Tensión en el Senado: Mayans desafía el optimismo oficialista por la reforma laboral.
El clima político en el Congreso de la Nación alcanzó su punto de máxima efervescencia a pocas horas de que inicie el debate por la reforma laboral en la Cámara Alta. Mientras el Poder Ejecutivo, representado en la labor parlamentaria por Patricia Bullrich, asegura haber sellado un acuerdo de «consenso» con bloques aliados para obtener la media sanción, la oposición peronista plantó una bandera de duda. José Mayans, jefe de la bancada de Unión por la Patria (UxP), lanzó una advertencia directa hacia la Casa Rosada: «Mañana va a haber sorpresas».
La estrategia del Gobierno de Javier Milei se basó en una negociación frenética con los gobernadores, cediendo en puntos sensibles para garantizar el acompañamiento de las provincias. Según Cronica, el oficialismo confía en haber consolidado un piso de 44 voluntades, sumando a los 20 senadores de La Libertad Avanza el respaldo de sectores del PRO, el radicalismo y partidos provinciales. Sin embargo, Mayans desestimó este escenario, asegurando que el proyecto está «traído de los pelos» y advirtiendo sobre posibles fisuras en el bloque de aliados al momento de bajar al recinto.
Cuestionamientos por inconstitucionalidad y falta de despacho
Uno de los ejes centrales de la crítica de Mayans reside en la validez legal del articulado propuesto. El dirigente formoseño subrayó que el texto, que superaría los 200 artículos, aún no cuenta con un despacho definitivo y adolece de fallas técnicas graves. «Hay muchos de estos artículos que tienen vicio de inconstitucionalidad: limitación de horas, licencias. Vamos a ver cómo termina todo esto», afirmó de manera textual el senador, sugiriendo que, de aprobarse, la reforma enfrentará una inmediata judicialización por parte de los sectores afectados.
Para el jefe de la bancada de UxP, la celeridad con la que el oficialismo pretende avanzar ignora instancias de diálogo fundamentales. En sus declaraciones, instó al Gobierno a tratar el proyecto en sesiones ordinarias y a buscar un acuerdo genuino con la Confederación General del Trabajo (CGT) y los mandatarios provinciales. «Esto no beneficia en nada al trabajador», sentenció, cuestionando además la postura que adoptará la central obrera ante los cambios propuestos en los convenios colectivos.
El poroteo de votos: una mayoría que pende de un hilo
A pesar de la confianza de Patricia Bullrich, quien encabeza la estrategia parlamentaria de los libertarios, el conteo de votos —conocido popularmente como «poroteo»— muestra un escenario más ajustado de lo que el oficialismo admite públicamente. Hasta el momento, el Gobierno cuenta con 41 votos firmes: los 20 propios de LLA, 10 de la UCR, 3 del PRO y una amalgama de senadores de partidos provinciales como el Frente de la Concordia y Despierta Chubut.
La llave de la sesión del miércoles estará en manos de un puñado de legisladores que aún mantienen el misterio sobre su posición. La mirada está puesta sobre los representantes de Santa Cruz y la senadora cordobesa Alejandra Vigo. El factor determinante que destrabó el apoyo de varios gobernadores fue la decisión de la Casa Rosada de retirar del proyecto la reducción del Impuesto a las Ganancias que pagan las empresas, un tributo coparticipable vital para las arcas provinciales. No obstante, la advertencia de Mayans deja la puerta abierta a un desenlace inesperado que podría cambiar el rumbo de la reforma laboral.




