La justicia estadounidense lo considera uno de los líderes de «Los Chapitos», el grupo que retomó las actividades del cartel de Sinaloa tras la captura de su padre.
En un giro significativo para la lucha contra el narcotráfico, Joaquín Guzmán López, uno de los hijos del conocido capo mexicano Joaquín «El Chapo» Guzmán, se declarará culpable este lunes ante un tribunal federal de Illinois, según documentos judiciales. Este cambio de declaración, que llega después de que se declarara inocente en 2024, podría tener importantes repercusiones en el panorama del crimen organizado en México y en las relaciones bilaterales con Estados Unidos.
Un cambio de declaración inesperado
Según información del medio internacional DW, Guzmán López, quien fue capturado en Texas en julio de 2024 junto a Ismael «El Mayo» Zambada, cofundador del cartel de Sinaloa, había pleiteado inicialmente «no culpable» por los cargos en su contra, que incluyen narcotráfico, lavado de dinero y portación de armas[citation:8].
Sin embargo, los documentos judiciales hechos públicos este viernes revelan que el acusado cambiará su declaración ante la corte este lunes. Las autoridades estadounidenses lo señalan como miembro fundador, junto con sus tres hermanos, del grupo conocido como «Los Chapitos», que se hizo con el control de las operaciones del cartel de Sinaloa después de que su padre fuera condenado a cadena perpetua en los Estados Unidos en 2019.
Una captura que desató una guerra interna
Las autoridades detuvieron a Guzmán López en 2024. Su arresto no fue un hecho aislado. Los reportes indican que agentes lo capturaron al llegar en una avioneta a Texas. Iba junto a Ismael «El Mayo» Zambada, un peso pesado del narcotráfico mexicano.
Este episodio desató de inmediato una ola de violencia en México. El mismo Zambada afirmó que Guzmán López lo engañó sobre el rumbo del vuelo. Incluso declaró que fue él quien lo entregó a las autoridades estadounidenses. Esta traición encendió una sangrienta lucha por el control del cartel de Sinaloa. «Los Chapitos» y la facción de Zambada se enfrentaron. El saldo de este conflicto interno es devastador: según datos oficiales, dejó alrededor de 1.200 muertos y 1.400 desaparecidos en el país.
El trasfondo de la acusación: la crisis del fentanilo
La justicia estadounidense presiona a Guzmán López y «Los Chapitos» por una grave crisis de salud pública. Washington señala al cartel de Sinaloa como el mayor introductor de fentanilo en Estados Unidos. Esta droga sintética y extremadamente potente ha causado decenas de miles de sobredosis mortales en los últimos años.
Esta crisis tensiona las relaciones entre Estados Unidos y México. El tráfico de drogas ahora ocupa un lugar central en su agenda bilateral. Washington lleva décadas priorizando la lucha contra el narcotráfico. Históricamente, ha destinado importantes recursos, por ejemplo a través de programas de asistencia como el INCLE, para fortalecer la seguridad en la región.
La declaración de culpabilidad de Joaquín Guzmán López representa un capítulo más en la larga y compleja historia del cartel de Sinaloa. Si bien podría proporcionar información valiosa a las autoridades estadounidenses, también refleja la frágil y violenta reconfiguración de poder dentro del crimen organizado, cuyas actividades continúan teniendo un profundo impacto humanitario en México y en la crisis de salud pública por el fentanilo en los Estados Unidos. La información periodística original que dio origen a este artículo puede consultarse en la página web de DW.




