Con apenas un partido a cuestas, Santiago Ascacíbar ya demostró que puede ser la pieza transformadora que necesitaba el mediocampo de Boca.
Según TyC Sports, el «Rusito» aportó en su debut ante Newell’s algo que el equipo venía careciendo: dinámica, verticalidad y una capacidad de «simplificar» el juego que contagia al resto. Su desembarco, más allá de la polémica, parece cambiarle la historia a Boca y al propio jugador.
«Me gustó Ascacíbar en su partido presentación porque hay cosas que le puede transmitir y aportar a Boca, le da algo que el equipo no tenía», sentenció Traverso. El mediocampista de 28 años se mostró como un jugador «aplomado», cuya seguridad técnica y decisión para ir al frente generaron un impacto inmediato en un equipo que muchas veces se mostraba estático y previsible.
La clave está en la sencillez: girar, avanzar y simplificar
El análisis destaca que la virtud más valiosa de Ascacíbar no es un gambeta espectacular, sino su eficiencia técnica y decisión. «La sencillez te hace jugar fácil y jugar bien», explica Traverso. El jugador «gira, toca, recibe, gira y simplifica la jugada», ganando segundos cruciales que abren espacios.
Esta capacidad contrasta, según el análisis, con lo visto en otros mediocampistas. Traverso pone un ejemplo concreto: «En el partido pasado, un jugador en la misma situación de juego, en el mismo lugar, rebotó en lugar de avanzar». Ascacíbar, en cambio, tiene la confianza para girar y meter el pase que deja al punta «mano a mano». Esa «verticalidad y un desorden que hace bien»rompe con la estática que aquejaba al equipo.
Un mediocampista completo: empieza y termina las jugadas
Más allá de su rol como recuperador, el «Rusito» mostró un perfil de «box to box» completo. Según Traverso, es «un mediocampista capaz de empezar y terminar las acciones». Esto significa que no solo recupera y distribuye, sino que «pisa el área, llega de frente y patea al arco», aportando una amenaza extra que Boca necesitaba desde la segunda línea.
Su movimiento constante, «cruzarse de carril», también es vital. Esta movilidad le da «la posibilidad al compañero de mostrarse y recibir por otro sector», desestructurando las marcas rivales y generando nuevas opciones de pase. No es un jugador que se coma a cuatro rivales, sino uno que con movimientos inteligentes facilita la tarea de todo el que lo rodea.
El aplomo que contagia: de la presión de Estudiantes al «desborde» de Boca
El análisis va más allá de lo futbolístico y se adentra en el factor mental. Traverso señala que a Ascacíbar «le cambió la historia» con su llegada a Boca. Pasar de Estudiantes al Xeneize implica un salto enorme en exposición y presión mediática, un «desborde» que puede aplastar a cualquiera.
Sin embargo, el jugador demostró tener el «aplomo» necesario. Llega a los 28 años, con experiencia acumulada en partidos definitorios, y eso se nota. Esa seguridad personal, según el periodista, «provoca un contagio general» en el plantel. Ver a un compañero tan seguro en su primer partido, tomando decisiones claras y asumiendo responsabilidades, eleva la confianza colectiva.
Una pieza que llega para reconfigurar el medio campo
La comparación con Tomás Belmonte, otro referente del mediocampo, es inevitable y el análisis es claro: «El Ruso saca ventaja en la cuestión técnica». Mientras Belmonte se ha mantenido más como un «5» puro, a veces corrido a la banda, Ascacíbar ofrece esa «verticalidad» y dinámica que Boca buscaba desde hace tiempo.
Su debut no fue perfecto, pero sí fue revelador. Demostró que puede ser el puente entre la defensa y el ataque, el jugador que recupera, avanza con decisión y pone la pelota donde tiene que estar, ya sea con un pase en profundidad o con una llegada al área. En un Boca que necesita identidad y fluidez, Santiago Ascacíbar se presentó como el hombre que puede darle ese «desorden» creativo y efectivo que tanto bien le hace.




