Agostina Páez rompió el silencio tras su detención en Brasil.
La abogada santiagueña Agostina Páez, quien permanece bajo la lupa de la justicia brasileña tras ser acusada de racismo, utilizó sus redes sociales para realizar un extenso descargo. En el marco del Día Internacional de la Mujer, la profesional argentina rompió el silencio para denunciar haber sido víctima de hostigamiento, violencia de género y una campaña de difamación que, según sus palabras, omitió el contexto de agresión previa que sufrió en el bar donde se originó el conflicto.

En su mensaje, la letrada cuestionó duramente el tratamiento mediático de su caso y la falta de imparcialidad judicial. Según Rosario3, Páez afirmó que desde el inicio del proceso vivió situaciones profundamente violentas, señalando que fue sexualizada y objeto de burlas. «Muchos hablan, pero apenas conocen el 1% de la historia. Mi cara y mi nombre se mostraron una y otra vez, mientras nunca se vio de la misma forma a quienes me trataron mal», expresó con indignación la joven abogada.
Denuncias de violencia y críticas al proceso judicial
Páez fue tajante al negar cualquier inclinación discriminatoria, sosteniendo que el video viralizado es un recorte parcial que no muestra la conducta del empleado del bar. Según su relato, el trabajador realizó gestos sexuales y le gritó agravios antes de su reacción. “Quienes deberían actuar con imparcialidad ni siquiera tienen en cuenta el contexto de violencia que sufrí como mujer extranjera; ignoran pruebas y todo se limita a lo que unos cuantos cuentan”, denunció. Asimismo, criticó que la policía brasileña utilizara fragmentos de ese video para una campaña antirracismo, sentenciando: “Y no, no soy racista”.

La abogada describió un panorama desolador respecto a su presente, mencionando haber recibido insultos y amenazas de muerte a través de las redes sociales. A pesar del impacto emocional, vinculó su lucha personal con la conmemoración del 8 de marzo, resaltando la fortaleza femenina ante la adversidad. “A pesar de que intentan quebrarme, humillarme, atacarme y silenciarme, sigo aquí. Hay días en los que siento que no puedo más, pero decido seguir de pie”, sinceró en su publicación de Instagram.
Definición de racismo y pedido de disculpas
En otra parte de su misiva, Páez ensayó una defensa técnica sobre la acusación que pesa en su contra. Argumentó que ser racista implica un desprecio sistémico por el color de piel, algo que, según ella, no ocurrió. “Una reacción emocional, con un gesto en medio de una discusión y frente a agravios, no me convierte en racista, porque nunca hubo esa intención”, sostuvo. Para la abogada, la prensa prefirió un titular llamativo en lugar de explicar que su gesto fue una respuesta a una agresión sexual previa del trabajador involucrado.
Finalmente, la profesional pidió disculpas a quienes se hayan sentido ofendidos por las imágenes, aunque dejó en claro que esto no implica una confesión de culpabilidad. “Pedir perdón no significa asumir una intención racista, porque no la hubo”, aclaró. También rechazó las críticas que le exigen una conducta moral superior por el solo hecho de poseer un título universitario: “¿Por qué por tener un título se me quiere colocar en un estándar más alto que el resto y con la responsabilidad de ser ejemplo?”, concluyó mientras espera que la justicia de Río de Janeiro defina su situación procesal.




