El debate por la reforma laboral impulsada por el Gobierno Nacional ha ingresado en su etapa de definiciones en el Senado
Tras obtener dictamen en comisiones, el proyecto se perfila para ser ley el próximo viernes 27 de febrero. Para la industria pesquera, uno de los pilares económicos de la Patagonia y un sector altamente intensivo en mano de obra, los cambios propuestos no son menores: representan una reconfiguración total de las reglas de juego entre empresas, sindicatos y trabajadores.
Flexibilidad horaria y nuevos esquemas de contratación
La reforma introduce herramientas que buscan dotar de mayor «agilidad» a las empresas, pero que despiertan recelo en los gremios. Entre los puntos destacados se encuentra la creación del banco de horas y el fraccionamiento de vacaciones. En una industria como la pesca, marcada por picos estacionales y la disponibilidad de materia prima, estas medidas permitirían a las plantas procesadoras adaptar las jornadas laborales a la intensidad del trabajo diario.
Sin embargo, el cambio más profundo reside en la redefinición del vínculo laboral. Según se analizó en el medio Canal12web, la exclusión de trabajadores independientes y prestadores de servicios de la Ley de Contrato de Trabajo podría abrir la puerta a nuevos esquemas de tercerización en áreas como la estiba, la logística y el transporte portuario. Esto, advierten los especialistas, podría derivar en una fragmentación del empleo en los puertos chubutenses.
El fin de la ultraactividad y el nuevo sistema indemnizatorio
Uno de los pilares de la fuerza sindical en el sector, la ultraactividad de los convenios colectivos, está bajo amenaza. Con la nueva normativa, al vencer un convenio, solo se mantendrán las cláusulas básicas, perdiendo vigencia las obligaciones que daban mayor poder de presión a los gremios. Además, los acuerdos por empresa pasarán a tener prioridad sobre los convenios nacionales, permitiendo que cada compañía negocie condiciones específicas según su realidad financiera.
En cuanto a los despidos, el impacto es drástico. La reforma propone:
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Reducción de indemnizaciones: Se excluyen del cálculo el aguinaldo, horas extras y premios. Un trabajador con mucha antigüedad podría percibir hasta un 44% menos de lo que marca la ley actual.
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Fondo de Asistencia Laboral (FAL): Un sistema de capitalización donde las empresas aportan mensualmente para cubrir futuras desvinculaciones.
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Pago en cuotas: Las indemnizaciones podrán ser abonadas en hasta 12 pagos mensuales, lo que reduce el costo financiero inmediato para las patronales pero diluye el poder adquisitivo del trabajador despedido.
Este nuevo escenario legal promete cambiar la dinámica de los muelles y las plantas de procesamiento, en un sector donde la conflictividad y las paritarias suelen marcar el ritmo de la economía regional.




