Brigadista de Santa Fe en Chubut: «Es un panorama desolador».
La solidaridad federal se hace cuerpo en las montañas de la Patagonia. Una delegación de 28 brigadistas de la provincia de Santa Fe se encuentra actualmente en la primera línea de fuego en Chubut, enfrentando uno de los desafíos ambientales más críticos de la temporada. Bajo el mando operativo en la zona de Cholila, estos hombres y mujeres no solo aportan su capacidad técnica, sino que enfrentan la crudeza de una devastación que amenaza tanto al bosque nativo como a los asentamientos poblacionales.
El despliegue santafesino en el corazón del incendio
La comitiva, integrada por bomberos voluntarios, zapadores y especialistas de la Brigada de Atención a la Emergencia (Secretaría de Protección Civil), llegó a territorio chubutense con un equipamiento de vanguardia. Según Sol Play 91.5, el grupo cuenta incluso con soporte médico propio para garantizar la salud de la tropa ante las extremas condiciones de humo y fatiga. Carlos Dolce, Director provincial de Gestión de Riesgos del Área Metropolitana de Rosario y referente en el lugar, subrayó la calidad de la preparación local: “Nuestros recursos humanos son lo mejor que tenemos, pero también nuestros recursos en combate de incendios, somos, si no la provincia mejor equipada, una de las mejores equipadas”.
Tareas de contención y el trabajo codo a codo
La labor actual se centra en una carrera contra el reloj para proteger las áreas que aún permanecen a salvo. Los brigadistas ejecutan «cortafuegos y brechas para que el fuego no pase a la zona verde, y que de esa zona verde se pase a un monte que es muy espeso», detalló Dolce. Esta estrategia es vital para evitar que el incendio escale hacia sectores de vegetación incontrolable.
El operativo destaca por su carácter interprovincial. Santa Fe no está sola; el comando coordina esfuerzos con brigadistas de Córdoba, Entre Ríos (con quienes comparten la experiencia previa en los incendios del Delta), San Juan, San Luis, Santa Cruz y Neuquén. Esta red de cooperación nacional busca mitigar el avance de las llamas en un terreno geográficamente hostil.
La dura rutina en la línea de fuego
Vivir el combate contra el fuego implica una entrega absoluta y un desgaste físico constante. Dolce describió el día a día como una jornada de sacrificio extremo: “Es laburar. Levantarse a las 6 de la mañana, desayunar, ponerse a disposición del comando operativo y salir al punto que se nos designe hasta la hora que se levante el operativo, que a veces puede ser a las 6 de la tarde, a veces a las 7”. Al regresar, apenas hay tiempo para cenar y descansar con el fin de recuperar energías para el día siguiente.
El sentimiento al llegar a la Patagonia es ambivalente. «Llegás acá y te encontrás con un panorama desolador en algunas partes en la Patagonia, un lugar tan hermoso de nuestro país, un patrimonio de todos los argentinos», confesó el brigadista. Sin embargo, esa tristeza se transforma en motor: «Por otro lado, está el entusiasmo y la alegría de poder ser parte de frenar esa devastación que está haciendo el fuego en nuestros bosques nativos y también en muchos lugares donde hay viviendas». Se estima que la misión dure 15 días, sujetos a la evaluación de la agencia federal y la necesidad de la provincia de Chubut.




