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La conmoción por el asesinato de Lucio Dupuy de 5 años trasciende las fronteras de La Pampa. Las medidas para consolidar la agravación de la acusación contra las detenidas.

La conmoción por el crimen de Lucio Dupuy, el nene de 5 años asesinado a golpes y por cuyo crimen fueron detenidas su mamá y la novia de la mujer, trasciende las fronteras de la provincia de La Pampa y, ya con el resultado de la autopsia en manos de los investigadores, son varios los interrogantes a aclarar antes de que se agrave la imputación formal contra las dos detenidas. Para eso, según pudo saber Infobae de fuentes judiciales, se requirieron una serie de medidas para sustentar el plexo probatorio.

Las principales dudas sobre cómo fueron las circunstancias que rodearon el crimen de Lucio Dupuy se concentraban este martes en el día en que el chiquito murió; otras surgieron de la autopsia: ¿era abusado? ¿cuánto tiempo pasó entre que le dieron la paliza y murió? ¿la madre efectivamente participó del brutal desenlace?

Para esto, será clave el resultado de los peritajes realizados a los celulares de las acusadas: la madre biológica de Lucio, Magdalena Espósito Valenti (24) y su novia, Abigail Páez (27), ambas presas en la provincia de San Luis y acusadas del homicidio simple, pero en el caso de la madre, calificado por el vínculo.

Son los tres fiscales que investigan el asesinato de Lucio: Verónica Ferrero, Marcos Hernán Sacco y Walter Martos, un equipo formado especialmente para este caso y que se encuentra intentando resolver esos interrogantes.

¿Puede sumarse el agravante de la alevosía? “En base a la desproporción en cuanto al agresor y la víctima, y el estado de indefensión del chico, sí”, explicaron las fuentes consultadas por este medio. ¿El de abuso? “La autopsia determinó que hay signos compatibles con el abuso, pero se está relevando más material para poder sustentarlo”, ampliaron.

El informe de la autopsia al cuerpo de Lucio indicaba en una de sus conclusiones, según fuentes de la investigación consultadas por Infobae, que había signos compatibles con el abuso. Una información que trascendió y generó malestar en el seno judicial: “No querían que se conociera un detalla tan íntimo”, dijeron y contaron que ese dato “no forma parte de la acusación y es parte de la investigación”.

Es que los investigadores buscan material para sostener ese cruel indicio que arrojó la autopsia: “En la casa encontraron un cuaderno con dibujos del nene, clave. Y se pidió al jardín de Infantes al que asistía su carpeta para ver si en las ilustraciones que hizo hay más material que sostuviera que fue abusado”, detallaron a Infobae.

“Hubo una agresión puntual que le provocó la muerte”, según la autopsia. Lucio murió a raíz de una hemorragia interna provocada por una paliza. El médico forense Juan Carlos Toulouse, que fue quien realizó la autopsia, confirmó que Lucio tenía cicatrices y lesiones de vieja data, además de las recientes, y remarcó la brutalidad de la violencia con la que fue asesinado: “No hablo de todo lo que tenía por respeto al nene y a la familia pero tengo 27 años de forense y 5 años en La Plata, he visto nenes y traumatismos, pero esto así no lo vi nunca”.

Justamente, en base al informe de la autopsia a los investigadores no terminaron de acotar cuánto tiempo antes de la muerte fue golpeado el chiquito. “De momento, existen presunciones, nada más, pero de la autopsia no quedó claro la data de las lesiones, por eso se va a pedir una ampliación de la autopsia para establecer el horario, cuánto tiempo pasó hasta que murió y qué pasó con el chiquito en ese período”.

Así, se espera que los fiscales convoquen al forense “para que responda algunos de los interrogantes que surgieron del informe” que les elevó en las últimas horas con respecto a la muerte de Lucio, detallaron las fuentes consultadas.

Parte de las respuestas a ese interrogante, según pudo saber este medio, irían anclada a quiénes estaban en la casa cuando el chico fue golpeado, algo que se apoyará en el peritaje a los celulares de las acusadas. Es que en esas conversaciones podría estar otra de las claves: ¿Magdalena, la madre de Lucio, estuvo presente en el departamento de Allan Kardec, cuando su hijo fue golpeado? “Es que la mujer estaba en el trabajo cuando el chico comenzó a tener convulsiones”, confirmaron.

Una cámara de seguridad ubicada frente a la casa de las detenidas es clave. “No hubo terceros, las imágenes lo avalan pero en la escena tampoco se hallaron indicios de otra persona ajena a las detenidas y al víctima”, concluyeron.

Lo cierto es que el informe de la autopsia que llegó al despacho de los fiscales del caso, además de los indicios de abusos, como anticipó Infobae, determinó que la víctima presentaba politraumatismos por golpes, mordeduras y quemaduras, de vieja y reciente data.

La justicia reconoció que las jóvenes hermanas eran víctimas de su progenitor, quien las sometió a abusos físicos, mentales y sexuales desde que eran jóvenes. Por lo que se debate si al padre de las mujeres se le podría juzgar de forma póstuma.

Tres hermanas rusas asesinaron a puñaladas y martillazos a su padre mientras descansaba en un sillón de su casa de Moscú para terminar con años de torturas y violaciones. La justicia de ese país reconoció a las tres jóvenes como «víctimas» del hombre, lo que es considerado un «avance» en el caso, dijeron sus abogados.

El violento crimen ocurrió en julio de 2018 y conmocionó a la sociedad rusa. Las acusadas son las jóvenes María de 17 años, Angelina de 18 y Krestina Khachaturyan de 19 años, quienes admitieron haber matado a su padre después de que éste las sometiera a años de abusos físicos, mentales y sexuales.

Asesinato planificado

En estas últimas semanas, la justicia rusa las acusaba de planificar la muerte de su padre. El cargo era por «conspiración para asesinar en grupo», con una pena que tiene entre 8 y 20 años de cárcel. Ahora, esa situación podría cambiar.

Esto se debe a que el Comité de Investigación abrió este mes una causa penal contra su difunto padre, Mikhail Khachaturyan, por cargos de agresión sexual, coacción para realizar actos sexuales y tortura.

Alexei Parshin, uno de los abogados de las hermanas Khachaturyan, declaró a The Moscow Times que espera que este hecho haga que se retiren los cargos.

Si su padre es declarado culpable, «esto es una prueba más de que fueron agredidas repetidamente a lo largo de varios años y de que su vida y su seguridad estuvieron en peligro», dijo Parshin.

«La investigación ya estableció que sufrieron graves daños corporales. Esto nos señala el estado de legítima defensa necesaria en el que se encontraban. Si estaban en estado de legítima defensa necesaria, no pueden ser declaradas culpables y el caso contra ellas debe ser retirado», agregó.

Las defensoras de los derechos de las mujeres, en tanto, dicen que las hermanas deben recibir rehabilitación psicológica en lugar de una sentencia de prisión y exigen que el padre sea juzgado en forma póstuma, algo que podría ocurrir.

Según los medios rusos, las hermanas habían planeado matar a su padre y lo atacaron cuando estaba en su sillón: la menor lo apuñaló al menos 35 veces. La segunda de las hermanas empleó un martillo para romperle el cráneo, mientras que otra le tiró gas en la cara.

Al parecer los abusos comenzaron cuando las jóvenes aún eran unas niñas y la madre de ellas escapó por miedo a ser asesinada a manos del hombre.

Aurelia Dunduk, la madre de las hermanas, que en el pasado también sufrió palizas y abusos por parte de Khachaturyan, pidió ayuda a la policía años antes; lo mismo hicieron los vecinos de la familia, que le tenían mucho miedo. Pero no se consta que la policía haya actuado en ninguna de estas llamadas.

En el momento del asesinato, la madre de las niñas no vivía con ellas.

Además, Khachaturyan había prohibido a sus hijas que se pusieran en contacto con ella.

Según las evaluaciones psiquiátricas, las niñas vivían aisladas y sufrían estrés postraumático.

Durante las investigaciones, las autoridades descubrieron que Khachaturyan había puesto cámaras en la casa para así vigilar a la distancia a sus hijas cuando él no estaba.

Además informaron que las jóvenes mujeres relataron que una vez el hombre les pidió que cepillaran a su perro, y después las obligó a comerse el pelo del animal mientras él miraba.

Las dos hermanas mayores, Krestina y Angelina, serán juzgadas juntas por asesinato. María, que era menor de edad en el momento del asesinato, fue acusada después de cumplir 18 años y es juzgada por separado del mismo cargo.

Fuente: Caraota Digital

El relato de una de las nenas apunta a que sufrió un abuso sexual agravado. El ex concejal será peritado psicológicamente el jueves. Se espera que la jueza lo cite a indagatoria.

Mientras espera ser citado a indagatoria, el ex concejal Emilio Maldonado, se encuentra más comprometido en la causa por abuso sexual contra dos nenas de nueve y diez años.

Sucede que este miércoles se realizó la Cámara Gesell, en donde las menores pudieron relatar a un equipo de peritos los detalles de los ataques perpetrados por quien supo ser alguien de confianza para sus respectivas familias.

Hasta ahora, lo que se sabía, en función de las denuncias realizadas en la Comisaría Sexta de Río Gallegos, era que el edil había tocado en reiteradas ocasiones a la hija de una amiga muy cercana.

Luego de que esta acusación se hiciera pública, otra familia se presentó en sede policial para relatar que también su hija había revelado la misma situación.

En ambos casos se hablaba de abuso simple, sin embargo, según pudo conocer La opinión Austral, en la Cámara Gesell una de las nenas manifestó detalles, que dan cuenta de actos agravados por parte de Maldonado.

Además, informaron que la evaluación de las víctimas arrojó resultados “contundentes” y que al ex presidente del Concejo Deliberante le recomendaron declarar, en caso de ser citado por la jueza Valeria López Lestón.

Esto todavía no sucede porque la magistrada primero pidió una evaluación psicológica para el acusado, que se realizará el próximo jueves, en tanto que las familias solicitaron otras medidas de prueba que están pendientes.

Mientras tanto, Maldonado pasa sus días confinado y con una restricción que le impide acercarse a un perímetro de doscientos metros de las viviendas de las víctimas.

Fuentes del caso que fueron consultadas no dudan que el ex concejal terminará detenido luego de la indagatoria y también sostienen que el avance de la causa es el esperado, sobre todo en el contexto actual.

Hay que recordar que la primera denuncia se realizó el sábado 20 de junio por la tarde y siete días más tarde, la mujer que la radicó decidió hacer público el caso en sus redes sociales, donde no sólo mostró fotos que probaban la existencia de una amistad entre ella, Maldonado y su hija, sino que ademas posteó la foto de la denuncia.

La segunda denuncia se hizo al sábado siguiente y sirvió para que quienes todavía mostraban su apoyo al concejal, dejaran que la Justicia actuara.

Esa semana comenzó con el pedido del intendente Pablo Grasso para que Maldonado se tomara licencia, luego para que renuncie y, finalmente, una extraordinaria escandalosa aprobó su salida, con la presencia de familiares en el recinto que cuestionaron a las instituciones y exigieron justicia.

En un procedimiento realizado en el barrio Inta de la ciudad de Trelew, este miércoles la Fiscalía halló, un centenar de restos de proyectiles que se condicen con los que utiliza la Policía del Chubut. El hallazgo se produjo en el marco de la investigación, producto de la denuncia por violencia institucional. La causa apunta directamente al titular del Ministerio de Seguridad Federico Massoni quien habría participado de los operativos del domingo por la noche.

Este miércoles en horas de la mañana, Massoni intentó justificar el uso de la fuerza en algunos barrios de Trelew al afirmar que allí “se está gestando delincuencia estructural, en algunos casos son generaciones que se dan donde el modo de vida es el delito”, dijo defendiendo su gestión ante los concejales valletanos.

Evidencias 

Para esclarecer los hechos, este miércoles por la mañana se continuaron realizando diversos procedimientos relacionados con la investigación que el Ministerio Público Fiscal inició tendiente a dilucidar los hechos ocurridos en las primeras horas del lunes en un sector del barrio INTA de Trelew, habiéndose registrado las denuncias que dan cuenta de la violencia ejercida por policías.

Personal del equipo técnico multidisciplinario con funciones en la ciudad de Trelew, a cargo del licenciado Martín Costa, junto a efectivos de la Policía Federal, se hicieron presentes en la zona de los hechos y pudieron secuestrar unas treinta y cinco vainas servidas de escopeta antitumulto y ochenta y nueve balines de goma entre otros elementos que serán sometidos a las correspondientes pericias.

Además, pudo constatarse los daños sufridos por las viviendas del lugar, realizándose hisopados en domicilios de las víctimas ante la existencia de manchas hemáticas.

Son diversas las diligencias que se llevan adelante en torno a este tema, las cuales se mantienen a resguardo para la marcha de la respectiva investigación. Desde algunos organismos se ha establecido el contacto para el conocimiento del accionar que lleva adelante el Ministerio Público Fiscal en este sentido, destacándose la comunicación de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de la Nación.

Massoni se defiende

Mientras la Fiscalía realizaba las tareas de investigación en terreno, el ministro de Seguridad, Federico Massoni, exponía ante el Concejo Deliberante de Trelew, donde hizo una acalorada defensa de su gestión, donde no negó que se hayan registrado excesos por parte de efectivos policiales, e intentó justificar el uso de la fuerza pública en operativos de prevención.

En su intento por demostrar que los permanentes operativos en determinados barrios de la ciudad de Trelew no son acechanzas como denuncian los vecinos, Massoni hizo una controversial declaración al afirmar que “se está gestando delincuencia estructural, en algunos casos son generaciones que se dan donde el modo de vida es el delito”, apuntó.

Ante los cuestionamientos a sus prácticas, Massoni sostuvo que: “No es importante mi forma, lo importante es el fondo que nosotros estamos atacando”.

El aislamiento social, preventivo y obligatorio que rige en todo el país desde el 20 de marzo pasado a raíz de la pandemia de coronavirus Covid-19 llevó a buena parte de la población, sin distinción de edades, a vivir más pendientes que nunca de internet, ya sea para trabajar, estudiar, informarse, entretenerse, o simplemente para mantenerse vinculado con sus afectos.

Y la inesperada situación generada por la pandemia derivó en una disyuntiva singular: ¿cómo evitar el uso abusivo de la tecnología cuando a la vez es la única posibilidad de mantenerse conectado al mundo en una situación de encierro como la que provoca la cuarentena?

“No me extraña que gente que antes restringía las tablets o celulares a los chicos hoy se los empiece a facilitar, en el marco de la pandemia”, señaló Juan Pablo Perrota, licenciado en Psicología y miembro de la Fundación INECO (Instituto de Neurología Cognitiva).

El doctor Juan Pablo Perrota tenía previsto visitar la provincia de Chubut en el marco de un ciclo de charlas promovidas por Pan American Energy (PAE) como parte de su trabajo de Responsabilidad Social Empresaria, pero a raíz de la pandemia y de la cuarentena social obligatoria impuesta en todo el país, la empresa consideró oportuno readaptar las actividades previstas para el primer semestre. Es así que Perrota y distintos profesionales de INECO encabezarán una serie de columnas con consejos para atravesar de la mejor manera este momento que nos toca; (ab)usos de Internet en cuarentena, es la cuarta de esta serie.

En ese marco, el especialista señaló las motivaciones del cerebro humano para encontrar satisfacción en el contacto con la tecnología, como también sobre las formas de advertir, tanto en niños como en adultos, las señales de alerta para evitar que esa interacción afecte la vida personal.

“A pesar de la situación crítica, debemos lograr que en la familia haya límites, rutinas y responsabilidades de todos los miembros. Respetar espacios de intimidad, pero también la interacción familiar. Para anticiparnos al problema, debemos poner límites claros, con las reglas o normas de convivencia. No me refiero a la respuesta emocional o el grito cuando ya estamos enojados, sino a establecer con claridad. Si antes de la cuarentena no había diálogo honesto, claro y preciso en relación a esto, no es extraño que tampoco lo haya en la cuarentena. Si no lo hay, debemos poner manos a la obra para dialogar y establecer esas normas”, explicó.

Sin embargo, también es necesario que los adultos establezcan sus propios límites para no perder el control del tiempo en contacto con la tecnología, sea por trabajo o relaciones sociales: “Nos va a pasar, porque estamos encerrados y los algoritmos nos llevan de un contenido a otro, por lo que se nos pueden ir horas enteras en contacto con la tecnología”.

En ese marco, sugirió “establecer de antemano qué tiempo cada uno le va a destinar a cada actividad, para no terminar con una sensación de frustración como la que se siente después de muchas horas en redes o en internet, que sentimos que fue tiempo perdido”.

Impulsividad y compulsividad

El licenciado Perrota remarcó que las conductas relacionadas a un estímulo gratificante, como los que derivan de la conectividad tecnológica, se convierten en problema cuando se pierde el control de las mismas: “Por lo general hablamos de impulsividad y compulsividad. La primera está relacionada a ‘hacer sin medir consecuencias’ y la segunda a ‘no poder dejar de hacer’”.

Los circuitos cerebrales que se activan al realizar una de estas actividades son los mismos que se “encienden” en cualquier otra de conducta gratificante o inclusive con el consumo de drogas o alcohol. Es lo que se denomina el “sistema de recompensa” del sistema nervioso central.

Muchas de las conductas cotidianas, incluso saludables, se pueden convertir en patológicas o desadaptativas en función de la intensidad, la frecuencia o la cantidad de tiempo o dinero invertido. En definitiva, del grado de interferencia en las relaciones familiares, sociales y laborales de las personas implicadas.

“Todas las conductas potencialmente problemáticas en sus comienzos son controladas por reforzadores positivos, o sea el aspecto placentero, la liberación de dopamina. Pero luego, terminan siéndolo por reforzadores negativos, es decir el alivio del malestar. Los estímulos no solo dan gratificación, sino que también nos quitan malestar. Cuando nuestras conductas están gobernadas principalmente por la necesidad de escapar al malestar generalmente se convierten en un problema. El malestar puede ser desde angustia hasta aburrimiento, soledad o estrés”, advirtió el licenciado Perrota.

Si bien los encantos de la tecnología, las redes, las posibilidades audiovisuales y los video juegos suelen atraer por igual a personas de todas las edades, son los jóvenes quienes con más frecuencia caen seducidos por ellas, en especial en tiempos de aislamiento obligatorio.

Y esto tiene una explicación científica: “En la primera etapa de la adolescencia, entre los 10 y los 14 años, se produce una disminución de la sustancia gris en regiones de la corteza prefrontal del cerebro. Este proceso se denomina ‘poda neuronal’, y en él las conexiones entre las neuronas que no han sido consolidadas son directamente eliminadas. Luego, entre los 16 y los 18 años, aumenta la conectividad entre las neuronas, es decir aumenta su capacidad para comunicar información de manera eficiente. También se refuerzan las conexiones entre la corteza prefrontal y las zonas del cerebro donde se procesan las emociones y el sistema de recompensa”, explicó Perrota.

Los niños y adolescentes necesitan desarrollar el autocontrol necesario para tomar decisiones, administrar sus emociones, disfrutar de manera moderada todas las cosas agradables de la vida, incluidas las redes sociales y los video juegos. Pero para eso debe aprender a postergar la gratificación inmediata en pos de objetivos o satisfacciones más significativas a largo plazo, y a la vez encarar compromisos y responsabilidades.

“En esta cuarentena, la falta de actividades y de rutinas concretas puede que los chicos, como también los grandes, abusemos de la tecnología y es entendible. Pero es buen momento para que pensemos cómo educamos en los límites y cómo nosotros mismos tenemos ejercitada nuestra capacidad de postergar la satisfacción inmediata”, recomendó el especialista.

El hecho ocurrió en la madrugada del sábado y C.O. admite que se hallaba violando la cuarentena, pero acota con razón que ello no implicaba que los policías que lo detuvieron pudieran golpearlo.

La víctima, de 34 años, regresaba de la casa de un familiar y eran las 2 del sábado cuando en Polonia y Mahuida lo detuvo un móvil policial.

“Yo sabía que estaba en falta porque trabajo en la Agencia Provincial de Seguridad Vial y por eso me quedé en el auto porque no me iba a dar a la fuga. En ningún momento me quise ir, pero cuando me detuvieron me subieron al móvil y cuando estaba agachado, con una pistola me golpearon en la cabeza”, relató en la denuncia que se halla en el Ministerio Público Fiscal que conduce Juan Carlos Caperochipi.

“Después me llevaron a la comisaría y me llevaron a la parte de la cocina. Apenas entro, me sacan la campera y empiezan a golpearme con patadas y piñas, diciéndome que no los mire”, acotó.

Solo dejaron de golpearlo cuando dijo dónde trabajaba. “No está bien la golpiza que me dieron. Está bien, incumplí la cuarentena, pero no hay motivo para agredirme físicamente. Incluso cuando me llevaron a mi casa me decían que no me convenía hacer la denuncia”, relató C.O.

Una vez en su casa, el hombre comenzó a sentir dolores y decidió concurrir al Hospital Regional. Allí se le constató una fractura en la novena costilla izquierda y un fuerte golpe en la cabeza.

Ahora el caso está en manos de la Justicia, que deberá esclarecer el hecho y velar por la seguridad de los ciudadanos expuestos como pocas veces en Chubut al arbitrio policial. Es que la cuarentena parece haber sacado lo peor de no pocos uniformados que dependen del comisario Miguel Gómez y del ministro de Seguridad, Federico Massoni.

En la fiscalía de la ciudad de Rawson, siguiendo directivas impartidas por el Procurador General de la Provincia del Chubut, Dr. Jorge Miquelarena, se inició de oficio el día 8 de Abril de 2020, una investigación con el objeto de determinar si a partir de un audio que fue viralizado y difundido por medios locales y nacionales, se hubiera cometido el delito de abuso de autoridad (legajo 21505). Sin perjuicio de ello, el día 9 de abril de 2020, se recibió una denuncia que dio lugar al legajo 21508 por parte de Diputados integrantes del bloque Alianza frente de todos de la Honorable Legislatura; en esa investigación independiente, si bien si hizo alusión al audio del caso anterior, se requierio del Ministerio Público Fiscal se investigue la legalidad de las resoluciones tomadas por el Ministro de Seguridad de la Provincia, Federico Massoni, en el marco de las restricciones impuestas a la población en el contexto de la pandemia.

Asimismo se pidió investigar sobre hechos puntuales por abusos por parte de personal policial en toda la Provincia. A este legajo se le acumulo el legajo N° 21509, que se originó por una denuncia presentada vía email (canal habilitado en el marco de aislamiento social) por la denuncia presentada por la comisión contra la impunidad y por la justicia en el Chubut, en la que se requirió similares puntos de investigación.

En el marco de estos legajos se requirió informes a todos los fiscales jefes de cada jurisdicción, a partir de lo cual se pudo certificar la existencia de distintos casos de investigación por presuntos abusos policiales cometidos en el contexto del control de distanciamiento social obligatorio, a saber: Dos casos en Comodoro Rivadavia, legajos 103952 y 104057, los que se encuentran en estado de investigación preliminar, el primero de los casos, se inició de oficio, está relacionado con un presunto abuso de autoridad en el contexto de la detención de un pasajero de transporte urbano “el caso se encuentra a la espera de informes con perspectiva de formular la apertura de investigación preparatoria” así lo informó el fiscal Jefe de la ciudad de Comodoro Rivadavia.

En la fiscalía ciudad de Trelew, se encuentran tramitando cinco casos originados por denuncias, los mismos están en etapa de investigación preliminar. En Pto Madryn, la fiscalía local, dispuso apertura de investigación en los legajos acumulados 70702 y 70703, en la que se imputara a una suboficial de la comisaria tercera de la ciudad de Pto Madryn, la comisión de dos hechos calificados como vejaciones respecto a dos personas detenidas el día 23 de marzo de 2020.

Por su parte, en la ciudad de Esquel existen dos casos en investigación preliminar ambos originados por denuncias y que corresponden a los legajos 49272 y 49282.

En la fiscalía de la ciudad de Rawson, tal como se informara oportunamente a partir de una denuncia, se dispuso la apertura de investigación preparatoria en contra de un empleado policial, que en el marco de un operativo de control de las medidas de aislamiento, utilizando su arma reglamentaria disparó contra un can, provocándole su muerte (el hecho fue calificado como constitutivo de Maltrato animal, daño y abuso de autoridad). Ahora resta esperar que la oficina judicial de Rawson otorgue intervención en legal forma al Sr. Juez penal correspondiente y fije fecha para la celebración de la audiencia de inicio de la investigación en los términos del Art. 274 C.P.P. En las fiscalías de las ciudades de Sarmiento y el Hoyo no se han registrado denuncias sobre abuso de autoridad hasta el momento.

También se requirió igual información a los juzgados federales de Comodoro Rivadavia, Rawson y Esquel, en virtud de la competencia federal en orden al delito 205 del Código Penal. De dicho requerimiento surgió que a la fecha, en el Juzgado de la ciudad de Esquel, no se han recibido denuncias por situaciones de abusos policiales en cumplimiento de controles por aislamiento social obligatorio. Tampoco se han adoptado resoluciones de nulidad de las actuaciones ni declaraciones de ilegalidad en las detenciones o formación de causas en contra de personal policial.

Resta recibir igual información de los Juzgados Federales de las ciudades de Comodoro Rivadavia y Rawson. Por último, se ofició en igual sentido a la Defensoría General, cuyo informe será recibido en el día de la fecha.

Laura Mirantes la Jefa de la Comisaría Rawson cansada de los abusos de autoridad del Ministro de Seguridad Federico Massoni se plantó y le dijo basta a los maltratos de la fuerza que se están aprovechando de la pandemia de coronavirus para implementar un sistema de autoritarismo avasallando los derechos de los vecinos.

Desde la Jefatura de la Policía de Chubut habrían decidido separar del cargo a Mirantes y pasarla preventivamente a disponibilidad interna en una clara medida de “disciplinar” a lo macho a la mujer Comisaria.

La situación que dio origen a la sanción de la jefa policial sería porque se negó a darle ingreso penal a un vecino de Rawson que fue detenido injustamente por ir hasta su chacra a darle alimentos a los animales.

Laura Mirantes por defender a los vecinos de Rawson habría sido notificada de su pase a disponibilidad por 60 días, la orden la la habría dado directamente Federico Massoni.

Al parecer a Massoni está cuarentena lo tiene cometiendo varios abusos que saldrán a la luz en los próximos días y que tienen a las mujeres como protagonistas principales.

Se trata de Sergio Oscar Chapingo. Era maestro panadero y pastor evangélico. Le imputan siete episodios. Las víctimas eran sus alumnos del taller. Según Fiscalía, las tocaba y las amenazaba para que guardaran silencio. Habrá una inspección ocular y la otra semana serán los alegatos.

El Ministerio Público Fiscal prevé pedir 17 años de prisión para Sergio Oscar Chapingo, acusado por siete hechos de abuso sexual contra alumnos del Centro de Amigos y Padres de Personas Discapacitadas Mentales en Trelew. El acusado, de 42 años, está en prisión domiciliaria en su casa de calle Lezana. La otra semana serían los alegatos en el juicio oral que se hace a puertas cerradas. Restan testimonios y una inspección ocular en la sede de CAPDIM, en el barrio Padre Juan Muzio. La acusación es del fiscal Arnaldo Maza y del funcionario Enrique Kaltenmeier; el defensor es Martín Castro.

El Centro es una asociación civil que dicta talleres protegidos de producción que permite a personas con capacidades diferentes inserción social y laboral.

Uno de los talleres es Panadería. Chapingo ingresó contratado como maestro en marzo de 2012. Enseñaba y supervisaba a los operarios. Se presentaba como pastor evangélico.

Trabajaba de 3 a 11 todos los días. Pero lunes por medio tenía un acuerdo con el otro panadero y cumplía horario de 10 a 17. Es que los fines de semana viajaba a General Conesa, Río Negro, por encuentros como pastor de la Iglesia “Ministerio Internacional Apostólico y Profético Nueva Generación”.

Según la acusación, usó su rol como maestro para “violentar la libertad sexual y satisfacer sus deseos libidinosos”. Chapingo “se aseguraba de que sus víctimas no contaran lo que les obligaba a soportar”.

El mediodía del lunes 16 de abril de 2018, Liliana, portera del turno mañana, saludaba a los operarios antes de irse. En ese momento llegó Graciela, de 29 años, operaria de Panadería del turno tarde. Padece un retraso mental moderado. La recibió Chapingo.

Graciela se fue a cambiar al baño de mujeres. Liliana vio que demoraba y entró al vestuario. Se topó con la joven nerviosa, acomodándose la ropa, con el cierre y el botón del jean abiertos. Había ruidos tras la cortina cerrada de una ducha. A Liliana le extrañó. La corrió de un manotazo y encontró escondido a Chapingo. Sorprendida, le preguntó: “¿Vos qué hacés acá?”. Le contestó que “estaban hablando”.

Liliana salió de CAPDIM y fue a la casa de la coordinadora. Le contó. Luego se sabría que Chapingo tocaba a Graciela mientras la amenazaba para desvestirse. Ella resistía: “No, Sergio, ¿qué te pensás? No somos ni papá ni mamá”. Igual bajó la ropa de ambos. “Chapingo le dijo a su víctima que no contara nada porque no iba a entrar más al taller, y se escondió tras la cortina”.

Una cámara de seguridad lo filmó entrando al baño de mujeres, saliendo, caminando por el pasillo, ocultándose en una abertura y siguiendo a Graciela.

Liliana declaró que “notaba que los chicos no lo querían a Chapingo, habían empezado a expresar rechazo hacia él”. Lo despieron esa tarde. Así supieron porqué Graciela se resistía a ir los lunes al taller.

Un acta documentó la reunión de Chapingo con la Comisión Directiva de CAPDIM. No negó su entrada al baño con Graciela pero adujo que estaban “charlando” y que lo había hecho porque “tenía impulsos”.

Javier, otro operario, reveló que el mismo día fue al vestuario de varones a cambiarse para su día laboral. Cuando estaba en remera y calzoncillos, Chapingo lo manoseó. “Ay, mi amor, qué linda que está tu hermana, qué bonita está tu hermana”, le decía. Javier se resistía: “¡Pará Sergio, no digas esas cosas! La próxima hablo para que te echen. Vos no conocés a mi hermana”. El imputado amenazó apuñalarlo. Le apoyaba un cuchillo de la panadería.

Liliana declaró que una mañana desayunaba con los chicos. Le preguntó a Analía, otra operaria de Panadería, si se había enterado de lo que pasaba. A la chica se le llenaron los ojos de lágrimas y confesó que también era víctima.

Chapingo le ordenó limpiar sola un depósito de insumos. Allí la atacó. La tocó por encima de la ropa sujetándola fuerte del brazo. El hombre le decía “cosas bonitas” y que “si no le daba bolilla, si no cedía ante sus pretensiones, mataría a su familia”, cuchillo en mano. Cuando Analía era convocada a firmar planillas administrativas en el taller, en la mesa y a la vista de todos, “Chapingo la tocaba por debajo de la mesa en sus piernas, con sus manos o con sus pies”.

En otro episodio, una tarde de agosto de 2014, Chapingo arrinconó a Nerina, otra joven aprendiz, contra un carro de bandejas. La tocó y le dijo: “Ahora andate nomás”. Ella se lo sacó de encima con una bofetada en la cara: “¿Vos qué hacés?”.

En su acusación, el MPF aclara que la imputación se basa en el relato de las víctimas. “Son personas que por su discapacidad tienen un relato que debe ser analizado indefectiblemente con parámetros especiales”, explicaron. Por eso son claves los psicodiagnósticos y los informes del Servicio de Atención de la Víctima del Delito. Fue imprescindible que confiaran en las psicólogas forenses para que sean “sus interlocutoras y traductoras al contar lo sucedido, para que ese relato sea lo más claro, fluido y detallado”.

Pero más allá de su discapacidad, la acusación aclara que las presuntas víctimas “tienen conocimientos acerca de la sexualidad” y de que cualquier vínculo debe ser voluntario.

Además de sus testimonios en Cámara de Gesell, las víctimas hicieron las denuncias bajo asistencia. Siempre coincidió lo que le dijeron al personal de CAPDIM, a sus familias, y finalmente en las denuncias.

En el allanamiento en casa de Chapingo, en abril de 2018, se halló un jean azul y remeras blancas. Coincidían con la cámara de seguridad.

Por estos días declaran víctimas, familiares, figuras de apoyo, forenses, directivos de CAPDIM y policías.

La imputación es abuso sexual simple, agravado por haber sido cometido por un encargado de la educación de la víctima. Se agrega coacción agravada por el uso de arma.

La Fiscalía consideró agravantes que Chapingo haya aprovechado “la particular indefensión y vulnerabilidad” de personas con capacidades diferentes con una inmadurez comparable con niños o adolescentes. Su impunidad aumentaba al presentarse como pastor y encargado de una filial fuera de Chubut. Los abusos habrían afectado como mínimo a cinco operarios. “Significó para todos un importante menoscabo en la confianza depositada en una institución como CAPDIM, y en la posibilidad de acudir a redes de contención para personas con capacidades diferentes”.

*Excepto el del imputado, los nombres se cambiaron para proteger a víctimas y protagonistas del caso.

Con el tribunal presidido por el Juez César Zaratiegui acompañado como vocales por Sergio Piñeda y Gladys Olavarría comenzó a desarrollarse en la sala de la cámara penal ubicada en el sexto piso de tribunales el juicio oral mediante el cuál se juzga la conducta de quien ejercía como maestro panadero y encargado de la educación de quienes concurrían al centro de personas discapacitadas mentales (capdim) en Trelew.

Se trata de Sergio Chapingo quien está siendo defendido por el abogado Matías Castro argumentando la ausencia de materialidad y autoría de los hechos endilgados. El Ministerio Público Fiscal, representado por el fiscal general Arnaldo Maza y el funcionario de fiscalía Enrique Kaltenmeier expuso la acusación en la que se considera al imputado autor de abuso sexual simple agravado por haber sido cometido por un encargado de la educación, seis hechos y coacción agravada en un hecho. Estos delitos están enmarcados en los artículos 119, cuarto párrafo inciso b y primer párrafo, 149 inciso primero, 55 y 45 del código penal.

De acuerdo a lo relatado por el fiscal, durante las jornadas podrán escucharse los testimonios de autoridades, empleados y de las propias víctimas en la modalidad de cámara gessel, además de presentarse material documental que acreditarán lo expuesto en la respectiva acusación.