Economía “a dos velocidades”: los sectores que impulsan el PBI y los que no logran arrancar.
La evolución de la actividad económica en la Argentina de este 2026 consolida un escenario de marcadas asimetrías. Mientras que los motores vinculados al comercio exterior y la extracción de recursos naturales operan a pleno rendimiento, los sectores dependientes del mercado interno y el consumo urbano enfrentan un panorama de estancamiento. Este fenómeno, definido por analistas como una economía “a dos velocidades”, plantea un desafío estructural para la generación de empleo y la distribución del crecimiento.
Los ganadores: minería, energía y agro
El crecimiento agregado de la economía argentina se sostiene hoy sobre tres pilares fundamentales: la minería, el petróleo y el sector agropecuario. Según datos de la consultora Invecq, estos «sectores ganadores» se mantienen un 15,3% por encima de los niveles registrados en noviembre de 2023. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec alcanzó máximos históricos recientemente, impulsado por estos rubros que aportan volumen y expansión, pero que presentan una baja densidad en la creación de puestos de trabajo.
El economista Marcos Cohen Arazi, de la Fundación Mediterránea-Ieral, destaca que la intermediación financiera y las actividades inmobiliarias también muestran resultados favorables. Sin embargo, la consultora LCG advierte que para el resto de la economía “no hay drivers claros que impulsen un desarrollo vigoroso”, proyectando un crecimiento anual promedio por debajo del 3%.
Los perdedores: industria, comercio y construcción
En la otra cara de la moneda se encuentran los sectores que más empleo generan, pero que hoy operan un 4,9% por debajo del inicio de la gestión actual. La industria manufacturera, el comercio y la construcción se ven afectados por la debilidad del poder adquisitivo y el encarecimiento del crédito.
La brecha se refleja directamente en los indicadores sociales: la desocupación subió al 7,5% al cierre de 2025. El análisis de las pérdidas de empleo revela un dato alarmante:
-
Construcción: representa casi el 20% de los nuevos desocupados.
-
Comercio: aporta el 16% de los casos.
-
Servicio doméstico e industria: suman un 11,3% y 9,7% respectivamente.
El freno del crédito y la competencia importada
Para GMA Capital, una de las claves de este estancamiento es el agotamiento del financiamiento como motor de la demanda. “La desaceleración inflacionaria eliminó el efecto de licuación de compromisos y las tasas reales elevadas encarecieron el crédito”, explican los analistas. A esto se suma que una parte del consumo interno se ha desplazado hacia bienes importados, en un contexto de mayor apertura comercial y un tipo de cambio real apreciado.
Desde la consultora Epyca señalan que esta evolución desigual, denominada “crecimiento en forma de K”, es una consecuencia directa de la actual política económica. Mientras los sectores extractivos y los servicios financieros prosperan, la industria y la construcción sufren el impacto de una competencia externa más agresiva. El futuro de los sectores «perdedores» dependerá, en última instancia, de una recuperación robusta del salario real que logre reactivar el consumo doméstico.




