El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, compareció este sábado desde su residencia en Mar-a-Lago para brindar detalles de la compleja operación militar que en las últimas horas ejecutaron fuerzas estadounidenses en Venezuela.
La intervención, que incluyó bombardeos y el despliegue de soldados de élite, culminó con la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores, quienes ahora viajan a bordo de un barco estadounidense rumbo a Nueva York para enfrentar un juicio federal.
La información sobre el destino y los cargos contra el mandatario venezolano fue confirmada por la propia fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi, en el marco de esta histórica conferencia de prensa, según El País.
Los detalles operativos: bombardeos y un despliegue de fuerzas especiales
Desde el salón de su residencia en Florida, Trump describió una operación militar de alta precisión y gran envergadura ejecutada «esta madrugada» (hora venezolana). La acción combinó bombardeos selectivos sobre objetivos predeterminados en Venezuela con la incursión terrestre de soldados de élite estadounidenses, cuyo objetivo principal era la captura física de Nicolás Maduro y su esposa.
El presidente confirmó que ambos fueron localizados, detenidos y extraídos del territorio venezolano sin mayores contratiempos, gracias a lo que calificó como un «plan impecable». Estas declaraciones oficializan y detallan el anuncio que había realizado horas antes a través de su red social Truth Social, donde calificó la acción como un «ataque a gran escala».
El destino: un barco rumbo a Nueva York y un juicio por narcotráfico
Uno de los datos más significativos revelados durante la comparecencia fue el destino inmediato de los detenidos. Trump confirmó que Maduro y Flores «viajan en un barco estadounidense rumbo a Nueva York», donde serán puestos a disposición de la justicia federal.
La fiscal general Pamela Bondi, presente en la conferencia, precisó los cargos que enfrentará la pareja: narcotráfico y posesión de armas. Estos cargos se enmarcan en las acusaciones de larga data que el Departamento de Justicia de EE.UU. mantiene contra Maduro y varios de sus colaboradores, a quienes acusa de liderar una «empresa criminal» a través del denominado «Cártel de los Soles» para traficar cocaína hacia Estados Unidos. El gobierno argentino había declarado a esta organización como terrorista en agosto de 2025, fundamentando su posterior respaldo a la operación estadounidense.
Un mensaje de fuerza y un escenario por definir
La comparecencia de Trump desde Mar-a-Lago no solo sirvió para dar detalles operativos, sino también para enviar un contundente mensaje de fuerza y determinación. El presidente estadounidense dejó en claro que su administración está dispuesta a llevar hasta las últimas consecuencias su campaña contra lo que considera «narcoestados» en la región.
Mientras Maduro y Flores navegan hacia un juicio histórico en Estados Unidos, el escenario en Venezuela permanece en la más absoluta incertidumbre. Con la vicepresidenta Delcy Rodríguez y otros altos funcionarios chavistas aún en Caracas, y con la amenaza de un «segundo ataque mucho mayor» si el régimen resiste, las próximas horas serán decisivas para el futuro del país y para la estabilidad geopolítica de toda América Latina. La intervención militar ha abierto un capítulo sin precedentes cuyas repercusiones apenas comienzan a vislumbrarse.




