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La vacuna en investigación contra el coronavirus que desarrolla el laboratorio Janssen y que se encuentra en fase 3 se prueba en la Argentina, para lo cual fueron convocados 6000 voluntarios sobre un total de 60.000 en todo el mundo antes de la aprobación final para su distribición, informó este martes ese establecimiento sanitario.

Las pruebas se desarrollan en la clínica privada DIM Centros de salud, con sede en la localidad bonaerense de Ramos Mejía, como parte del estudio «Ensemble» llevado a cabo por Janssen

La clínica destacó en un comunicado que el Covid-19 tuvo «un impacto mayor tanto en las personas mayores como en las poblaciones minoritarias. Por ello, los estudios de investigación clínica a menudo requieren de muchos voluntarios y de grupos diversos que participen en un solo estudio

Oscar Montaña, director del estudio en la Argentina, dijo que lo que diferencia esta vacuna del resto «es que se trata de una sola dosis».

«Los estudios de fase I-II demostraron que esta única dosis fue suficiente para producir anticuerpos neutralizantes contra la proteína «espiga» en más del 95% de los voluntarios que recibieron este agente vacunal», precisó Montaña.

Indicó además que esta vacuna «ha sido diseñada para poder realizar campañas de vacunación masiva dado que no requiere de mantenimiento de refrigeración estricta».

Alejandra Camino, subdirectora del estudio, aseguró que la investigación está diseñada «para tener la base de voluntarios más grande a nivel internacional» y destacó que «se trata de un estudio multicéntrico, lo que significa que personas que residan en la zona oeste podrán participar sin tener que trasladarse a Capital Federal, donde generalmente se nuclea este tipo de acontecimientos».

Montaña detalló que se trata de un ensayo del tipo «doble ciego» y agregó que «cuando tenemos una incógnita o pregunta a responder en el saber científico, en este caso si la vacuna es segura y eficaz para prevenir el desarrollo de coronavirus, sus complicaciones; se debe utilizar el método científico en el diseño de los estudios».

«Para excluir toda posibilidad de cualquier influencia involuntaria, para evitar el efecto placebo, y el sesgo del observador, se utiliza la herramienta del doble ciego, que significa que ni el investigador ni el sujeto de la investigación, conocen si este último recibió la vacuna o placebo», remarcó Montaña.

El titular del estudio aseguró, además, que «nuestro trabajo no concluye con la evaluación y vacunación, sino que recién empieza», por lo que se dispuso «una aplicación y un portal en la web para seguir a los participantes, para saber de su estado de salud

Para obtener más información sobre este estudio de investigación e inscribirse como voluntario, se debe ingresar a https://www.covidvacuna.com.ar/.

La sub investigadora Silvina Ivalo indicó que los participantes «recibirán en forma aleatoria placebo o el agente vacunal en estudio», que funciona como un «transportador de mensaje» para producir los anticuerpos contra la proteína S (espiga) y de este modo inducir inmunidad.

«Está desarrollado en base a una plataforma llamada de vector viral no replicativo, inactivado -explicó Ivalo- , se utiliza solamente la envoltura del adenovirus para transportar la porción de ADN que contiene la información».

La investigadora destacó que el placebo «es una solución fisiológica» y aseguró que ni el agente vacunal ni el placebo «pueden producir infección por covid-19 ya que el coronavirus no es parte de la vacuna».

En relación a cuándo será posible aplicar esta vacuna de forma masiva a la población, Camino detalló que el estudio «durará el tiempo en que las evidencias demuestren, en esta Fase 3 de investigación, que la vacuna es eficaz en prevenir el desarrollo de la enfermedad moderada o severa de Covid-19 en un alto porcentaje y que en el transcurso del tiempo se mantenga el estado de protección.

En cuanto a la aplicación de la vacuna en forma masiva «dependerá de esos resultados y de la evaluación de los mismos por parte de los organismos de aprobación de productos farmacológicos de indicación para humanos».

La vacuna del laboratorio Janssen de Johnson&Johnson es la segunda que se prueba en el país con voluntarios, ya que la anterior es desarrollada por el laboratorio estadounidense Pfizer en el Hospital Militar Central pero debe ser conservada a 70 grados bajo cero.

En tanto, a través del laboratorio mAbxience se producirá en el país el principio activo de la vacuna de AstraZeneca, y en diciembre se haría la primera exportación de ese principio activo de la vacuna a México. Para esta vacuna, Argentina ya compró 22 millones de dosis.

El ministro de Salud, Ginés González García, garantizó que las vacunas contra el coronavirus que se brinden en el país habrán pasado «todas las pruebas de eficiencia y seguridad», y señaló que «no será obligatoria» su aplicación.

«Nosotros vamos a garantizar que las vacunas que apliquemos a los argentinos hayan pasado todas las pruebas de eficiencia y seguridad, en eso hay que estar tranquilos», afirmó González García en diálogo con radio Mitre.

El Ministro contó que «hace muchos meses que estamos negociando con varios productores que están en primera línea dentro de esta carrera por tener la vacuna cuanto antes, y ya tenemos cerrado acuerdos con Pfizer, AstraZeneca y Rusia».

Asimismo, remarcó que el presidente Alberto Fernández «me pidió conseguir cuanto antes vacunas seguras para todos los argentinos, y por eso negociamos con todos, norteamericanos, europeos, chinos y rusos».

«El presidente Alberto Fernández me pidió conseguir cuanto antes vacunas seguras para todos los argentinos, y por eso negociamos con todos»

El titular de la cartera sanitaria admitió que su «miedo era, al principio, que ante la gran hegemonía científica y política en el hemisferio norte, tuviéramos un rezago para tener disponibilidad de la vacuna, pero esto no va a pasar porque vamos a tener en tiempo y forma buen abastecimiento».

En esa línea, mencionó que «con los rusos hemos mejorado la relación estos últimos días a partir del contacto directo del presidente Fernández con el presidente (Vladimir) Putin».

En ese marco, consideró que en diciembre próximo «es posible que podamos empezar a vacunar a los grupos de riesgo en la medida que las distintas vacunas pasen con éxito la fase 3, todo está subordinado a esos tiempos», y destacó que Rusia y Pfizer adelantaron que podrán entregar dosis a la Argentina «para diciembre».

«Estamos trabajando con varios Ministerios, como los de Defensa y de Seguridad, en la planificación del operativo, y vamos a colaborar con todas las provincias desde este lunes».

Con respecto a la vacuna de AstraZeneca, González García informó que «llegaría una primera tanda en febrero, y otra en marzo».

En cuanto al operativo de aplicación masiva, el ministro subrayó que «ya estamos trabajando en ello, porque se trata de algo inédito por su magnitud, ya que la premisa es vacunar en el menor tiempo posible a la mayor cantidad de gente».

Y resaltó la tarea que llevarán adelante en el operativo de aplicación «las Fuerzas Armadas, como lo hicieron durante toda la pandemia».

En ese punto, sostuvo que «estamos trabajando con varios Ministerios, como los de Defensa y de Seguridad, en la planificación del operativo, y vamos a colaborar con todas las provincias desde este lunes».

En relación a la estrategia sanitaria que traerá la vacuna, apuntó que «primero, se trata de bajar bruscamente la mortalidad, y en segundo lugar que se detenga la circulación del virus y se vaya diluyendo la epidemia y la pandemia».

«En diciembre próximo es posible que podamos empezar a vacunar a los grupos de riesgo en la medida que las distintas vacunas pasen con éxito la fase 3».

De ese modo, advirtió que se necesita evitar aquí «los importantes rebrotes que están ocurriendo en Europa, y en eso la vacuna será de vital importancia».

«No se resuelve totalmente el problema con esto, se va a tener que seguir aplicando el cuidado personal, el distanciamiento y el tapaboca, todo eso va a seguir un tiempo largo», analizó.

Finalmente, aclaró que en su momento, la «vacuna de la gripe, que ya encargamos también, se va a poder aplicar sin problemas junto con la del coronavirus».

La farmacéutica estadounidense Johnson & Johnson confirmó anoche que detuvo la prueba clínica de su vacuna contra el Covid-19 debido a que uno de sus participantes se enfermó. «Hemos detenido temporalmente la administración de nuevas dosis en todos nuestros ensayos clínicos de la vacuna, incluido el ensayo de fase 3 Ensemble, debido a una enfermedad inexplicable en un participante del estudio», dijo en un comunicado.

Tras ello, el sistema de inscripción en línea fue cerrado para el ensayo clínico de 60.000 pacientes, mientras se convoca al comité independiente de seguridad del paciente.

¿Qué fue específicamente lo que ocurrió?

No hay mucha información al respecto. La compañía dijo que los efectos adversos serios eran «una parte esperada de cualquier estudio clínico, especialmente uno grande». Según sus lineamientos, pueden detener un estudio para determinar si el efecto adverso se debió a la droga en cuestión y si se puede retomar el estudio.

La fase 3 empezó a reclutar voluntarios a finales de septiembre, con la meta de inscribir hasta 60.000 participantes en más de 200 localidades en Estados Unidos y el mundo. Los otros países donde se realizan las pruebas son la Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Sudáfrica.

Johnson & Johnson es el décimo laboratorio a nivel global que realiza pruebas en fase 3 contra el Covid-19 y el cuarto en Estados Unidos. La compañía recibió 1450 millones de dólares del gobierno estadounidense. La vacuna está basada en una sola dosis de un adenovirus que causa la gripe, modificado para que no se replique, combinado con una parte del nuevo coronavirus que usa para invadir las células humanas. La empresa empleó la misma tecnología para su vacuna contra el ébola que fue aprobada para su mercadeo por la Comisión Europea en julio.

La fase 3 empezó a reclutar voluntarios a finales de septiembre, con la meta de inscribir hasta 60.000 participantes en más de 200 localidades en Estados Unidos y el mundo. Los otros países donde se realizan las pruebas son la Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Sudáfrica.

Johnson & Johnson es el décimo laboratorio a nivel global que realiza pruebas en fase 3 contra el Covid-19 y el cuarto en Estados Unidos. La compañía recibió 1450 millones de dólares del gobierno estadounidense. La vacuna está basada en una sola dosis de un adenovirus que causa la gripe, modificado para que no se replique, combinado con una parte del nuevo coronavirus que usa para invadir las células humanas. La empresa empleó la misma tecnología para su vacuna contra el ébola que fue aprobada para su mercadeo por la Comisión Europea en julio.

Pruebas en monos que fueron publicadas en la revista Nature mostraron que la vacuna otorgaba una protección completa o casi completa contra una infección del virus en los pulmones y la nariz.

Reinfecciones

En este contexto, el caso de un hombre en Estados Unidos infectado dos veces muestra que aún queda mucho por aprender sobre las respuestas inmunitarias y también plantea dudas sobre la vacunación.

Un joven de 25 años de Reno, Nevada, dio positivo en abril después de mostrar síntomas leves, luego se enfermó a fines de mayo con un episodio más grave, según un informe publicado en la revista médica Lancet Infectious Diseases.

Los científicos indicaron que si bien las incidencias conocidas de reinfección parecen raras, y el hombre de Nevada ya se recuperó, casos como el suyo eran preocupantes.

«Cada vez está más claro que las reinfecciones son posibles, pero aún no podemos saber qué tan común será», reconoció Simon Clarke, un experto en microbiología de la Universidad de Reading de Gran Bretaña. «Si las personas pueden reinfectarse fácilmente, también podría tener implicaciones para los programas de vacunación, así como para nuestra comprensión de cuándo y cómo terminará la pandemia».

Los médicos del paciente de Nevada, que informaron por primera vez el caso en un artículo no revisado por pares en agosto, dijeron que las pruebas sofisticadas mostraron que las cepas del virus asociadas con cada brote de infección eran genéticamente diferentes.

Brendan Wren, profesor de vacunación en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, dijo que el caso de Nevada era el quinto ejemplo confirmado de reinfección en todo el mundo. «La demostración de que es posible volver a infectarse por el SARS-CoV-2 puede sugerir que una vacuna COVID-19 puede no ser totalmente protectora», sostuvo. «Sin embargo estos ejemplos son minúsculos y no deberían disuadir los esfuerzos para desarrollar vacunas».

La Universidad de Oxford comenzó a investigar la eficacia para su uso en pacientes con coronavirus del adalimumab, un tipo de fármaco antiinflamatorio conocido como un antifactor de necrosis tumoral (anti-TNF).

El adalimumab, vendido por AbbVie bajo la marca Humira, es un tipo de antiinflamatorio que se probará en residencias de adultos mayores en el Reino Unido, informó la Universidad en un comunicado.

El fármaco se utilizó durante 20 años y existen versiones económicas disponibles en todo el mundo.

Según la institución, estudios recientes mostraron que los pacientes con coronavirus que ya toman medicamentos anti-TNF para la enfermedad inflamatoria del intestino y la artritis inflamatoria tienen menos probabilidades de ser hospitalizados.

En ese sentido, Oxford indicó que la disponibilidad de versiones biosimilares de tratamientos biológicos fue un importante paso adelante en la reducción de costos, haciendo que el tratamiento anti-TNF sea asequible y accesible, en caso de que estudio resulte exitoso.

En el ensayo denominado AVID-CC, que será realizado por la Unidad de Investigación de Ensayos Clínicos de Oxford (OCTRU), se inscribirán hasta 750 pacientes de entornos de atención comunitaria de todo el Reino Unido.

En las etapas más críticas de la Covid-19, los pacientes pueden sufrir una «tormenta de citocinas», una reacción exagerada del sistema inmunológico del cuerpo, que causa una respuesta inflamatoria.

«La motivación aquí fue que los residentes de los hogares de ancianos se vieron particularmente afectados en la primera ola de la pandemia», dijo Duncan Richards, profesor de terapéutica clínica en la Universidad de Oxford, que está llevando a cabo el ensayo.

Richards aseguró que muchos residentes de esos hogares «tienen un plan de atención que no implica que vayan al hospital, lo que para estas personas es poco probable que tenga buenos resultados».

«Eso ha llevado a algunas personas a pensar que no deberían ser tratadas y no estamos de acuerdo. Necesitamos un tratamiento o una intervención que sea apropiado para ese entorno, en un contexto en el que es poco probable que ir al hospital sea lo mejor para ellos», subrayó.

Según el científico, los fármacos anti-TNF podrían ser un tratamiento importante para coronavirus.

Dan Lasserson, profesor de atención ambulatoria aguda de la Universidad de Warwick, que también trabaja como médico de los Hospitales de la Universidad de Oxford, aseguró al respecto que «este es el primer ensayo de un fármaco diseñado para los servicios de un Hospital y no podría llegar en un momento más importante».

«Necesitamos determinar los mejores tratamientos para el coronavirus que se pueden administrar a las personas mayores más vulnerables y que se encuentran en hogares de ancianos o que viven en sus propios hogares», agregó.

El ensayo está financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates y Mastercard, con el apoyo de una variedad de donantes públicos y filantrópicos.

Luz verde para probar tres vacunas contra la COVID-19 en Ecuador. Al menos 20.000 voluntarios en Ecuador participarán en pruebas de tres vacunas contra la COVID-19 a partir de noviembre, en un proyecto de la OMS en el que intervienen el Ministerio de Salud y la Universidad San Francisco de Quito (USFQ).

El docente de ese centro universitario, Enrique Terán, indicó a Efe que los voluntarios que formen parte del estudio clínico de la OMS, denominado «Solidarity Vacunas», deberán someterse a una evaluación previa de salud para garantizar que se encuentran en las condiciones adecuadas para la aplicación de las dosis.

Podía pasar y pasó. Una de las vacunas contra el coronavirus en la que millones de personas depositan sus esperanzas ha quedado momentáneamente en un limbo. Hubo un efecto adverso grave durante la fase 3 del ensayo y ahora hay que determinar qué ocurrió. Es la que se está fabricando en Argentina.

El laboratorio sueco-británico AstraZeneca y la Universidad de Oxford hicieron el anuncio este martes, cuando detectaron que un voluntario del Reino Unido había tenido una reacción inesperada luego de haberse aplicado la vacuna. Esto abrirá un periodo de investigación que podría demorar entre tres y cuatro semanas.

«Es una mala noticia porque demora todo. Ahora hay que determinar si el voluntario sufrió el problema que sufrió por la vacuna aplicada o por otra cosa, pero eso indefectiblemente llevará tiempo», explicó a Clarín el infectólogo Eduardo López, del comité asesor del presidente Alberto Fernández.

Se trata de la vacuna que el Gobierno nacional anunció que va a producirse en Argentina para distribuir en toda América Latina, excepto Brasil. Y que costará 4 dólares, la más económica del mercado porque se venderá al costo. La producción está a cargo del laboratorio Mabxience, de Garín, perteneciente al Grupo Insud, del empresario Hugo Sigman.

Clarín consultó al laboratorio para saber si este freno inesperado cambia los planes de producción. «Nosotros seguimos con la transferencia tecnológica igual a lo previsto», dijo un vocero. En rigor, la producción del principio activo de la vacuna está aún en una etapa preliminar.

Un vocero de AstraZeneca precisó que el «proceso de revisión estándar de la compañía provocó una pausa para permitir la revisión de los datos de seguridad». Desde el laboratorio buscaron bajarle la gravedad al hecho y calificaron esta suspensión como “una acción de rutina que debe suceder siempre que haya una enfermedad potencialmente inexplicable, mientras se investiga». Y agregaron que «se está trabajando para acelerar la revisión del evento único para minimizar cualquier impacto potencial en el cronograma de prueba».

En julio la compañía había informado sobre el éxito de las fases 1 y 2 de prueba, en las que habían participado poco más de mil voluntarios. En esa instancia, según se informó, no se habían detectado efectos adversos de importancia y la efectividad de la vacuna fue del 91 por ciento con una sola dosis.

¿Qué puede pasar ahora?​ «Lo primero que hacen es suspender el enrolamiento de voluntarios. Y un comité auditor independiente integrado por tres o cuatro expertos analiza qué motivó el efecto adverso. Además, como es un estudio de ‘doble ciego’ también deben determinar si el paciente que sufrió el problema pertenece al grupo que recibe la vacuna o al de control».

López explicó que hay cuatro escenarios posibles: que el efecto adverso «no esté relacionado» con la vacuna; que esté «posiblemente» relacionado, que esté «probablemente» relacionado; o que «sí esté relacionado». También explicó que uno de los eventuales efectos adversos graves es la muerte, aunque aclaró que «si así hubiera sido deberían haberlo informado».

El infectólogo confirmó además que este efecto adverso ha ocurrido en el lapso de las últimas 24 o 48 horas, no más. Y que esta situación obliga a frenar los ensayos en todos los países en los que se está realizando, entre los que figuran Gran Bretaña, Inglaterra y Brasil.

Otros posibles efectos adversos graves, según López, pueden ser «que el voluntario haya tenido que ser internado o esté en terapia intensiva». Y dijo que «será muy importante establecer, en el caso de que el problema haya sido provocado por la vacuna, cuán frecuente es ese efecto».

Es decir, lo que deberán determinar es cuántos voluntarios no habían sufrido inconvenientes antes de que sucediera esta situación inesperada. El estudio de fase 3 tiene previsto la participación de unas 30 mil personas.

El experto confirmó que una revisión de este tipo «demora entre tres y cuatro semanas» como mínimo. Y agregó que puede haber maneras de recuperar luego el tiempo perdido, habilitando a que otros países puedan sumarse a la prueba de la vacuna para agilizar el reclutamiento.

Las pruebas con vacunas pueden generar diferentes tipos de reacciones. Según explicó López, «algunas son locales leves, como hinchazón, dolor o enrojecimiento en el lugar de la aplicación. Y otras son leves sistémicas, como fiebre o dolor de cabeza». Y luego están las sistémicas graves, que es lo que parece haber ocurrido en esta ocasión.

Susana Ortiz, jefa de Laboratorio del Hospital Regional, reconoció este lunes por la tarde que “estamos sin reactivos. El problema es nacional. Existen faltantes tanto de consumible como de reactivos”.

Indicaron que el faltante de insumos es un problema a nivel nacional. Esperan recibir los reactivos este martes. En tanto, durante el fin de semana se procesaron muestras de casos urgentes y de personal de salud, pero queda un gran número de muestras sin procesar.

Más temprano, el dr. Eduardo Wasserman, director del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, se refirió a la demora en la entrega de los resultados de los hisopados, vinculado al fantante de insumos, y que esto podría frenar la realización de hisopados ya que no “queremos avanzar en hisopados sino tenemos la posibilidad de procesar la muestra en laboratorio” porque “después de 72 horas la muestra puede empezar a perder validez”.

“Están mandando desde Nación parte de los kits, y esperamos recibir los reactivos mañana“.

Indicó que “durante el fin de semana se procesaron todas las muestras” que fue posible, priorizando los casos urgentes y de personal de salud.

“Nos quedamos sin nada para procesar el resto de las muestras que nos están llegando, y no son urgentes”, repitió Ortiz, y mencionó que “hay un número importante de muestras porque se continuó hisopando durante todo el fin de semana”.

Fuente:  ADNSUR

Una nueva investigación sugiere que las pruebas de coronavirus pueden detectar rastros de células virales muertas de infecciones de semanas de antigüedad y, como resultado, dar «falsos positivos» que aumentan la escala de la pandemia, informan medios británicos. El estudio fue realizado por expertos del Centro de Medicina Basada en la Evidencia de la Universidad de Oxford y la Universidad del Oeste de Inglaterra.

Los científicos descubrieron que, a pesar de que los pacientes con covid-19 son contagiosos durante solo alrededor de una semana, una prueba utilizada para detectar la enfermedad aún puede dar positivo semanas después de que la persona se haya recuperado.

El equipo examinó 25 estudios sobre la prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), ampliamente utilizada para determinar si alguien tiene el virus en su sistema.

Los investigadores descubrieron que estas pruebas pudieron detectar rastros del material genético del virus durante un período mucho más largo del que sigue siendo contagioso, lo que significa que una persona que da positivo puede tener el virus en su sistema, pero no necesariamente lo transmitirá.

Además, resultó que otro material genético, detectado por estas pruebas de PCR, puede ser simplemente fragmentos de virus muertos que ya han sido tratados por el sistema inmunológico del cuerpo.

Más pruebas, más resultados postivos (posiblemente falsos)

Uno de los autores del estudio, el profesor Carl Heneghan, afirmó a la revista The Spectator que también había problemas con la forma en que las pruebas detectan el virus, y que existe el riesgo de que un aumento en las pruebas en el Reino Unido esté incrementando el riesgo de contaminación.

Agregó que puede ser parte de la razón por la que el número de casos en el país está creciendo, pero el número de muertes permanece estático.

«Cada vez hay más pruebas de que una buena proporción de ‘nuevos’ casos leves y de personas que vuelven a dar positivo después de la cuarentena o el alta del hospital no son contagiosos, sino que simplemente contienen partículas de virus inofensivas que su sistema inmunológico ya ha tratado de manera eficiente», explicó el experto.

En ese sentido, Heneghan destacó que se necesita un «esfuerzo internacional» para evitar «los peligros de aislar a personas no contagiosas o comunidades enteras».

El auto volador está cada vez más lejos de ser solo una figura en una historia fantástica y se acerca a volverse realidad muy pronto. Varios desarrollos alrededor del mundo lo demuestran.

Como el proyecto de la empresa japonesa SkyDrive, que ha llevado a cabo un exitoso aunque modesto vuelo de prueba con una persona a bordo.

En un video se aprecia un vehículo que se parece más a una moto de nieve pero que gracias a sus hélices se elevó algunos metros del suelo y flotó en un área protegida durante cuatro minutos.

Tomohiro Fukuzawa, quien encabeza el proyecto de SkyDrive, dijo que espera que “el auto volador” se pueda convertir en un producto de la vida real para 2023, pero reconoció que antes que todo hay hacerlo seguro.

“De los más de 100 proyectos de autos voladores del mundo, solo un puñado ha tenido éxito con una persona a bordo”, le comentó Fukuzawua a la agencia AP.

«Espero que muchas personas quieran subirse y se sientan seguras».

Hasta ahora, la máquina puede volar solo de 5 a 10 minutos, pero si eso puede convertirse en 30 minutos, tendrá más potencial, incluidas las exportaciones a lugares como China, precisaron desde la compañía.

A diferencia de los aviones y helicópteros, los vehículos eVTOL (las siglas en inglés de Despegue y Aterrizaje Eléctrico Vertical) ofrecen, por lo menos en principio, un rápido traslado personal de un punto a otro.

El tamaño de las baterías, el control del tráfico aéreo y otros problemas de infraestructura se encuentran entre los muchos desafíos potenciales para comercializarlos.

“Tienen que suceder muchas cosas”, dijo Sanjiv Singh, profesor del Instituto de Robótica de la Universidad Carnegie Mellon, quien cofundó Near Earth Autonomy, cerca de Pittsburgh, que también está trabajando en un vehículo eVTOL.

“Si cuestan US$ 10 millones, nadie los va a comprar. Si vuelan durante 5 minutos, nadie los va a comprar. Si caen del cielo de vez en cuando, nadie los va a comprar ”, sentenció Singh.

El desarrollo de SkyDrive comenzó humildemente como un proyecto voluntario llamado Cartivator, en 2012, con financiamiento de las principales empresas japonesas, incluido el fabricante de automóviles Toyota, la compañía de electrónica Panasonic y el desarrollador de videojuegos Bandai Namco.

Un vuelo de demostración hace tres años salió mal. Pero ha mejorado y el proyecto recibió recientemente otra ronda de financiación, de 3.900 millones de yenes (37 millones de dólares), incluido el Banco de Desarrollo de Japón.

El gobierno japonés es optimista sobre la visión de autos voladores, con una «hoja de ruta» para los servicios empresariales para 2023 y un uso comercial ampliado para la década de 2030, lo que enfatiza su potencial para conectar áreas remotas y proporcionar salvavidas en caso de desastres.

Los expertos comparan el entusiasmo por los autos voladores con los días en que la industria de la aviación comenzó con los hermanos Wright y la industria automotriz con el Ford T.

«Es demasiado pronto para hablar de inmunogenicidad, […] pero obtuvimos resultados prometedores», comunicó la especialista Svetlana Úsova, del centro Centro Estatal de Investigación en Virología y Biotecnología Véktor.

Los cuatro voluntarios que se sometieron al procedimiento completo de vacunación con el fármaco desarrollado por el Centro Estatal de Investigación en Virología y Biotecnología Véktor, desarrollaron anticuerpos contra el coronavirus, según comunicó este jueves Svetlana Úsova, jefa del laboratorio del departamento de control biológico y tecnológico de la institución.

«Es demasiado pronto para hablar de inmunogenicidad, porque sólo cuatro personas fueron vacunadas por segunda vez con la vacuna, 21 días después [de la primera]. Pero obtuvimos resultados bastante prometedores en los cuatro. Se detectaron anticuerpos», cita TASS las declaraciones de Úsova al canal ruso Perviy Kanal.

La especialista destacó que los participantes no experimentaron efectos secundarios graves, tales como complicaciones del sistema nervioso central y cardiovascular o fiebre. «Es decir, los voluntarios se sienten bien», aseguró Úsova.

Los primeros voluntarios recibieron la inyección del centro Véktor el pasado el 27 de julio. Rospotrebnadzor, el servicio que protege los derechos del consumidor en Rusia, había anunciado tres días antes que ya había otorgado la autorización para poner en marcha esta iniciativa.

Entre tanto, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, informó este 27 de agosto que la segunda vacuna rusa contra el coronavirus estará lista en septiembre. El mandatario expresó su confianza en que ese fármaco sea seguro y efectivo para prevenir la pandemia.