Tras la ratificación de Claudio Úbeda como director técnico hasta mediados de 2026, Boca Juniors inició este viernes su pretemporada en el predio de Ezeiza.
El comienzo de los trabajos estuvo marcado por la ilusión del nuevo ciclo, pero también por una situación conocida: el Xeneize arranca sin haber concretado ninguna de sus incorporaciones prioritarias. El plantel se redujo con varias bajas, pero las nuevas caras se hacen esperar. Según TyC.
Escenario de mercado: negociaciones avanzadas, pero cerradas
El directorio de Boca, liderado por Juan Román Riquelme, trabaja en varios frentes, aunque por ahora todos presentan algún tipo de traba.
La situación más delicada es la de Marino Hinestroza, el extremo colombiano de Atlético Nacional. Si bien hay un acuerdo verbal entre los clubes por un pase cercano a los cinco millones de dólares y el jugador firmaría un contrato por cuatro años, la operación está detenida. La negociación se topó con un conflicto interno entre el futbolista y su club por los porcentajes de la transferencia, algo que excede al Xeneize. Desde Boca confían en que el problema se solucionará, pero el anuncio oficial sigue pendiente.
Otro objetivo clave es Gastón Hernández, el capitán de San Lorenzo. Si bien el defensor central tiene una postura clara y quiere jugar en Boca, su llegada se complica por la crisis institucional del Ciclón y por un embargo judicial. Un ex presidente del club azulgrana explicó que San Lorenzo debería recibir una oferta superior a 5 millones de dólares para sobrepasar ese embargo, lo que hace poco viable la operación. Paralelamente, Boca mantiene conversaciones activas por el delantero Alexis Cuello, también de San Lorenzo, en una negociación que está en etapa preliminar.
La ilusión juvenil y un año con grandes exigencias
Mientras espera a los refuerzos, el principal movimiento en el plantel será la promoción de juveniles provenientes del equipo campeón de Reserva. Los primeros en sumarse al trabajo son Dylan Gorosito, Santiago Zampieri, Tomás Aranda y Leonel Flores, quienes tendrán la oportunidad de mostrarle a Úbeda de lo que son capaces.
El 2026 presenta un desafío mayúsculo para el Xeneize, que vuelve a la fase de grupos de la Copa Libertadores después de una decepcionante eliminación en 2025. El torneo continental es la gran obsesión del club que no lo gana desde 2007, y el equipo deberá demostrar que tiene el nivel para competir en todos los frentes. La presión será constante, y el éxito dependerá en gran medida de la llegada de jugadores que den un salto de calidad inmediato. Boca deberá empezar a escribir una nueva historia, y para eso necesita que las caras nuevas lleguen pronto.




