Este domingo, la llegada de lluvias a la zona de El Hoyo y Epuyén trajo un alivio operativo y anímico crucial en la batalla contra los incendios forestales que azotan la región.
Las precipitaciones, recibidas con esperanza por la comunidad, llegaron luego de días de fuego incesante y se combinaron con noticias positivas: la extinción total de los focos en el Parque Nacional Lanín y la habilitación de la Ruta Nacional 40 tras varios días de corte. Según La17.
El fenómeno climático ofreció a los brigadistas un respiro para reorganizar tareas y enfriar los terrenos afectados, mientras el Gobierno Nacional confirmó el envío de ayuda directa a las familias damnificadas con cuatro camiones con artículos esenciales. Estos desarrollos marcan un punto de inflexión en una emergencia que ya arrasó con más de 12,000 hectáreas, según el último reporte oficial, al que accedió el portal de noticias regional InfoCordillera.
Un cambio de escenario: agua desde el cielo y nuevas en la tierra
Las primeras gotas empezaron a caer en la tarde del sábado y continuaron durante el domingo. Vecinos y brigadistas registraron el momento con alivio. «Llueve en El Hoyo. Esto va a ayudar un poco con los incendios», compartió un usuario en redes sociales, reflejando el sentir general.
La buena noticia no fue solo climática. Las autoridades del Parque Nacional Lanín confirmaron la extinción total de los dos focos activos dentro de su jurisdicción. Además, Vialidad Nacionalreabrió el tránsito en el tramo de la Ruta Nacional 40 que conecta Epuyén con El Hoyo, un paso vital para la logística, el abastecimiento y la vida cotidiana de miles de personas que estuvieron aisladas.
Asistencia nacional para la reconstrucción
En paralelo a las mejoras operativas, el Ministerio de Capital Humano de la Nación concretó el envío de asistencia directa. Cuatro camiones cargados con heladeras, calefones, estufas, colchones, indumentaria y artículos de primera necesidad partieron hacia la zona.
Esta ayuda, coordinada con autoridades provinciales y municipales, busca cubrir las necesidades inmediatas de las familias que debieron evacuar o perdieron parte de sus pertenencias en el fuego. Es un apoyo material concreto para iniciar la difícil etapa de reconstrucción luego de días de incertidumbre y pérdidas.
Un respiro en la batalla, pero no el final
La combinación de lluvia, avances en la extinción y llegada de ayuda permitió a la región transitar una jornada distinta, con una atmósfera algo más aliviada. Las precipitaciones aportaron humedad al suelo y a la vegetación, factores clave para dificultar la propagación de nuevos focos.
Este respiro climático y logístico ofrece a los equipos de emergencia un margen valioso para reorganizarse, evaluar daños con mayor precisión y reforzar las tareas de contención en los frentes aún activos. Si bien la emergencia no ha terminado, el domingo marcó un día de señales esperanzadoras para una comunidad que lleva semanas al límite.




