Mientras el presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, son trasladados a Estados Unidos para enfrentar cargos por narcotráfico, la estructura de poder que los sostuvo parece haber resistido los ataques.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez y otros altos funcionarios del régimen se mantuvieron en Caracas, emitieron comunicados desafiando la intervención estadounidense y dejaron en claro que, al menos inicialmente, el gobierno chavista continúa funcionando. Segùn The New York Times.
La primera línea de sucesión: Rodríguez en Caracas y la exigencia de «pruebas de vida»
Contrario a rumores iniciales que la situaban en Moscú, la vicepresidenta Delcy Rodríguez, primera en la línea sucesoria, se encontraba en la capital venezolana durante los ataques. A través de un mensaje difundido en la televisión estatal, Rodríguez exigió al presidente Donald Trump que presentara «pruebas de vida» de Maduro y condenó la operación como una «agresión militar» que viola la soberanía nacional.
Su hermano, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, también se manifestó, calificando la intervención como un «complot» para apoderarse de las reservas petroleras del país.
Los pilares de supervivencia del régimen: Cabello y Padrino López
Dos figuras clave del chavismo más duro aparecieron públicamente para intentar mantener el control. Diosdado Cabello, ministro del Interior y poderoso operador político del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), apareció en televisión instando a la población a apoyar al gobierno de Maduro. Su aparición fue crucial, dada su influencia sobre los aparatos de seguridad y su reputación como un potencial rival interno dentro del régimen.
Por otro lado, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, se dirigió a la nación para calificar los ataques de «criminales». Padrino López, quien ha ocupado el cargo durante los últimos once años y es visto como un sobreviviente político, representa un vínculo fundamental con las Fuerzas Armadas, cuya lealtad será determinante en las próximas horas.
El vacío de poder y el dilema de la oposición venezolana
La supervivencia de este círculo cercano plantea un escenario inmediato de vacío de poder e incertidumbre. Mientras el gobierno de Maduro intenta sostenerse desde Caracas, no está claro quién ostenta efectivamente la autoridad presidencial.
Esta situación también coloca a la oposición venezolana en una encrucijada compleja. Edmundo González, el candidato ampliamente reconocido como ganador legítimo de las elecciones de 2024, se encuentra exiliado en España. La líder opositora más visible, María Corina Machado (galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2025), recibió una tibia respuesta del presidente Trump cuando se le preguntó si la apoyaría: «Bueno, tenemos que examinarlo ahora mismo».
Trump envió además una amenaza velada a los funcionarios venezolanos que permanezcan leales a Maduro, advirtiendo que «el futuro es muy malo, muy malo para ellos». Esta falta de un respaldo claro a una figura de reemplazo y la amenaza de más acciones complican cualquier transición política inmediata.
Un futuro inmediato marcado por la inestabilidad y posibles luchas internas
La intervención militar, que según simulaciones de guerra de la era Trump podía desencadenar «caóticas luchas de poder», parece haber entrado en esa fase. Con Maduro fuera del país pero su círculo de poder aún en pie, Venezuela enfrenta horas críticas. La lealtad de las fuerzas armadas, la cohesión interna del PSUV y la capacidad de la oposición para capitalizar el momento definitorio son las grandes incógnitas que comenzarán a despejarse en las próximas horas, mientras el país y la región observan con preocupación la evolución de una crisis sin precedentes.




