Es ingeniero y desarrolla energías en Neuquén. Luego de una amplia trayectoria laboral y largas jornadas de trabajo en una empresa petrolera, Luciano Mendoza decidió cambiar su vida y perfilarse como un ingeniero sustentable.
Hoy tiene 36 años y se recibió de ingeniero electromecánico en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Si bien nació en Berazategui (Provincia de Buenos Aires) hace años vive en Neuquén.
Es uno de los fundadores de “Paralelo Sur”, un emprendimiento que surgió por la meta de dos jóvenes profesionales que deseaban con fuerza transformar el futuro energético y ambiental mediante el acceso de la sociedad a las energías limpias.
Después de la pandemia, Luciano empezó a transitar un cambio de mentalidad e interesarse fuertemente por las energías renovables. Sintió que como joven ingeniero debía pensar en generar alternativas para dejar de contaminar las ciudades y tenía los conocimientos y herramientas para hacerlo.
Pasó por varios lugares de trabajo en muy poco tiempo. El nacimiento de su primera hija le hizo un click. Decidió que no quería pasar días enteros alejado de casa como le imponía la industria petrolera, sino poder transitar con ella su crecimiento.
Empezó junto al ingeniero eléctrico, Nicolás Yáñez, con quien trabajaban en el rubro hidrocarburos. No solo compartían la pasión y el trabajo; sino la visión de cuidar el planeta y de dejar un mundo mejor para sus hijos. Así se fue gestando este proyecto dedicado al desarrollo de energía solar.
“Una de las cuestiones por las que traté de irme del petróleo y enfocarme en lo que son las energías renovables fue para poder manejar mis tiempos y no estar en esas jornadas eternas en el rubro por las cuales me perdí el primer año de mi hija prácticamente”, reconoció Luciano.
Cuando se dio cuenta de que le estaba pasando lo que siempre se había prometido que no le iba a pasar, empezó a buscar otra forma de vida. Así se unieron dos intereses, el emprendedurismo y la sustentabilidad.
Fue así como los caminos con Nicolás se unieron y empezaron a capacitarse en energías renovables. La prueba piloto fue una instalación de panel solar en la casa de su colega. “Nos largamos a hacer publicidad y empezamos a tener nuestros primeros clientes”, relató.
Ahora Luciano continúa con el proyecto por su cuenta y la revelación fueron los paneles solares en motorhome. Una de las joyas de Paralelo Sur, que surgieron como una innovación luego de varias consultas que recibió. El gran impulsor fue su padre quien, cerca de su jubilación, empezó a soñar con viajar por el país y América Latina.
Fue así que decidió acompañar a su papá en esa aventura y le armó un equipo solar para abastecer de energía al rodado que lo llevaría de caravana. “Ahí empecé a dar un poco más de forma y cuando vi que tenía un producto muy bueno, empecé a comercializarlo”, contó.
Desde que es un adolescente, Luciano está vinculado a la electromecánica. Se formó en una escuela técnica con esa especialidad. Le gustó tanto que se apasionó y decidió seguir la carrera en la universidad. Luego, junto a su pareja decidieron radicarse en Neuquén y recién llegado a la Patagonia empezó a trabajar.
A las dos semanas de su mudanza, ya había entrado a una empresa de infraestructura para la industria petrolera. “Ahí hice varias obras de tanques, plantas, gasoductos, obras eléctricas como subestaciones para YPF”, comentó. Luciano también prestó servicios para una empresa minera de bentonita en Cinco Saltos, en la parte de mantenimiento.
Al poco tiempo surgió una oportunidad e ingresó a trabajar a la Secretaría de Energía de Río Negro. “Me tocó estar en articulación con la Secretaría de Integración Suburbana (SISU), y con las obras de regularización de tendidos eléctricos en los barrios populares de la provincia”, contó.
“Era muy satisfactorio poder llevar la energía de una manera segura a todos esos barrios que lo necesitan”, recordó. Sin embargo, profesionalmente no estaba satisfecho porque era un trabajo que lo tenía más en la oficina que en la obra y que lo limitaba en los ingresos.
“Se hizo un trabajo muy importante desde el punto de vista social, pero sentí que era muy administrativo para mí, yo soy más de ir a estar en contacto con la obra de ingeniería en sí”, relató.
“Mi sueño es hacer que este tipo de energía sea un sistema lo más difundido posible y que llegue a toda la gente que lo necesita”, postuló Luciano.
Mientras concluye un trabajo en Aluminé, en el interior de Neuquén, donde no hay red eléctrica, piensa en ofrecer un sistema confiable que le sirva a la gente. “Llegar a muchos hogares, ese es mi sueño”, recalcó.
Otro de sus desafíos es la utilización de baterías de litio, por su rendimiento superior y genera menos dolores de cabeza para el usuario que el plomo ácido. “Es un fenómeno mundial el de la batería de litio”, contó.
En este caso, las energías renovables en las ciudades en general contribuyen al ahorro de energía y si se tiene un sistema de batería también cubre ante un corte de suministro. El mayor beneficio es para los consumidores más grandes como industrias y comercios. Según publica Río Negro.
“Disminuye directamente el consumo de la energía de la red, que tiene un mayor componente en nuestro país. Es energía fósil, de hidrocarburos, por lo tanto disminuimos lo que es la huella de carbono”, planteó el profesional.