Epuyén: el drama de un pueblo que perdió su paisaje por el fuego.
La localidad cordillerana de Epuyén atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Tras combatir las llamas durante casi un mes, el alivio de las últimas precipitaciones permitió estabilizar los focos, pero dejó al descubierto una realidad desgarradora. Por segundo año consecutivo, la comarca andina enfrenta las consecuencias de incendios forestales que no solo devoran el bosque nativo, sino que golpean directamente el corazón de la comunidad: sus viviendas y su entorno natural.
Un paisaje transformado en cenizas y desolación
El impacto ambiental en la zona es, para muchos, irreparable a corto plazo. José Contreras, intendente de la localidad, describió con profundo dolor la metamorfosis del lugar donde nació y se crió. «No estamos cubiertos de humo, pero lo poco que nos quedaba del paisaje se quemó en el incendio. No quedó una montaña con verde natural», lamentó el jefe comunal. La pérdida de la biodiversidad ha cambiado la fisonomía de la región de manera drástica. Según LM Neuquén las montañas que antes eran destino de trekking hoy son solo árboles quemados. Al respecto, Contreras fue tajante: «Si comparás una foto de otra época con una de ahora, solo queda el pueblo. El panorama es negro, desolador. Fueron dos catástrofes inmensas en dos años seguidos».
La reconstrucción de las viviendas y el desafío habitacional
Uno de los puntos más urgentes de la gestión municipal es la recuperación del techo para las familias damnificadas. Las cifras son alarmantes: este verano el fuego afectó 37 viviendas, las cuales se suman a las pérdidas del año anterior. «Este año hubo 37 viviendas afectadas. Contando el año pasado, son más de 100 solo en Epuyén. Es tristísimo, no se lo deseo a nadie», afirmó el intendente. Sin embargo, ya se ha puesto en marcha un plan de reconstrucción que prevé levantar las casas en sus sitios originales en un plazo estimado de tres meses. Para el jefe comunal, esta tragedia debe ser un punto de inflexión en la conducta civil: «Esta experiencia tiene que servir para la prevención: es el propietario el que tiene que hacer la limpieza de su propio terreno».
El golpe económico y el llamado a la solidaridad
Más allá de lo ambiental y habitacional, la crisis ha calado hondo en las arcas municipales y en el sector turístico, motor vital de la zona. Con dos temporadas prácticamente perdidas, el municipio intenta compensar la caída de la recaudación mediante la venta de madera de los árboles caídos, mientras se trabaja sin descanso para restablecer los servicios públicos esenciales. «Se está trabajando día y noche, hay que hacer todo nuevo», indicó Contreras. A pesar del escenario, hay una luz de esperanza respecto a las instituciones, ya que ninguna escuela fue alcanzada por las llamas. El intendente cerró con un pedido a la comunidad: «Necesitamos ponernos de pie y el acompañamiento de todos los chubutenses. Nos serviría mucho que nos vengan a visitar, que no nos dejen solos».




