La continuación y escalada del conflicto bélico en Medio Oriente “impacta muchísimo” en la economía mundial, advirtió Damián Vlassich, team Leader de Estrategias de Inversión en IOL (Invertir Online) Inversiones.
Ante la ausencia de un alto el fuego en el corto plazo, el especialista detalló cuáles serán las consecuencias inmediatas: un precio del petróleo mucho más elevado, lo que conllevará a un contexto inflacionario mayor, con tasas de interés más altas y una caída del consumo.
El círculo vicioso: precios más altos, costos más altos y menor consumo
Vlassich explicó que “ese temor se traslada a los bancos centrales de cada país, que toman posturas más contractivas (como es el caso de subir las tasas), al igual que las empresas suben sus precios para amortiguar impactos”. Esto provoca la entrada a “un círculo menos virtuoso de precios más altos, costos más altos y un menor consumo” .
El escenario se agrava porque el conflicto no muestra signos de desescalada. Las amenazas entre las potencias se intensifican y el mercado energético global sigue en vilo.
Trump lanza un ultimátum: “48 horas antes de que el infierno se desate sobre Irán”
Más temprano, el presidente norteamericano Donald Trump lanzó una nueva y violenta advertencia contra la administración de Irán, a la cual le exigió la apertura inmediata del Estrecho de Ormuz. “El tiempo se acaba, 48 horas antes de que el infierno se desate sobre ellos”, enfatizó el mandatario, quien además recordó sus advertencias previas.
“¿Recuerdan cuando le di a Irán diez días para que llegara a un acuerdo o abriera el Estrecho de Ormuz? El tiempo se acaba: 48 horas antes de que el infierno se apodere de ellos”, afirmó en su plataforma Truth Social.
Este ultimátum se produce en un contexto de máxima tensión militar en la región. Actualmente, las fuerzas estadounidenses llevan adelante un operativo de búsqueda para localizar al piloto de su segundo avión caza derribado por defensas iraníes en los últimos días.
Las consecuencias económicas de una guerra prolongada
El petróleo ya superó los US$100 y las amenazas de Trump de atacar las plantas energéticas iraníes mantienen el mercado en vilo. Si el conflicto se prolonga, el precio del crudo podría seguir subiendo, lo que impactaría directamente en la inflación global y en el bolsillo de los consumidores.
Los bancos centrales, para contener la inflación, podrían subir las tasas de interés, lo que encarecería el crédito y frenaría la inversión. Las empresas, por su parte, trasladarían los mayores costos a los precios finales, profundizando la caída del consumo.
Un escenario sin alto el fuego a corto plazo
La ausencia de un alto el fuego en el corto plazo agrava el panorama. Las potencias involucradas no muestran intención de negociar, y la comunidad internacional mira con preocupación cómo se desarrolla la crisis. El estrecho de Ormuz, clave para el suministro energético mundial, sigue siendo el principal campo de batalla económico de esta guerra.
Por ahora, el petróleo sigue alto, la inflación presiona y el consumo cae. El “círculo menos virtuoso” del que habla Vlassich ya está en marcha.




