El ministerio de Defensa sirio anunció que recibió la base de Al Shaddadi, en el noreste del país, en coordinación con las fuerzas estadounidenses. La medida se da en el marco del acercamiento de Washington al nuevo gobierno de Damasco y la reconfiguración de su alianza con las fuerzas kurdas.
En un nuevo capítulo de la reconfiguración geopolítica en Medio Oriente, el ministerio de Defensa de Siria anunció este domingo que tomó el control de la base de Al Shaddadi, ubicada en el noreste del país, en coordinación con las fuerzas estadounidenses. La instalación, situada en las afueras de la ciudad de Hasaka, albergaba tropas de la coalición internacional contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) .
La entrega de la base se produce días después de que Washington confirmara la retirada de sus fuerzas de la base de Al Tanf, un punto estratégico cerca de las fronteras con Jordania e Irak. Ambos movimientos forman parte de un realineamiento de la política estadounidense en la región tras la caída del presidente Bashar al Asad a finales de 2024. Según DW.
Al Shaddadi: una base con prisión para miembros del EI
La base de Al Shaddadi no solo cumplía funciones militares, sino que también albergaba una prisión donde las fuerzas kurdas retenían a miembros del Estado Islámico antes del avance de las fuerzas gubernamentales sirias en la región el mes pasado.
El traspaso del control a Damasco implica que las nuevas autoridades sirias asumirán la custodia de esos detenidos, en un contexto de creciente coordinación entre el nuevo gobierno y la coalición internacional.
El fin de una era: EE.UU. se acerca a Damasco y revisa su alianza con los kurdos
La caída de Bashar al Asad a finales de 2024 marcó un punto de inflexión en la guerra civil siria y en las alianzas tejidas durante más de una década. Desde entonces, Estados Unidos ha iniciado un acercamiento al nuevo poder de Damasco y ha comenzado a revisar su relación con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) , lideradas por kurdos.
Las FDS fueron el principal socio de la coalición internacional contra el Estado Islámico y tuvieron un papel central en la derrota territorial del grupo yihadista en Siria en 2019. Sin embargo, con el cambio de régimen y la consolidación de un nuevo gobierno central en Damasco, Washington busca reconfigurar su presencia en la región.
La retirada de Al Tanf y la entrega de Al Shaddadi son los primeros pasos concretos de esa nueva estrategia, que prioriza la negociación con el gobierno central por sobre las alianzas con actores locales.
Un acuerdo negociado que redefine el tablero regional
Según informaron fuentes oficiales, la retirada estadounidense de Al Tanf se produjo tras un acuerdo negociado por Washington para integrar a las Fuerzas Democráticas Sirias en las instituciones centrales sirias. Ese pacto allanó el camino para la entrega de Al Shaddadi y sienta las bases para una nueva etapa en la relación entre Estados Unidos y Siria.
La instalación de Al Shaddadi es la primera base estadounidense que pasa formalmente a control sirio, pero no sería la última. Fuentes cercanas a las negociaciones indican que otras posiciones militares podrían ser transferidas en los próximos meses, en el marco de una normalización gradual de las relaciones bilaterales.
El futuro de la lucha contra el Estado Islámico
La reconfiguración de la alianza estadounidense plantea interrogantes sobre el futuro de la lucha contra el Estado Islámico en la región. Durante años, las fuerzas kurdas fueron el principal aliado terrestre de la coalición internacional. Su integración en las instituciones sirias podría garantizar la continuidad de esa cooperación, pero ahora bajo el paraguas del gobierno central.
Por el momento, el ministerio de Defensa sirio celebró la toma de control de Al Shaddadi como un paso hacia la «restauración de la soberanía plena sobre el territorio nacional». Desde Washington, en tanto, evitaron hacer declaraciones, pero fuentes diplomáticas confirmaron que las negociaciones continúan.




