Hallazgo histórico: captan una medusa gigante en Mar del Plata.
Un equipo de científicos argentinos ha protagonizado un descubrimiento sin precedentes en las profundidades del Mar Argentino. En el marco de la expedición «Vida en los extremos», se logró registrar en video a una medusa fantasma gigante (Stygiomedusa gigantea), un ejemplar cuyas dimensiones son comparables a las de un transporte escolar. Este avistamiento, realizado en las gélidas y oscuras aguas frente a Mar del Plata, marca un hito para la biología marina nacional y global, permitiendo observar a una de las criaturas más esquivas del planeta en su hábitat natural.
Una expedición científica en las fronteras del océano
La travesía, liderada por investigadores del Conicet y la Universidad de Buenos Aires (UBA), se llevó a cabo a bordo del avanzado buque laboratorio R/V Falkor (too). Durante casi un mes de navegación, los especialistas recorrieron desde Buenos Aires hasta Tierra del Fuego, explorando zonas de difícil acceso como el cañón submarino Colorado-Rawson. Según 0223, el avistamiento de la medusa ocurrió a 253 metros de profundidad sobre el talud continental, utilizando tecnología de última generación que permite la observación sin daño ambiental.
Características de la fascinante medusa fantasma
El ejemplar registrado posee rasgos que desafían la imaginación. Los investigadores detallaron en un comunicado que se trata de “una rara medusa fantasma, una medusa de aguas profundas que puede crecer tanto como un autobús escolar”. Con una campana que alcanza el metro de diámetro, su característica más impactante son sus cuatro brazos bucales. Estas estructuras, que funcionan como sábanas flotantes de hasta 10 metros de extensión, carecen de tentáculos urticantes y son utilizadas para envolver plánctones y peces pequeños que integran su dieta.
Tecnología de vanguardia y biodiversidad marina
El registro fue posible gracias al vehículo operado de forma remota (ROV) SuBastian, capaz de descender hasta los 4.500 metros. Esta herramienta ha revolucionado la exploración, ya que a diferencia de las antiguas redes de arrastre, permite obtener imágenes en alta definición sin alterar el ecosistema. Este hallazgo es extremadamente inusual: desde su primer registro en 1910, la Stygiomedusa gigantea solo ha sido documentada unas 130 veces a nivel mundial. Además de la medusa, la misión reportó el descubrimiento de una caída de ballena a casi 4.000 metros de profundidad y extensos arrecifes de coral Bathelia candida, confirmando la inmensa riqueza oculta en la plataforma marítima argentina.




