Esquel y Los Alerces: las lluvias traen alivio y nieve en las altas cumbres.
La región cordillerana de Chubut vive una jornada de alivio tras semanas de extrema sequía y lucha incesante contra el fuego. Durante este martes, las precipitaciones se hicieron sentir con fuerza en la ciudad de Esquel y sus alrededores, registrando un acumulado que alcanzó los 13,1 milímetros hacia el final de la tarde. Este volumen de agua no solo modificó el paisaje urbano, sino que representó una ayuda fundamental para el ecosistema regional, logrando penetrar en un suelo que se encontraba severamente castigado por la falta de humedad.
El fenómeno meteorológico no llegó solo, ya que el ingreso de una masa de aire frío provocó un marcado descenso de la temperatura. Según EQS Notas, las condiciones de inestabilidad se mantendrán hasta el mediodía del miércoles, lo que ha generado incluso nevadas en las zonas más elevadas. La postal del Cerro 21 cubierto de blanco en pleno febrero fue celebrada por los vecinos, mientras que en el centro de esquí La Hoya la nieve también se hizo presente, reforzando la sensación de un «invierno adelantado» que beneficia el combate de los siniestros forestales.
El impacto de las lluvias en el Parque Nacional Los Alerces
Dentro del área protegida, las mediciones fueron sumamente alentadoras para el comando operativo. El interventor del Parque, Ariel Rodríguez, detalló que en sectores específicos como Lago Verde —una de las zonas más húmedas por naturaleza— el acumulado llegó a los 13,5 milímetros. En promedio, la mayor parte del parque recibió entre 9 y 10 milímetros de agua, un aporte que el funcionario calificó como «excelente» y superior a cualquier otra lluvia débil registrada en meses anteriores.
Esta intensidad permitió que el agua no se evaporara de inmediato, sino que lograra profundizar en la capa orgánica del suelo, ayudando a enfriar los puntos calientes. A pesar de este panorama favorable, Rodríguez mantuvo la cautela técnica necesaria para estos eventos. «Estamos muy contentos porque tenemos llevados unos 13 milímetros de precipitaciones acumuladas», señaló, aunque aclaró enfáticamente que aún es prematuro hablar de un incendio contenido o extinguido, ya que el fuego suele permanecer latente bajo la superficie.
Seguridad del personal y riesgos en el terreno mojado
Paradójicamente, la lluvia que ayuda a apagar el fuego introduce nuevos riesgos para los brigadistas en el terreno. Por este motivo, se ordenó el repliegue de las cuadrillas para evitar accidentes. La combinación de suelo empapado y restos de vegetación quemada, como las cañas, convierte la superficie en una zona extremadamente resbaladiza. «El terreno mojado es muy peligroso. Las cañas húmedas son como transitar sobre una losa o hielo, y además quedan restos muy filosos en el suelo», explicó el interventor sobre la decisión de priorizar la integridad física de los combatientes.
Durante la jornada del miércoles, las actividades de campo se limitarán a evaluaciones técnicas realizadas por los jefes de sección y de operaciones. No se trabajará directamente sobre las líneas de fuego hasta que el suelo drene lo suficiente para permitir un tránsito seguro. Este paréntesis operativo será aprovechado para redistribuir recursos hacia la zona norte del parque, en las cercanías de la Ruta 71, donde el panorama es actualmente más estable y no se han detectado nuevos focos.
Monitoreo permanente ante posibles reactivaciones
A pesar del respiro que otorga el clima, el operativo de vigilancia no bajará la guardia. La experiencia en este tipo de incendios forestales indica que una vez que cesa la lluvia y comienza el proceso de evaporación, los puntos calientes que sobrevivieron bajo tierra pueden volver a aflorar y generar reactivaciones. Por ello, se mantendrá un monitoreo constante mediante patrullajes y tecnología de detección térmica.
La comunidad regional permanece atenta al pronóstico del meteorólogo Lucas Merlo, quien anticipó que los chaparrones aislados continuarán durante la mañana del miércoles. Mientras tanto, la nieve en las cumbres y la humedad en los valles brindan una ventana de tiempo invaluable para que el Servicio Provincial de Manejo del Fuego y las brigadas nacionales logren, finalmente, avanzar hacia la fase de contención total del incendio.




