La escalada bélica en Oriente Medio ha sumado un capítulo crítico este sábado con una serie de ofensivas aéreas dirigidas al sudoeste de Irán
Aviones de combate de la coalición conformada por Estados Unidos e Israel impactaron contra centros de producción energética y manufacturera en la provincia de Juzestán, dejando un panorama de incertidumbre sobre la infraestructura clave del régimen y un saldo de víctimas que podría ser elevado.
Ofensiva sobre complejos clave en Juzestán y Mahshahr
Los reportes de la agencia estatal iraní Tasnim confirmaron que los bombardeos golpearon con precisión los complejos petroquímicos de Bu Ali y Bandar Imam. Asimismo, la Zona Petroquímica Especial de Mahshahr fue alcanzada por los proyectiles, afectando instalaciones que son vitales para la economía interna del país persa.
Estas plantas no son objetivos aleatorios; funcionan como filiales de la Persian Gulf Petrochemical Industries Company (PGPIC). Según informes de inteligencia de Washington, este conglomerado actúa como el brazo de ingeniería y financiamiento del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). Cabe recordar que estas empresas ya habían sido sancionadas por el Departamento del Tesoro de los EE. UU. en 2019 debido a sus vínculos con fuerzas militares.
Consecuencias humanas y daños a la infraestructura energética
El impacto de la ofensiva va más allá de los fierros y la producción. Valiollah Hayati, funcionario de seguridad en la provincia de Juzestán, advirtió sobre un “alto potencial de víctimas” tras las explosiones en las zonas industriales. El ataque se suma al reportado el pasado miércoles contra una de las siderúrgicas más grandes de Irán en Isfahán, evidenciando una estrategia sistemática para mermar los recursos estratégicos del país.
La industria petroquímica es el motor silencioso de Irán: de ella dependen desde la fabricación de plásticos y fertilizantes hasta productos de primera necesidad para la población civil. Al golpear este sector, la coalición no solo afecta la capacidad logística de la Guardia Revolucionaria, sino que pone en jaque el sostenimiento de la economía manufacturera en un momento de máxima tensión global.




