Las manifestaciones contra el régimen iraní escalaron en violencia y abrieron un escenario de fuerte tensión interna y presión internacional
Irán atraviesa uno de los momentos más violentos de las últimas décadas. Las protestas contra el régimen encabezado por el ayatolá Ali Khamenei dejaron, según organizaciones de derechos humanos, al menos 500 personas muertas y más de 10.000 detenidas. El escenario interno se combina con una creciente tensión internacional, mientras Estados Unidos evalúa posibles medidas que podrían escalar el conflicto en Medio Oriente.
Escalada de protestas y balance de víctimas
Las manifestaciones comenzaron a fines de diciembre tras el aumento de precios, pero rápidamente derivaron en un reclamo político más amplio contra el gobierno clerical que gobierna el país desde 1979. De acuerdo con datos del grupo de derechos humanos HRANA, con sede en Estados Unidos, se verificaron cerca de 490 manifestantes muertos y 48 miembros de las fuerzas de seguridad fallecidos, además de más de 10.600 arrestos en apenas dos semanas de disturbios.
El gobierno iraní no difundió cifras oficiales y el acceso a información independiente se ve limitado por un apagón de Internet que dificulta la verificación de los hechos. Según informó Reuters, las autoridades acusan a potencias extranjeras de incentivar el descontento social.
Advertencias cruzadas y tensión con Estados Unidos
La crisis interna se proyecta al plano internacional. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, lanzó una advertencia directa a Washington y afirmó que cualquier ataque contra Irán tendría como respuesta acciones sobre bases militares estadounidenses y objetivos aliados en la región.
En paralelo, el expresidente estadounidense Donald Trump analiza distintas opciones frente al escenario iraní, que incluirían desde sanciones ampliadas hasta posibles acciones militares o cibernéticas, según reportes del Wall Street Journal. Estas declaraciones incrementaron la incertidumbre en un contexto regional ya marcado por conflictos abiertos.
Represión, censura y temor social
Imágenes difundidas en redes sociales muestran marchas multitudinarias en Teherán y otras ciudades, con incendios en las calles y enfrentamientos nocturnos. En Mashhad, una de las principales urbes del país, se observaron barricadas improvisadas y humo elevándose en distintos barrios.
La televisión estatal iraní, por su parte, mostró imágenes de bolsas con cuerpos frente a la oficina forense de Teherán y atribuyó las muertes a “eventos causados por terroristas armados”, una versión cuestionada por organismos independientes.
Un escenario abierto y de alto riesgo
Aunque algunos analistas hablan de una posible “transición”, la realidad es que la represión continúa y el futuro inmediato resulta incierto. La combinación de protestas masivas, violencia estatal y presión internacional mantiene a Irán en el centro de la escena mundial, con riesgos que trascienden sus fronteras.
Según Ámbito, la situación actual representa uno de los mayores desafíos políticos y sociales para el régimen iraní en más de una década, en un contexto donde cada movimiento puede tener consecuencias globales.




