YPF vendió el área a PECOM por 410 millones de dólares, pero el dato que pasó desapercibido es que la producción cerró 2025 con crecimiento interanual. Ahora la pregunta es si el nuevo operador podrá sostener la curva con inversiones de alto vuelo en un contexto de costos ajustados.
Mientras la discusión pública se concentró en si la venta de Manantiales Behr se cerró en 575 o en 410 millones de dólares, un dato clave pasó casi inadvertido: el área que cambia de manos terminó el año con crecimiento interanual. En diciembre produjo 125.546 metros cúbicos de crudo, frente a los 124.186 m³ del mismo mes de 2024. La diferencia, 1.360 m³ (8.554 barriles adicionales), representa un incremento del 1% en una cuenca donde la tendencia estructural es la declinación.
Según Noticias Argentinas (NA) , ese nivel de producción —que equivale al 7% del total que YPF aporta a escala nacional— se convierte ahora en la vara con la que PECOM iniciará formalmente su gestión en abril.
El precio final y la sombra de la inversión
La adjudicación se cerró en 410 millones de dólares , con otros 40 millones contingentes sujetos a condiciones de mercado. La operación original con Rovella Capital por 575 millones cayó por problemas financieros del oferente, lo que obligó a YPF a avanzar con la segunda oferta.
Pero el interrogante central ya no es el precio de venta, sino la magnitud del programa de inversión que acompañará la transición. Durante 2025, YPF había previsto para el área un desembolso del orden de los 175 millones de dólares , una cifra que explica la estabilidad productiva alcanzada y la recuperación hacia niveles cercanos a sus registros históricos.
La pregunta que flota en el aire es: ¿podrá PECOM sostener ese estándar en un mercado volátil y con costos ajustados?
Recuperación terciaria: la clave del éxito
La buena performance de Manantiales Behr no es casual. Detrás de los números está la recuperación terciaria mediante plantas de polímeros, una tecnología que permitió estabilizar la producción en un campo maduro. Ese know-how será ahora puesto a prueba bajo la nueva gestión.
El área no es un bloque marginal: se trata de un activo que, aun con un precio inferior al inicialmente anunciado, libera recursos que YPF direccionará hacia su estrategia central en Vaca Muerta , en línea con la decisión de concentrarse en el no convencional.
El antecedente Escalante-Trébol: luces y sombras
El desempeño reciente de las áreas que ya están bajo operación de PECOM ofrece un indicador. En Escalante-Trébol y Campamento Central-Cañadón Perdido , la producción de diciembre de 2025 alcanzó 41.466 m³, frente a 32.262 m³ del mismo mes de 2024. Un incremento interanual del 28,5% .
Pero el dato debe leerse con cautela: la base de comparación corresponde al período más bajo de producción, en plena transición iniciada por YPF a comienzos de 2024. El volumen actual aún está por debajo del registrado en diciembre de 2023. La mejora refleja una recuperación desde mínimos, no una expansión estructural.
El modelo aplicado por PECOM en esos bloques se apoyó en una fuerte racionalización de costos, con reducciones que llegaron a rondar el 40% en determinados rubros. En Manantiales Behr es esperable una etapa similar de ajuste.
La dimensión laboral: el nuevo equilibrio
La experiencia en la cuenca indica que la transición incluye revisiones de la estructura de personal y condiciones contractuales. En Santa Cruz, las nuevas operadoras que asumieron áreas devueltas por YPF aplicaron reducciones tarifarias para sostener la actividad. El reciente conflicto sindical con Patagonia Resources en el norte santacruceño es una señal de que el nuevo equilibrio no es automático.
Una referencia productiva como punto de partida
El movimiento en el Golfo San Jorge no implica la desaparición del petróleo convencional, sino su administración bajo otra escala y otros parámetros. La etapa de YPF como operador dominante en áreas maduras cede lugar a un esquema con compañías más livianas en estructura y con foco en eficiencia, mientras la inversión de mayor riesgo y mayor escala se concentra en el shale.
En ese marco, los 8.554 barriles adicionales que mostró Manantiales Behr en la comparación interanual no son una anécdota estadística. Funcionan como referencia inicial para evaluar si el nuevo esquema logra sostener producción en un campo maduro, con lo que esto significa en materia de actividad y empleo.
La discusión, en definitiva, no se agota en el cambio de operador. Se centrará en la consistencia de la curva productiva durante el primer año completo bajo la nueva gestión. En una cuenca madura, mantener el nivel ya es un resultado relevante; mejorarlo, aunque sea en un punto porcentual, exige respaldo técnico y financiero. Ese será el parámetro real con el que se medirá esta nueva etapa.




