La cadena de valor del sector energético en Argentina atraviesa una profunda transformación tecnológica impulsada por la búsqueda de eficiencia y la reducción de costos.
En la última emisión de Aguas Arriba, el ciclo audiovisual de EconoJournal conducido por Nicolás Gandini, referentes de la industria debatieron sobre la electrificación en Vaca Muerta, el uso de gas en la minería de la Puna y los desafíos logísticos que delinearán el mercado en los próximos diez años.
El anuncio central estuvo a cargo de la compañía Halliburton, que confirmó la puesta en marcha de sus servicios de fracturación 100% eléctrica bajo la tecnología Zeus en la cuenca neuquina. Este avance promete modificar sustancialmente el consumo energético en las operaciones de shale.
Zeus: fractura eléctrica con generación en pozo
La implementación de la tecnología Zeus representa un hito operativo para la región debido a la magnitud de la potencia requerida. Un set completo de fractura demanda entre 20 y 30 MW, un consumo equivalente a la potencia instalada de una planta solar pequeña o a la demanda de una ciudad de 30.000 hogares.
Hernán Carbonell, gerente de desarrollo de negocios de Halliburton en el país, detalló la estrategia para resolver el abastecimiento energético sin depender de la red pública. “El Zeus es un set 100% eléctrico. Esa electricidad la vamos a generar en el sitio, y esto se viabilizó logrando que la tecnología de generación venga con los sets eléctricos. De otra manera, hubiese sido necesario generar una infraestructura eléctrica hasta el set de fractura”, explicó el ejecutivo.
La compañía llevará gas natural (comprimido o licuado) directamente hasta el yacimiento para transformarlo en electricidad in situ. Respecto a la inversión, Carbonell precisó: “Se trata de una inversión pesada, propia de una tecnología muy nueva, que la escala actual de Vaca Muerta empieza a justificar con el avance del VMOS, los proyectos de LNG, y los récords que se rompen día a día en la cuenca».
Al ser consultado por Gandini sobre la convivencia de esta tecnología con equipos duales, el referente comparó el escenario con el mercado estadounidense: “Cuando uno ve Vaca Muerta no puede dejar de ver lo que sucede en Permian donde la tecnología eléctrica fue lo que más creció y todas las otras tecnologías son intermedias. Son las que están camino a una tecnología como esta. Nosotros vemos un crecimiento grande de los equipos eléctricos, pero va a haber proyectos en los que tengas menos escala o no tengas tanta continuidad o volumen y en esos casos se van a justificar las otras tecnologías, que son bombas 100% a gas o bombas duales gas-diésel”.
Transición hacia el gas y caída del consumo de diésel
La sustitución del combustible tradicional es una prioridad económica para las operadoras. Luis Lanziani, Supplier Development Director de Tecpetrol, proyectó un cambio drástico en la matriz de costos de los pozos: «De acá a cuatro años el consumo de diésel en fractura se puede reducir en un 60%, siendo conservador».
Lanziani argumentó que la escala de producción actual obliga al sector a modificar sus estrategias financieras. «Para mí lo que se viene en materia energética es una forma distinta de pensar el negocio gracias a la escala. La variable que moverá las inversiones es el costo unitario, que tiene que ser muy bajo. Por ejemplo, en la fractura hoy el diésel es un componente que carga muchísimo el precio y entonces hay que pasar a gas o eléctrico, y hay que elegir según las soluciones que hay. Eso no estaba en el pasado. Vamos a pasar a un modelo muy americano donde en realidad conviven muchas tecnologías y se va a usar la que sea más costo-eficiente en cada caso», analizó.
Para sustentar esta migración, las firmas coordinan infraestructura común. El directivo reveló que existen al menos siete proyectos de estaciones de carga de GNC a granel en la cuenca, con dos en fase de construcción y tres en proceso de cristalización, debido a que “todos los actores principales estamos empezando a compartir y ecualizar esfuerzos para bajar los costos y hacer sustentable el negocio sin cargarlo de ineficiencias”.
Innovación en la Puna: GNL chileno para el litio
La necesidad de gas se extiende hacia el norte del país, donde la minería de litio resolvió la falta de infraestructura local mediante la importación. Alberto Piwien, socio gerente de Plotec, expuso el caso de una mina ubicada a 4.000 metros sobre el nivel del mar que comenzará a generar energía eléctrica a partir de GNL transportado en camiones desde la terminal chilena de Mejillones.
En este pool logístico participa YPF como comprador del recurso, mientras que Plotec se encarga del diseño, transporte y operación de las plantas de regasificación. El proyecto cuenta con dos plantas operativas de pequeña y mediana escala que generan 8 MW permanentes (con 4 MW de reserva) y demandan unos 6.000 m³ diarios de gas natural. Piwien advirtió sobre las dificultades geográficas de la Puna al señalar que “el primer chasis que llevó GNL hasta la zona se destruyó en un solo viaje. Hubo que reforzarlo para poder sostener el transporte”.
Perspectivas del mercado y logística de arena
En cuanto al impacto en la demanda global de gas, Lanziani aclaró que es difícil precisar un número exacto porque las empresas buscan colocar el gas asociado al petróleo. Subrayó la importancia de sostener políticas a largo plazo: «Estamos muy acostumbrados a que todo se tiene que resolver en un mandato presidencial y eso es muy complicado. Ahora todos pusimos el foco en, al menos, diez años».
Por su parte, Piwien descartó que el GNL proyectado para exportación en Río Negro abastezca el consumo doméstico: «Ese gas que se va a licuar en un barco o en dos barcos en el futuro va a ser exclusivamente para exportación». La demanda interna crecerá mediante industrias medianas, proyectos como el de Triar en San Nicolás y la reconversión del transporte público porteño a partir de 2027.
Finalmente, la mesa técnica planteó el próximo paso regulatorio y operativo de la cuenca: sustituir el diésel en los camiones que transportan la arena de fractura. El desafío comprenderá la «milla corta» dentro del yacimiento y la «milla larga» desde las canteras de origen, un cambio enfocado en estandarizar los procesos logísticos bajo parámetros de competitividad industrial.
