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La planta se encuentra en los Países Bajos. Por otra parte, la EMA autorizó el almacenamiento de la vacuna de Pfizer/BioNTech a la temperatura de un congelador, es decir más elevada que la permitida hasta el momento, lo que facilitará su distribución.

La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) aprobó este viernes una fábrica de producción de la vacuna AstraZeneca contra el coronavirus en Países Bajos que abastece actualmente al Reino Unido, en medio de una tensión por la provisión de dosis de este fármaco que sumó un nuevo episodio con la acusación de «chantaje» que realizó Francia contra Londres.

El ente regulador de la Unión Europea (UE) indicó en un comunicado que también aprobó una fábrica de producción de la vacuna Pfizer/BioNTech en Marburgo, Alemania, y una planta de fabricación de la vacuna Moderna en Suiza.

«Se aprobó una nueva planta de fabricación para la producción de la sustancia activa de la vacuna Covid-19 de AstraZeneca», señaló la EMA en el texto citado por la agencia de noticias AFP.

«La planta de Halix está ubicada en Leiden, Países Bajos, y elevará a cuatro el número total de lugares de fabricación autorizados para la producción de la sustancia activa de la vacuna», agregó.

Esta fábrica de Halix abastece actualmente al Reino Unido y es objeto de discusiones entre la UE y la isla por la provisión de vacunas.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió este jueves que el laboratorio anglo-sueco, que solo entregó a la UE 30 de los 120 millones de dosis prometidas para el primer trimestre, deberá «ponerse al día y honrar [su] contrato» con el bloque «antes de poder exportar vacunas nuevamente».

El bloque acusó directamente a Reino Unido de acaparar todas las dosis, incluidas las que se fabrican en la UE, mientras Bruselas lucha por garantizar las necesarias para inmunizar a los 27 estados miembro.

El ministro francés de Relaciones Exteriores, Jean-Yves Le Drian, acusó este viernes a Londres de «chantaje» en lo que respecta la entrega de la vacuna AstraZeneca, debido a un «problema» de existencias de la segunda dosis para los británicos que ya recibieron la primera.

«No se puede jugar con el chantaje así sólo porque se apresuraron a vacunar al mayor número posible de personas con la primera dosis y ahora se encuentran un poco en desventaja porque no tienen la segunda», dijo Jean-Yves Le Drian a la radio France Info.

«El Reino Unido se jactó de haber vacunado bastante con la primera dosis, salvo que tienen un problema con la segunda. Se está vacunado cuando se reciben las dos dosis. Hoy, hay el mismo número de personas vacunadas con las dos dosis en Francia y Reino Unido», añadió.

Según los últimos datos disponibles, 5,3% de la población adulta británica y 5% de la francesa recibieron las dos dosis.

En paralelo, la UE anunció que tendrá a disposición 55 millones de vacunas monodosis de Johnson & Johnson a partir del próximo mes.

Así lo informó el comisionado de mercado interior, Thierry Breton, y agregó que el bloque recibirá otras 120 millones de dosis de inoculantes entre julio y septiembre.

Por otra parte, la EMA autorizó el almacenamiento de la vacuna de Pfizer/BioNTech a la temperatura de un congelador, es decir más elevada que la permitida hasta el momento, lo que facilitará su distribución.

El ente indicó en un comunicado que emitió «una opinión positiva para el transporte y almacenamiento de frascos de esta vacuna a temperaturas entre -25 y -15 °C (la temperatura de los congeladores farmacéuticos estándar) por un periodo único de dos semanas».

Este miércoles la Comisión Europea ha propuesto la creación de un Certificado Verde Digital, conocido como pasaporte Covid. Una iniciativa que hace meses que se viene valorando por distintas administraciones del espacio comunitario y que, ahora, ve la luz verde.

En principio, su principal utilidad se circunscribe en propiciar una libre circulación segura a través del territorio de los 27 Estados miembros.

¿Qué es el pasaporte Covid?

Este certificado constituirá la prueba de que una persona ha sido vacunada contra el SARS-CoV-2, de que ha recibido recientemente un resultado negativo de alguna de las pruebas para detectar la infección por covid-19 o de que ya ha padecido la enfermedad y se ha recuperado.

Según ha anunciado la Comisión Europea, el certificado será gratuito y estará disponible tanto en formato digital como en papel, incluirá un código QR y será válido en toda la Unión Europea.

¿Para qué sirve?
La principal utilidad que tendrá este documento será evitar a sus portadores tener que cumplir ciertas medidas restrictivas, como el cumplimiento de cuarentenas o someterse a pruebas en el país en el que ingresen.

¿Dónde será válido?
El pasaporte Covid será válido en todos los Estados miembros de la Unión Europea y estará disponible para Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza. Estará vigente hasta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declare el fin de la emergencia sanitaria internacional por covid-19.

Se emitirá a ciudadanos de la UE y sus familiares, independientemente de su nacionalidad, así como a ciudadanos de fuera de la UE que residan en territorio comunitario y a los visitantes que tengan derecho a viajar a otros Estados miembros.

¿Cuándo comenzará a funcionar?
La intención es que el Certificado Verde Digital esté operativo antes del verano, para ello la propuesta debe ser adoptada en las próximas fechas por el Parlamento Europeo y el Consejo.

Además, los Estados miembros deben desarrollar los estándares técnicos para garantizar su funcionamiento, interoperabilidad y cumplimiento de la protección de datos personales.

¿Qué datos incorporará?
Según se ha informado desde la institución comunitaria, este documento solo contendrá información esencial. Entre ese conjunto limitado de información estaría el nombre, la fecha de nacimiento, la fecha de emisión, un número de identificación único del certificado y la información relevante sobre el coronavirus: si se está vacunado, resultado de una prueba o recuperación.

¿Discriminará a los no vacunados?
Desde la Comisión Europea se argumenta que no supone una discriminación entre vacunados y no vacunados, puesto que se contempla este pasaporte Covid como tres certificados en uno, es decir, no solo servirá para aquellos que ya hayan tenido acceso a los fármacos disponibles, sino que también podrán hacer uso de él quienes acrediten que no se encuentran infectados y quienes ya hayan pasado la enfermedad.

¿Cuáles serán las vacunas aceptadas?
Se aceptarán las vacunas que hayan recibido una autorización comercial para toda la Unión Europea, es decir, a día de hoy los fármacos de: Pfizer-BioNTech, Moderna, AstraZeneca y Jansen Pharmaceutica NV. Además, cada uno de los Estados miembros podrá decidir si acepta otras vacunas.

¿Se podrá viajar sin el pasaporte Covid?
Las personas que no cuenten con un pasaporte Covid también podrán viajar por la Unión Europa, aunque tendrán que cumplir con las restricciones que imponga cada Estado.

«El Certificado Verde Digital no será una condición previa para la libre circulación y no discriminará de ninguna manera», ha afirmado el comisario de Justicia, Didier Reynders.

¿Por qué lo implanta la Unión Europea?
La intención de la Comisión es ayudar a la recuperación económica de la región de cara a la campaña de verano, además de restablecer paulatinamente la libre circulación por el bloque.

«El Certificado Verde Digital ofrece una solución en toda la UE para garantizar que los ciudadanos de la UE se beneficien de una herramienta digital armonizada para apoyar la libre circulación en la UE. Este es un buen mensaje de apoyo a la recuperación», ha dicho la vicepresidenta de Valores y Transparencia, Věra Jourová.

Por su parte, Reynders ha sostenido: «Con el Certificado Verde Digital, estamos adoptando un enfoque europeo para garantizar que los ciudadanos de la UE y sus familiares puedan viajar de forma segura y con restricciones mínimas este verano».

El impulso a los sectores más afectados por la pandemia, como son el turístico y el hostelero, sería una de las claves fundamentales detrás del estímulo de esta iniciativa.

¿Cuáles son las principales críticas?
La principal crítica a esta medida radica en que puede ser fuente de discriminación. La realización de test PCR todavía tiene un coste bastante elevado, de entre 100 y 200 euros, y no es asequible para todos los bolsillos.

La discriminación podría llegar más allá del aspecto económico. Hay países, como España, que tiene limitada la libertad de movimientos entre sus regiones, pudiéndose dar la situación paradójica de personas que llevan meses sin poder visitar a familiares de primer grado mientras asisten a la llegada masiva de visitantes de otros países desplazados para disfrutar de un descanso turístico.

Además, la vacunación está muy lejos de ser universal, con un suministro de dosis aún limitado que va llegando con cuentagotas, y de momento se está priorizando a ciertos colectivos como son las personas mayores o los profesionales sanitarios.

La Unión Europea (UE) presentó un certificado sanitario para permitir una mejor circulación de los inmunizados contra el coronavirus, en medio de un debate a nivel mundial por esta medida que reclaman los sectores más golpeados por los efectos económicos de la pandemia como el turismo, pero que también genera rechazo con argumentos que van desde una afrenta a las libertades hasta el poco conocimiento que se tiene todavía de las vacunas.

La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, dio a conocer el proyecto para lanzar el documento, formalmente llamado «Certificado Digital Verde», que registrará que el portador fue vacunado, es inmune o obtuvo resultado negativo de un examen de PCR, precisó la agencia de noticias AFP.

«Queremos ayudar a los Estados miembros a restablecer la libertad de circulación de una forma segura, responsable y digna de confianza», dijo la dirigente alemana.

El comisario europeo de Justicia, Didier Reynders, se dedicó a aclarar que no se trata de un «pasaporte sanitario», ante la controversia que genera esta idea, y apuntó que el certificado «no será un requisito previo para ejercer el derecho a la libre circulación y no discriminará de ningún modo».

Con relación a la vacunación, el documento tendrá en cuenta las cuatro que ya fueron autorizadas para su aplicación en la UE: las de BioNTech/Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Johnson & Johnson.

O sea, deja afuera a otros fármacos como el Sputnik V o las de origen chino como Sinopharm que pudieron ser administradas a ciudadanos europeos que se encontraban en el extranjero o en países del bloque donde sí están autorizadas como Hungría y Eslovaquia, aunque la UE permitirá que cada Gobierno decida si acepta la certificación emitida por otras vacunas.

El documento será válido en todos los países europeos y la intención de la Comisión es que esté disponible a tiempo para la temporada del verano boreal (de fines de junio a fines de septiembre), dando cuenta que su implementación fue impulsada por los países que mayores ingresos obtienen del turismo como Grecia y España.

La iniciativa no está libre de criticas y suscita severos cuestionamientos, algunos desde un punto de vista científico.

Tampoco hay conocimientos exactos del tiempo que puede durar la inmunización tras recibir la inoculación y sobre la efectividad de todas las vacunas frente a las cepas ya detectadas y las que podrían surgir.

Además, las campañas de vacunación en la UE lograron que apenas el 3,5% de la población reciba las dos dosis, y por ello se teme una discriminación en perjuicio de las personas que aún aguardan su vacuna.

Incluso el presidente de los Aeropuertos de París, Augustin de Romanet, que ve como «favorable» la medida que ayudaría a una reactivación turística, calificó de «orwelliano» caer en un sistema «en el que por el hecho de que uno no se ha vacunado no puede ni franquear la puerta de la panadería».

El consenso no es total

Bélgica, en particular, se mostró reacia dentro de la UE a la idea de condicionar la entrada a un país europeo a la presentación de un certificado de vacunación, cuando las vacunas no son de administración obligatoria ya que muchas de ellas tienen una aprobación de emergencia ante la pandemia.

Sin embargo, este concepto no es nuevo y muchos países imponen la obligación de vacunarse de ciertas enfermedades para entrar en su territorio, como puede ser el caso de la fiebre amarilla.

En ese caso, los centros de salud entregan una cartilla de vacunación amarilla, oficialmente llamada «Certificado internacional de vacunación o profilaxis», reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Ante la emergencia de coronavirus, China lanzó este mes un pasaporte digital destinado a sus ciudadanos con el que podrán demostrar en qué situación sanitaria se encuentran cuando viajen hacia o desde el extranjero.

Según informaron fuentes del Gobierno del gigante asiático citadas por la agencia de noticias Xinhua, este «certificado sanitario para los viajes internacionales» es una aplicación para smartphones que muestra y verifica el historial de vacunación y los resultados de los test de Covid-19 (PCR y anticuerpos) del usuario.

Estados Unidos y el Reino Unido estudian lanzar sistemas similares, mientras que Estonia aprovechó que ya cuenta con su propio sistema de historiales médicos electrónicos con información sobre las vacuna, para testear su implementación.

Otra de las críticas apunta a la protección de datos personales del usuario en estos certificados, y por eso la UE aclaró que incluirá un volumen «limitado» de información a la que solo se podrá acceder para confirmar y verificar la autenticidad y validez del documento, indicó la agencia de noticias Europa Press.

Si se aprueba el certificado, que aún debe ser negociado con el Consejo y la Eurocámara, la Comisión también pide que sea una medida «temporal» que sea suspendida en el momento en que la OMS declare el final de la emergencia sanitaria, pero que podría ser reactivado en el futuro en caso de nuevas pandemias.

La Unión Europea (UE) advirtió hoy que podrá bloquear otros intentos de salida del continente de cargamentos de vacunas, como hizo Italia la semana pasada, si las empresas farmacéuticas mantienen los retrasos en las entregas pactadas y persiste el tironeo por lograr más dosis mientras avanzan los casos de coronavirus, aunque en forma desigual según el país.

La decisión de Italia «no fue un caso aislado», advirtió la titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen al diario WirtschaftsWoche, en referencia a la decisión de Roma, el jueves pasado, de bloquear, con el visto bueno de la UE, la exportación de 250.700 dosis de la vacuna de AstraZeneca, producidas en territorio europeo y destinadas a Australia.

Italia, como otros países europeos, vive una situación epidemiológica aún delicada y este lunes superó los 100.000 fallecidos por Covid-19.

Ante el creciente malestar de los Gobiernos europeos, Von der Leyen afirmó que espera la entrega de «100 millones de dosis al mes» de vacunas anticovid en el segundo trimestre en la UE, y afirmó que el ritmo de entregas se aceleraría.

Hasta acá, la UE autorizó las vacunas de BionNTech/Pfizer, AstraZeneca/Oxford y Moderna, y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) decidirá el jueves si aprueba la de Johnson & Johnson, mientras analiza la rusa Sputnik V.

La titular del Consejo de Administración de la EMA, Christa Wirthumer-Hoche, desaconsejó, sin embargo, que los países de la UE autoricen esta última vacuna con carácter de urgencia, algo que comparó con una «ruleta rusa» porque la agencia todavía no tiene «datos sobre los efectos secundarios de los vacunados».

Mientras tanto, el bloque busca algún equilibrio entre las medidas sanitarias que eviten la propagación de casos y algunas decisiones que aireen la economía, sacudida por un pésimo 2020.

Por ejemplo, mientras que en el Reino Unido y Alemania empezaron a levantar parte de las restricciones impuestas tras la detección de nuevas cepas del coronavirus, Hungría y Finlandia decidieron fortalecerlas.

El Reino Unido ya puede exhibir a 22 millones de personas con al menos la primera dosis de la vacuna, y en Inglaterra los niños volvieron este lunes a las aulas, un paso crucial en el plan del gobierno para sacar progresivamente al país de un tercer confinamiento.

Según esta hoja de ruta, a partir del 29 de marzo serán posibles las reuniones de seis personas en el exterior, mientras la reapertura de pubs, restaurantes y tiendas no esenciales está prevista el 12 de abril.

En Alemania, el gobierno también prevé levantar algunas restricciones a partir de este lunes: las librerías, floristerías y autoescuelas, que ya reabrieron en algunos estados, podrán recibir clientes en todo el país.

La campaña de vacunación solo llegó por ahora al 5% de la población y el descontento por las restricciones aumenta a pesar de que Berlín comenzó a aligerarlas.

Finlandia, por su parte, decidió endurecer las medidas, con el cierre de bares y restaurantes, y Hungría, que también muestra una multiplicación de casos, también preveía cerrar colegios y la mayoría de comercios y empresas desde hoy.

El Gobierno de Países Bajos, por su parte, planea introducir un certificado digital de vacunación contra la Covid-19 para permitir mayores libertades a los inmunizados y a las personas que den negativo, según detalló el ministro de Salud, Hugo de Jonge, en la cadena NOS.

Las autoridades ya desarrollan una ‘app’ en este sentido para posibilitará a los usuarios viajar, comer en restaurantes o asistir a conciertos, cines y festivales, por ejemplo, según la agencia de noticias DPA.

El ministro estimó que esa suerte de pasaporte –que otros países anunciaron que resistirían- podría estar listo para verano europeo y permitiría a los ciudadanos viajar por la Unión Europea.

Los Estados miembro de la UE se comprometieron a acelerar las campañas nacionales de vacunación para conseguir que para fines de marzo esté vacunado el 80% de los mayores de 80 años y el personal sanitario.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo que el objetivo de la Unión Europea (UE) es vacunar al 70% de la población adulta para el 21 de septiembre, fecha en que finaliza el verano en el hemisferio norte.

«Tenemos el objetivo común en la UE de vacunar al 70% de la población adulta para el final del verano. Es una fecha que está muy clara», explicó en una rueda de prensa junto al presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, y al primer ministro de Portugal, António Costa, informó la agencia de noticias Europa Press.

El mandatario portugués, en calidad de presidente de turno de la UE, reafirmó los dichos de la jefa del Ejecutivo regional al señalar que todos tienen el mismo objetivo:

«Tenemos que haber vacunado al 70% de la población adulta para el final del verano, es decir, el 21 de septiembre», manifestó.

La UE había pactado ese objetivo pero no había sido específica. El jueves, Von der Leyen precisó que el periodo no se limita a julio o agosto sino que se extiende hasta finales de septiembre.

Además, los Estados miembros se comprometieron a acelerar las campañas nacionales de vacunación para conseguir que para fines de marzo esté vacunado el 80% de los mayores de 80 años y el personal sanitario.

La UE empezó a vacunar el pasado 27 de diciembre, después de la aprobación de la primera vacuna en el bloque, la de BioNTech y Pfizer. Posteriormente, se autorizaron las de Moderna y AstraZeneca mientras se espera la autorización para la vacuna alemana CureVac.

La Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) anunció el inicio de una «revisión continua» de la CureVac basada «en los resultados preliminares de estudios de laboratorio (datos no clínicos) y ensayos clínicos precoces en adultos».

Otras dos vacunas están siendo sometidas actualmente a un «examen continuo»: las desarrolladas por las empresas estadounidenses Johnson & Johnson y Novavax

«La revisión continuará hasta que se disponga de pruebas suficientes para una solicitud oficial de autorización de comercialización», agregó el regulador europeo, que evaluará los datos de otros ensayos clínicos «tan pronto como estén disponibles».

La EMA se enfrenta a una mayor presión para autorizar nuevas vacunas lo antes posible, en un momento en que los 27 Estados miembros se debaten con retrasos en las entregas y dificultades de abastecimiento de las tres primeras vacunas autorizadas en la Unión Europea.

Desarrollada por la empresa alemana de biotecnología homónima, la vacuna CureVac, que el gigante de la farmacia Bayer se comprometió a producir, se encuentra actualmente en la fase 3 de ensayos clínicos.

Este procedimiento de «revisión continua» permite a la EMA analizar los datos de seguridad y eficacia de las vacunas a medida que aparecen, incluso antes de que el fabricante presente una solicitud formal de autorización.

Su objetivo es acelerar la evaluación de una solicitud de autorización de comercialización una vez formulada.

Otras dos vacunas están siendo sometidas actualmente a un «examen continuo»: las desarrolladas por las empresas estadounidenses Johnson & Johnson y Novavax.

Hasta la fecha, la EMA autorizó la comercialización condicional en la UE de tres vacunas: Pfizer/BioNTech, Moderna y AstraZeneca/Oxford.

Fuente: Télam.

Hungría será el primer socio de la Unión Europea (UE) que comenzará a usar esta semana la vacuna rusa Sputnik V contra la covid. 

Ya recibió las autorizaciones nacionales necesarias, informaron este lunes las autoridades sanitarias del país centroeuropeo.

Por el momento se utilizarán 3.000 dosis y posteriormente otras 40.000 (suficientes para 20.000 personas) que ya se encuentran en el país, pero que todavía deben ser analizadas.

Fuente: EFE.

Berlín y París llevan a la UE hacia un entendimiento con Rusia a pesar de la continua tensión con el Kremlin.

La polémica visita del viernes a Rusia del jefe de la diplomacia comunitaria, Josep Borrell, se enmarca dentro del enésimo intento de Bruselas de pasar la página del conflicto con Moscú provocado en 2014 por la invasión y anexión rusa de Crimea y Sebastopol. El tenso encuentro de Borrell con el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, llega en medio de la represión contra los ciudadanos que protestan en las ciudades del país por la detención y condena del opositor Alexéi Navalni. A pesar de todo, las principales capitales europeas consideran difícil, pero imprescindible, buscar un entendimiento con el régimen de Vladímir Putin.

Los 27 socios de la Unión tienen previsto analizar en profundidad en la cumbre europea de marzo sus relaciones con Moscú. Y Berlín y París empujan de manera decidida hacia la búsqueda de una convivencia con el presidente ruso que frene el deterioro de la relación bilateral y recupere la convivencia perdida desde hace seis años. El eurodiputado Antonio López Istúriz, secretario general del Partido Popular Europeo, subraya: “Los Gobiernos tienen que aclarar de una vez qué relación queremos tener con Rusia y dejar de esconderse detrás de la Comisión”.

Borrell señalaba la semana pasada al anunciar su visita a Moscú, la primera de un jefe de la diplomacia comunitaria desde 2017: “No comparto la teoría de que cuando las cosas van mal no hay que hablar; al contrario, en ese momento es cuando más falta hace el diálogo”. La apertura del representante de la diplomacia europea al diálogo con el régimen de Putin llega tras intentos similares por el presidente francés, Emmanuel Macron, y, sobre todo, por la canciller alemana, Angela Merkel. La líder europea tiene una relación más fluida con el presidente ruso y se ha mantenido incluso en los momentos de mayor tensión con el Kremlin.

Berlín, pero también París o Madrid, consideran inevitable mantener un estrecho contacto con Moscú por razones geográficas, económicas, culturales e históricas. “Rusia siempre va a estar ahí”, apunta una fuente diplomática, en alusión a la proximidad de un país cuya capital se encuentra a poco más de 1.000 kilómetros de la frontera de la UE y con su capital cultural, San Petersburgo, a menos de 200 kilómetros.

A diferencia de Washington, que ve a Rusia como un rival lejano y heredero del antiguo enemigo de la Guerra Fría, Bruselas tiene que lidiar con un vecino incómodo al que además le unen potentes lazos energéticos. El 30% de las importaciones de petróleo de la UE proceden de Rusia, según los datos de la Comisión Europea. En el caso del gas natural, la cifra se eleva al 42%. Un volumen muy importante para una Unión Europea con una dependencia energética del exterior en 2018 equivalente al 58% de su consumo, ligeramente superior al año 2000, cuando Putin llegó al poder.

Desde la ampliación de la UE hacia el antiguo bloque soviético, en 2004, Moscú no ha dudado en utilizar la energía como parte de su armamento político. Y las llamadas guerras del gas en 2006 y 2009 subrayaron su poder cuando Gazprom cerró parte de los gasoductos en pleno invierno y dejó tiritando a buena parte de Europa central y oriental.

La OTAN incorporó en 2010 la seguridad energética entre sus principales políticas. Y dos años después abrió un centro especializado en la materia en Lituania, uno de los socios europeos que se siente más amenazado por el Kremlin. Pero la inquietud de EE UU y de otros aliados atlánticos por la dependencia energética de la UE ha sido ignorada reiteradamente por Alemania.

El canciller Gerhard Schröder, primero; y Merkel, después, han impulsado la construcción de sendos gasoductos por el Báltico (Nord Stream I y II) que, según Washington, reforzarán el dominio de Gazprom sobre el mercado energético alemán y europeo. Berlín, en cambio, insiste en que son vitales para garantizar su suministro y ni siquiera la guerra de Ucrania o los ataques químicos en suelo europeo atribuidos al Kremlin han cambiado hasta ahora la opinión de Merkel.

La Francia de Emmanuel Macron también intenta desde 2017 una reorientación de las relaciones con Moscú que permita una convivencia más apacible que en los últimos años. Francia sitúa a Rusia dentro de una vecindad europea, junto al Magreb u Oriente próximo, en la que ―según indicaba Macron hace unos meses en una entrevista― “no es sostenible que nuestra política internacional vaya a remolque [de la estadounidense]”.

Los avisperos libio y sirio

El logro de una entente con Putin ayudaría a amortiguar los enfrentamientos en los avisperos donde Francia y Rusia chocan a menudo, desde Libia hasta Siria. Pero también permitiría tranquilizar a los socios europeos que se resisten a la autonomía estratégica de la UE impulsada por Macron y que Polonia o los Bálticos interpretan como una peligrosa ruptura de lazos con Washington y un riesgo de quedar a merced de Rusia.

Borrell ha trasladado a Moscú la oferta de diálogo que preconizan Berlín y París. “Nuestros canales de comunicación deben permanecer abiertos”, señalaba el alto representante en una tribuna sobre su visita al país publicada el domingo en un diario francés. Y recordaba que, además de los lazos históricos y geográficos, “la UE es el principal socio comercial de Rusia y su primera fuente de inversión extranjera”.

Pero Borrell representa a una Unión Europea profundamente dividida sobre el camino a seguir. La vía del diálogo choca con la mano dura que reclaman Polonia y los países bálticos. Y la actitud de Moscú tampoco ayuda a afianzar los frágiles puentes de entendimiento. Cada tibio acercamiento de la UE se ve frustrado por alguna tropelía atribuida al régimen de Putin, al que Bruselas acusa de haber cometido ataques con armas químicas en suelo europeo y de violar sistemáticamente los derechos humanos con una creciente represión a los opositores. El propio Borrell ha sido recibido en Moscú con duras palabras de Lavrov, que no ha dudado en acusar a Europa de doble moral sobre los derechos humanos. El grupo Popular en el Parlamento Europeo, el mayor de la Cámara, ha criticado la “complacencia” de Borrell con el régimen ruso y ha pedido una revisión inmediata de los proyectos de cooperación con Rusia y el fin de la construcción del gasoducto Nord Stream 2.

La Comisión Europea (CE), órgano ejecutivo de la Unión Europea (UE), ratificó este domingo su objetivo de tener vacunado contra el coronavirus a 70% de la población adulta a fines del próximo verano boreal, tras informar que la farmacéutica AstraZeneca entregaría nueve millones de dosis adicionales en las próximas semanas.

«La UE mantiene su objetivo de vacunar al 70% de la población adulta a finales del próximo verano», afirmó este domingo la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, en declaraciones a la televisora alemana Zdf, citadas por la agencia ANSA.

«Paso adelante en vacunas. AstraZeneca entregará nueve millones de dosis adicionales en el primer trimestre (40 millones en total) en comparación con la oferta de la semana pasada y comenzará las entregas una semana antes de lo previsto», apuntó la funcionaria en Twitter.

Asimismo, añadió: «La empresa además ampliará su capacidad de fabricación en Europa».

 

El pasado viernes la CE autorizó la comercialización en toda la UE de la vacuna contra la Covid-19 desarrollada por AstraZeneca y la Universidad de Oxford, que horas antes había recibido el visto bueno técnico de parte de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) para su administración en personas de más de 18 años.

El antígeno de AstraZeneca es el tercero en recibir la autorización dentro del bloque, después de las de Pfizer/BioNTech y la de Moderna, que fueron aprobadas en diciembre último y a principios de enero, respectivamente.

En agosto pasado, la UE había reservado 300 millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca/Oxford, y la posibilidad de adquirir otros 100 millones más, pero la autorización llega días después de que se anunciara que solo podría entregar un cuarto de las dosis prometidas para el primer trimestre por problemas de producción.

En este contexto, y ante sospechas de Bruselas, el bloque puso en marcha el viernes pasado un sistema de vigilancia de exportaciones con el que podría bloquear las entregas de dosis fuera de la UE si una farmacéutica no cumple con sus obligaciones de suministro.

La Unión Europea (UE) aumentó este martes la presión sobre los grandes laboratorios y exigió que cumplan con los compromisos asumidos para la entrega de las vacunas contra el coronavirus, mientras que Alemania se mostró a favor de restringir las exportaciones de las dosis producidas en el bloque.

En un discurso por videoconferencia al Foro Económico Mundial de Davos, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, señaló que «Europa invirtió miles de millones para desarrollar las primeras vacunas contra la Covid-19».

Por eso, añadió, «ahora, las empresas deben mantener sus promesas y honrar sus obligaciones».

Las enormes inversiones, señaló la funcionaria, fueron destinadas a «construir infraestructura de investigación e instalaciones de producción» y se proponían ayudar a desarrollar «un bien común verdaderamente global».

La UE buscó mecanismos para lograr algún tipo de coordinación en las campañas nacionales de vacunación en los 27 países del bloque, pero rápidamente surgieron problemas por retrasos en la distribución de las vacunas, recordó la agencia de noticias AFP.

Hasta el momento, la UE ya certificó y autorizó dos vacunas -las de Pfizer-BioNTech y Moderna- y pretendía dar la luz verde esta semana a la de AstraZeneca.

Sin embargo, los problemas surgidos con retrasos en la distribución de las dosis de Pfizer/BioNTech se agravaron en días recientes después que AstraZeneca también anunciase que experimentaría demoras en sus entregas.

Ante estos retrasos en la entrega, el ministro de Salud alemán, Jens Spahn, se mostró partidario de restringir las exportaciones de vacunas producidas en la UE.

«Las vacunas que salen de la UE necesitan una licencia para que al menos sepamos qué se produce y qué sale de Europa. Y si salen de Europa, que haya un reparto justo», dijo el funcionario a la cadena ZDF.

No se trata de «la UE primero, sino de la parte de Europa, es decir, la parte justa», argumentó.

Otras funcionarios europeo ya hablan de denunciar a los laboratorios, tal como opinó el ministro de Relaciones Exteriores de Letonia, Edgars Rinkevics, en una declaración realizada por su vocero: «La posibilidad [de una acción legal] debe evaluarse y debe coordinarse entre los países de la UE».

A raíz de la demora, el Estado italiano ya empezó la preparación para iniciar acciones legales contra la firma estadounidense Pfizer, que había prometido unas 475.000 dosis semanales.

La Unión Europea (UE) reconoció este sábado una «insuficiencia mundial» en la capacidad de producción de vacunas contra la Covid-19 y dijo que está «lista para ayudar» a aumentarla, según la comisaria europea de Salud, Stella Kyruakides.

El inicio de las campañas de vacunación en Europa continental suscitó numerosas críticas por su lentitud, sobre todo en Francia, o por el hecho de que no se vacune de manera prioritaria al personal médico, como sucede en Alemania.

«Estas dificultades, de momento, no se deben al volumen de las comandas, sino a la insuficiencia en la escala mundial de la capacidad de producción. Es el caso de BioNTech», explicó la comisaria europea, citada por la agencia alemana DPA.

Tras haber pedido primero en noviembre 200 millones de dosis de la vacuna desarrollada por el laboratorio estadounidense Pfizer y el alemán BioNTech, la UE ejerció una opción de compra de 100 millones suplementarios para 2021.

La campaña de vacunación empezó el pasado fin de semana en los 27 países de la UE, después de que las autoridades sanitarias europeas dieran luz verde a la vacuna de Pfizer-BioNTech, la primera autorizada en Europa continental.

«La UE aportó desde muy pronto financiamiento a BioNTech, unos 100 millones para desarrollar sus capacidades de producción (…). La situación mejorará poco a poco», aseguró Kyriakides.

«Estamos de nuevo listos para ayudar a aumentar las capacidades de producción», añadió.

BioNTech prevé inaugurar una nueva unidad de fabricación en Marburgo (Alemania), que debería permitir fabricar unas 250 millones de dosis suplementarias desde el primer semestre de 2021, explicó el viernes al diario Der Spiegel, Ugur Sahin, codirector del laboratorio.

Además de Pfizer-BioNTech, la UE también firmó contratos de vacunas con AstraZeneca, Johnson & Johnson, Sanofi-GSK, Moderna y CureVac. Pero aún no autorizó ninguno de los productos inmunizantes de estos cinco laboratorios.