctrica. A pesar de contar con recursos abundantes en el subsuelo, la Argentina sigue tropezando con la falta de obras de ampliación en el sistema de transporte y una gestión de la demanda que reacciona tarde ante las crisis climáticas.
El impacto económico de estas decisiones recae directamente sobre las cuentas públicas, ya que el sobrecosto de la energía importada suele ser absorbido por el Estado a través de subsidios o trasladado parcialmente a las tarifas. La recurrencia a este tipo de parches financieros subraya la urgencia de avanzar en proyectos de infraestructura que permitan aprovechar el potencial de Vaca Muerta sin tener que depender de la solidaridad comercial de los países vecinos a precios de emergencia.




