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El ex primer ministro británico Boris Johnson aseguró que el presidente ruso, Vladimir Putin, lo amenazó con lanzar un misil al Reino Unido, durante una conversación telefónica previa a la invasión rusa a Ucrania, pero el Kremlin lo niega.

Esto fue mencionado por Johnson en un documental de tres capítulos emitido anoche por la emisora británica BBC Two que analizó el conflicto en Ucrania.

Según el ex primer ministro británico, Putin estaba respondiendo a sus advertencias sobre las sanciones occidentales si decidía invadir.

Johnson había advertido que habría sanciones occidentales más duras si Rusia invadía, y que aumentaría el apoyo a la OTAN, aunque Ucrania no estuviera cerca de convertirse en miembro.

Explicó a Vladimir Putin que Ucrania no se uniría a la OTAN en un futuro cercano, cuando el presidente ruso le preguntó qué significaba “futuro próximo”.

El primer ministro británico señaló que Putin entendía completamente la respuesta.

“En un momento dado me amenazó y me dijo: ‘Boris, no quiero hacerte daño, pero con un misil sólo tardaría un minuto’, o algo así”, explicó el ex primer ministro.

Pero el portavoz de Putin, Dmitry Peskov, negó las afirmaciones de Johnson, diciendo: “No hubo amenazas de misiles. O bien se trata de una mentira deliberada -por lo que hay que preguntar a Johnson por qué decidió decirlo así- o bien fue una mentira inconsciente y, de hecho, no entendió de qué le estaba hablando Putin”.

En respuesta a esto, Peskov sugirió que Putin probablemente le explicó a Johnson cómo los misiles estadounidenses o de la OTAN colocados cerca de las fronteras rusas significarían que cualquier misil podría alcanzar Moscú en cuestión de minutos, y sugirió que podría haber habido un malentendido.

El presidente Putin había advertido previamente que la respuesta de Rusia sería inmediata si se intenta interferir en su territorio.

En su momento, el ministro de Defensa, Ben Wallace, se reunió con su homólogo ruso, Sergei Shoigu, para asegurarse de que el país no invadiera Ucrania.

Esta reunión resultó en una “demostración de intimidación” según Wallace, que explicó que era una forma de transmitir el mensaje de que Rusia era “poderosa”.

Los países miembros de la OTAN entregarán a Ucrania armas «más pesadas y más modernas» para que pueda hacer frente más eficazmente a las fuerzas rusas, anunció hoy el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg.

«Nos reuniremos (el viernes) en Ramstein (Alemania) en el grupo de contacto para Ucrania, dirigido por Estados Unidos, y el mensaje principal será un mayor apoyo con armas más pesadas y más modernas», declaró Stoltenberg durante el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, informó la agencia de noticias AFP.

Las conversaciones se centrarán en la entrega de tanques pesados y de sistemas modernos de defensa antiaérea.

Reino Unido ya prometió 14 tanques pesados Challenger 2, lo que lo convierte en el primer país en enviar este tipo de material pesado a Ucrania, y Polonia dijo estar dispuesta a mandar 14 tanques Leopard 2 de fabricación alemana, si Berlín autoriza su reexportación hacia Ucrania.

Además, la Unión Europea (UE) firmó el lunes un acuerdo de ayuda macrofinanciera de 18.000 millones de euros para 2023, de los cuales Kiev recibió ayer el primer tramo de 3.000 millones de euros.

A dos días de la reunión en la base militar norteamericana de Ramstein, la presión no deja de crecer sobre el canciller alemán, Olaf Scholz, para que autorice el envío a Ucrania de tanques Leopard.

«Sería muy peligroso subestimar a Rusia. Vladimir Putin prevé nuevas ofensivas y está dispuesto a sacrificar a su juventud. Ha movilizado a más de 200.000 combatientes y está comprando armas a regímenes autoritarios como Irán», advirtió Stoltenberg.

«Tenemos el tiempo contado. La situación es urgente. Ucrania necesita más apoyo. Es un combate por nuestros valores. La democracia debe imponerse a la tiranía», insistió el secretario general de la OTAN.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, volvió a exigir hoy «celeridad en la toma de decisiones» relativas a la ayuda a Ucrania, en una intervención en video ante el Foro de Davos.

El lunes, Rusia se hizo el lunes con el control total de la ciudad de Soledar, en el este de Ucrania, una conquista que estuvo precedida por varios días de combates, admitió el ejército ucraniano.

En septiembre de 2022, las regiones de Donetsk, Lugansk, Jerson y Zaporiyia, que juntos ocupan una extensión de más de 100.000 kilómetros cuadrados, se adhirieron a Rusia tras celebrar referendos en los que la mayoría de sus habitantes avalaron esa opción, pero las consultas populares fueron rechazadas por la comunidad internacional.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, alertó que si no se frena a su par ruso, Vladimir Putin, «habrá una tercera guerra mundial», y sostuvo que «cuando invada Polonia y los Estados bálticos, nadie podrá hacer nada» para evitarla.

«Todos irán a la guerra, incluso Italia, Francia, Estados Unidos, Inglaterra, y todos los estados miembros de la OTAN se verán obligados a ir a la guerra para demostrar que la OTAN realmente existe», sentenció en una entrevista ofrecida al programa italiano Porta a Porta de la RAI.

Sin embargo, el martes pasado, durante la entrega de los Globos de Oro en Estados Unidos, Zelenski dijo que eso no sucedería «porque esto no es una trilogía»

Pese a todo, Zelenski considera improbable que Putin recurra a las armas atómicas, recogió la agencia de noticias ANSA.

«Creo que no es beneficioso para ellos; está buscando una salida a esta guerra, que fue un error, y las armas nucleares no son una salida», argumentó.

Agregó que en el caso de que el mandatario ruso pudiera abandonar la escena política, «sería difícil imaginar un personaje aún más duro» en el Kremlin.

«Me parece que ya ha usado todo lo que ha podido, incluso en lo que respecta a las armas, y si en el lugar de Putin vendrán personas que no solo quieran robar y deseen vivir de alguna manera y desarrollarse, tendrán que encontrar un acuerdo no solo con Ucrania, sino con el mundo entero», amplió.

En cuanto a las perspectivas de Ucrania de formar parte de la Unión Europea (UE), se declaró convencido de que la membresía para ingresar al grupo podría llegar en los próximos dos años.

«Tenemos la oportunidad, al menos estamos haciendo todo lo posible para acelerar la entrada; compartimos valores comunes, pero pagamos el precio más alto y todos lo ven», refirió.

Zelenski se jactó de que su país sigue desarrollándose y afirmo que «demostró» tener un «ejército fuerte, que también es muy importante para la solidez de la Unión Europea».

«Además, a pesar de la guerra con Rusia, en la medida de nuestras posibilidades, llevamos adelante las reformas en nuestro Estado», concluyó el gobernante de 44 años.

El presidente ruso, Vladimir Putin, le aseguró a su par turco, Recep Tayyip Erdogan, que su Gobierno está dispuesto a encarar un diálogo de paz con Ucrania, siempre y cuando Kiev reconozca «las nuevas realidades territoriales» que, afirma, arrojó hasta ahora la guerra entre ambas naciones.

«Como Recep Tayyip Erdogan propuso la mediación turca para hallar una solución política al conflicto, Vladimir Putin reafirmó la apertura de Rusia a un diálogo serio, siempre que las autoridades de Kiev cumplan con las demandas conocidas y expresadas repetidamente, y tomen en cuenta las nuevas realidades territoriales», anunció un comunicado del Kremlin difundido hoy y recogido por las agencias de noticias Sputnik y AFP.

El texto oficial se conoció luego de que Putin conversara telefónicamente con Erdogan, quien lo instó a aplicar un «cese el fuego unilateral» en Ucrania, informó la Presidencia turca.
Al mencionar las «nuevas realidades territoriales», el mandatario ruso se refiere a las provincias de Lugansk, Donetsk, Zaporiyia y Jerson, donde sus tropas realizaron ocupaciones parciales que les permitieron establecer gobiernos, si bien en las cuatro hay zonas donde permanece el dominio de las autoridades ucranianas.

Moscú reivindicó en septiembre pasado la anexión de estos territorios, una política que ya llevó a cabo con la península ucraniana de Crimea en marzo de 2014.

Las cuatro provincias se declararon pertenecientes a Rusia luego de convocar a plebiscitos en los que esta opción obtuvo mayorías absolutas, pero esa definición no es reconocida por Kiev ni por la comunidad internacional, que rechazan la elaboración de esas consultas y, sobre todo, las condiciones en las que se realizaron los escrutinios.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, se niega a negociar con Moscú mientras Putin esté en el poder e insiste en que el objetivo es recuperar todos los territorios ocupados.

En su llamado con Erdogan, el jefe del Kremlin denunció «el papel destructivo de los Estados occidentales, que saturan a Kiev de armas y equipamientos militares» y le brindan «la información operativa y le precisa los blancos» de los ataques.

En Rusia fue el patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa Kirill, cercano a Putin, quien hizo un llamado a un alto el fuego en vísperas de la Navidad ortodoxa, que se celebra el sábado próximo.

El líder ortodoxo, de 76 años, instó a deponer las armas de las 12 hora local (7 en la Argentina) del 6 de enero a la medianoche del 7 de enero (19 horas del 6 de enero en la Argentina).

Sin embargo, este mensaje podría tener poco eco en Ucrania, donde la influencia del patriarcado de Moscú ha ido en declive en estos últimos años, hasta la creación en 2018-2019 de una Iglesia independiente de la tutela religiosa rusa.

De hecho, en mayo pasado, tres meses después del inicio de la invasión rusa del país, la Iglesia ortodoxa ucraniana rompió sus lazos con Moscú.

Estos llamados al cese el fuego tienen lugar días después de que un ataque ucraniano en la noche de Año Nuevo causara al menos 89 muertos en la localidad de Makiivka, en la región anexada de Donetsk.

El presidente ruso, Vladimir Putin, y su Gobierno anunciaron hoy una movilización parcial de reservistas para proteger territorios ocupados por el Ejército ruso en Ucrania que se preparan a celebrar referendos para ser incorporados a Rusia.

En un breve discurso, Putin, además, advirtió a Occidente que no fingía sobre su determinación a usar todos los medios a su alcance para proteger el territorio de Rusia, en lo que pareció una velada amenaza de usar el arsenal nuclear ruso.

Ucrania y los países que más armas le suministran, Estados Unidos y el Reino Unido, dijeron que el anuncio de Putin reflejaba que Rusia está perdiendo la guerra luego de siete de meses de combates desde el inicio de su invasión del territorio ucraniano.

La afirmación parece difícil de sostener incluso luego de recientes repliegues rusos en Ucrania que permitieron a Kiev recuperar porciones de territorio, puesto que el Ejército ruso ha capturado total o parcialmente cuatro provincias clave del este y sur de Ucrania.

Autoridades instaladas por Moscú en esas provincias anunciaron ayer la celebración de referendos de incorporación a Rusia que prefiguran una reconfiguración de facto de las fronteras y una fuerte militarización de la línea de contacto dentro de Ucrania.

El ministro de Defensa de Rusia, Serguei Shoigu, dijo que la orden atañía a unos 300.000 reservistas con experiencia en combates, es decir, apenas el 1% de las 25 millones de personas que, según él, entran en esa categoría.

Shoigu dijo que la línea de contacto entre las fuerzas rusas y ucranianas dentro de Ucrania tiene más de 1.000 kilómetros de longitud y que la movilización servirá para «reforzar» la presencia militar y proteger los territorios ocupados por el Ejército ruso.

«Es natural que esta línea sea reforzada y que los territorios (en poder de Rusia) sean controlados. Por supuesto, este es el propósito de este trabajo», dijo Shoigu, informó la cadena de noticias rusa RT.

La orden es efectiva desde este miércoles, dijo el presidente ruso.

El decreto correspondiente, publicado por el Kremlin, incluye una cláusula que impide a la mayoría de los soldados profesionales poner fin a sus contratos y dejar el Ejército hasta que ya no rija la orden de movilización.

El anuncio de Putin llegó en medio de la reunión anual de líderes mundiales en la Asamblea General de la ONU, donde la ofensiva rusa en Ucrania ha sido el centro de fuertes críticas internacionales.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, tiene previsto dar hoy su discurso ante la Asamblea General de la ONU, un mensaje ya grabado que será transmitido mientras él permanece en Ucrania.

Putin no viajó a Nueva York, donde la ONU tiene su sede, para el evento, algo que no hace desde 2015.

Un asesor de Zelenski se burló de la afirmación de Shoigu de que el anuncio de Putin era parte de un plan, insinuando que era una medida tomada ante lo que Ucrania, Estados Unidos y el Reino Unido han presentado como reveses militares rusos.

«Todo esto se sigue ajustando al plan, ¿cierto? La vida tiene un gran sentido del humor», tuiteó Mijailo Podoliak.

La embajadora de Estados Unidos en Ucrania, Bridget Brink, escribió en Twitter que la movilización era una señal «de debilidad, de fracaso ruso».

El ministro de Defensa británico, Ben Wallace, describió el anuncio de Putin como «una admisión de que su invasión está fracasando».

El vocero del jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, dijo que la decisión rusa mostraba la «desesperación» de Putin.

Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero pasado. Desde entonces, ha logrado capturar de manera parcial o total las orientales provincias ucranianas de Donetsk y Lugansk y las sureñas Jerson y Zaporiyia.

Las provincias son contiguas y crean un corredor ininterrumpido desde Rusia hasta Crimea, lo que permite a Moscú reforzar la posesión y defensa de esa península ucraniana que se anexionó en 2014.

Crimea es vital para la seguridad rusa porque allí está anclada la flota rusa del mar Negro y da a Rusia una vía de acceso al mar Mediterráneo.

Los referendos en las cuatro provincias ucranianas se celebrarán desde el viernes, y se da por descontado que su resultado será a favor de la incorporación a Rusia, que ya ha creado allí administraciones civiles y militares e introducido su moneda, el rublo.

Los aliados de Ucrania ya han dicho que no reconocerán el resultado de las consultas, que Zelenski describió como una «farsa» y un «ruido» para distraer la atención del público ruso.

La guerra ha matado a miles de personas, hecho subir los precios de los alimentos en todo el mundo y provocado que los costos de la energía se disparen. También ha generado temores de una posible catástrofe nuclear en la planta nuclear más grande de Europa en el sureste de Ucrania, ahora ocupado por Rusia.

Asimismo, se están realizando investigaciones sobre posibles atrocidades cometidas por las fuerzas rusas en Ucrania.

En su discurso, Putin acusó a Occidente de participar en un «chantaje nuclear» y señaló «declaraciones de algunos representantes de alto rango de los principales estados de la OTAN sobre la posibilidad de utilizar armas nucleares de destrucción masiva contra Rusia».

No identificó quién había hecho tales comentarios.

«A quienes se permiten tales declaraciones respecto a Rusia, quiero recordarles que nuestro país también cuenta con diversos medios de destrucción, y por componentes separados y más modernos que los de los países de la OTAN y cuando la integridad territorial de nuestro país está amenazada, para proteger a Rusia y a nuestro pueblo, sin duda utilizaremos todos los medios a nuestra disposición», dijo.

Y agregó: «Esto no es fingimiento».

«Estamos hablando de una movilización parcial, es decir, solo los ciudadanos que se encuentran actualmente en la reserva serán sujetos de reclutamiento y, sobre todo, aquellos que sirvieron en las fuerzas armadas tienen cierta especialidad militar y experiencia relevante», agregó.

El papa Francisco dijo que busca «ir a Moscú a encontrar a (Vladimir) Putin» para pedirle al presidente ruso que frene la guerra iniciada a fines de febrero con la invasión a Ucrania, al tiempo que reiteró que por el momento no visitará Kiev y advirtió que «los ladridos de la OTAN» cerca de las fronteras rusas pudieron haber «facilitado» el origen del conflicto.

«A Kiev por ahora no voy. Antes debo ir a Moscú, encontrar a Putin», dijo el pontífice en una entrevista publicada este martes por el Corriere della Sera al ser consultado sobre un posible viaje suyo a la capital ucraniana.

En la entrevista, el Papa reveló que le pidió al cardenal secretario de Estado Pietro Parolin «después de veinte días de iniciada la guerra, que haga llegar el mensaje a Putin de que estoy dispuesto a ir a Moscú. Era necesario que el líder ruso concediera alguna ventana».

«No hemos tenido hasta ahora respuestas y estamos insistiendo», remarcó y consideró que «Putin no puede y no quiere hacer este encuentro en este momento».

«Incluso yo soy solo un sacerdote. ¿Qué puedo hacer? Hago lo que puedo. Si Putin abriera la puerta…», se esperanzó.

Al hacer un recorrido por las acciones emprendidas por la Santa Sede desde el 24 de febrero, Francisco afirmó que llamó al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, «el primer día de la guerra» y que luego quiso «hacer un gesto claro que viera todo el mundo» con su visita de ese día a la embajada rusa ante el Vaticano.

Bergoglio planteó que «los ladridos de la OTAN en las puertas de Rusia» indujeron a Putin al conflicto

Al analizar las posibles causas del conflicto, Jorge Bergoglio planteó que «los ladridos de la OTAN en las puertas de Rusia» indujeron a Putin al conflicto, en referencia a la supuesta expansión de la Organización del Atlántico Norte, de perfil pro-estadounidense, hacia los países fronterizos con Rusia.

El de Putin, para el Papa, «es un enojo que no sé decir si fue provocado, pero quizás sí facilitado».

Al mismo tiempo, Francisco no mostró un respaldo pleno a la entrega de armas a Ucrania ya que consideró que «lo que está claro es que en esta guerra se están probando armas».

«Los rusos ahora saben que los tanques sirven de poco y están pensando en otras cosas. Las guerras se hacen para esto: para probar las armas que hemos producido», denunció.

En un marco de crítica al belicismo, el Papa cerró además la puerta a cualquier encuentro por el momento con el patriarca ortodoxo ruso CIrilo, aliado de Putin, con quien tenía «un encuentro ya en agenda el 14 de junio en Jerusalén».

«Los rusos ahora saben que los tanques sirven de poco y están pensando en otras cosas. Las guerras se hacen para esto: para probar las armas que hemos producido»

«Hablé con él 40 minutos por Zoom. Los primeros veinte con un papel en la mano me leyó todas las justificaciones de la guerra. Lo escuché y le dije que de eso no entiendo nada. El Patriarca no puede transformarse en el monaguillo de Putin», advirtió Francisco.

De cara al futuro, Francisco contó en la entrevista que el primer ministro húngaro, Viktor Orban, le planteó hace dos semanas, durante una visita privada, que «los rusos tienen un plan y que el 9 de mayo terminará todo».

«Espero que sea así, así se entendería la escalada de estos días. Porque ahora ya no es solo el Donbass, es Crimea, es Odesa, es sacarle a Ucrania el puerto del mar Negro. Es todo», criticó el Papa sobre los últimos objetivos militares de la invasión.

«Yo soy pesimista pero debemos hacer lo posible para que la guerra se termine», sostuvo.

El presidente ruso, Vladimir Putin, celebró hoy el «éxito» de sus tropas al tomar la ciudad portuaria de Mariupol, en el sureste de Ucrania, que le aseguran la unión de varios territorios leales, y descartó un asalto final a la zona industrial donde se atrincheraron los últimos resistentes para evitar muertes en ambos bandos.

Después de aguantar casi dos meses de asedio y bombardeos, las últimas tropas ucranianas están escondidas en la enorme acería de Azovstal de esta ciudad del mar de Azov, estratégica en el plan de Moscú de unir los territorios prorrusos del Donbass y la península de Crimea, ya anexada en 2014.

Los ultimátums lanzados por Rusia no lograron la rendición de estos soldados. Uno de sus comandantes, Sviatoslav Palamar del batallón Azov, pidió «garantías» de seguridad a los países occidentales para dejar el recinto.

En este contexto, «considero que el asalto propuesto de la zona industrial no es apropiado. Ordeno anularlo», declaró Putin en un encuentro con su ministro de Defensa, Serguei Shoigu, difundido por la televisión.

«Se tiene que pensar (…) en la vida de nuestros soldados y oficiales, no se tiene que penetrar en esas catacumbas y arrastrarse bajo tierra», prosiguió. «Bloqueen toda la zona de tal forma que no pase ni una mosca», ordenó.

El ministro Shoigu indicó que unos 2.000 militares ucranianos resisten en ese complejo, refirieron las agencias de noticias AFP, Sputnik y Europa Press.

Casi desde el inicio del conflicto el 24 de febrero, Mariupol ha sido uno de los lugares donde se ha concentrado la ofensiva rusa. Las autoridades locales temen la muerte de más de 20.000 personas en la localidad, debido a los bombardeos, pero también por la falta de agua, comida y electricidad.

El ejército ruso controla gran parte de la ciudad desde hace días e incluso permitió la entrada de algunos periodistas occidentales que pudieron contemplar sus calles devastadas.

El Kremlin desestimó que los atrincherados en la planta siderúrgica puedan impedir el regreso de la ciudad a la normalidad.

«Los combatientes ucranianos bloqueados en Azovstal no influirán de ninguna manera en la restauración de la vida pacífica en la ciudad», dijo este mediodía el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, citado por Sputnik.

Durante el asedio, las evacuaciones de civiles fueron esporádicas y a menudo peligrosas. Aun así, la viceprimera ministra ucraniana Irina Vereshchuk anunció hoy que cuatro colectivos con civiles pudieron dejar la ciudad y se espera que otros salgan durante la jornada.

Por delante tendrán un recorrido de 200 kilómetros hasta Zaporiyia, salpicado por numerosos puntos de control en medio de una región inmersa en combates.

Desde fines de marzo, cuando Rusia retiró a sus tropas del norte y de los alrededores de Kiev, el este y el sur de Ucrania se han convertido en escenario principal de la guerra.

Las fuerzas rusas «mantienen sus disparos de artillería sobre toda la línea del frente», indicaron las autoridades ucranianas esta mañana.

Los combates son especialmente intensos en los alrededores de Izium (noreste), hay «bombardeos incesantes» en Popasna y Rubizhne en la región de Lugansk (este) y nuevos ataques en Mikolaiv (sur), en la ruta hacia Odesa, que han dejado un muerto y dos heridos, afirmó el gobernador Vitali Kim.

Las autoridades locales llamaron a la población civil a dejar la zona del frente, especialmente tras los descubrimientos de decenas de cadáveres en varias localidades cerca de Kiev ocupadas hasta fines de marzo por las fuerzas invasoras.

Desde entonces, han llegado a las morgues de la región de Kiev «1.020 cuerpos de civiles, únicamente civiles», dijo a AFP Olga Stefanishina, viceprimera ministra ucraniana para la Integración Europea y Euroatlántica, desde Borodianka.

En esa ciudad a 54 kilómetros de la capital, la policía denunció el hallazgo de nueve cadáveres de civiles enterrados en dos fosas.

«Estas personas fueron asesinadas por los ocupantes (rusos) y algunas de las víctimas muestran signos de tortura», dijo el jefe de la policía local, Andrii Nebitov.

El presidente español, Pedro Sánchez, llegó hoy a Kiev y de inmediato se trasladó a Borodianka, donde asistió al hallazgo de los cadáveres.

«Conmovido al comprobar en las calles de Borodianka el horror y las atrocidades de la guerra de Putin», escribió en Twitter el jefe de gobierno español, junto a una imagen de una parte en ruinas de la ciudad, que pudo visitar. «No dejaremos solo al pueblo ucraniano», agregó.

El desfile de líderes occidentales sigue en Kiev.

Ayer estuvo de visita el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, quien prometió que la Unión Europea hará todo lo posible para «garantizar que Ucrania gane la guerra», y hoy arribaron a la capital ucraniana Sánchez y la primera ministra danesa Mette Frederiksen.

Algunos diplomáticos occidentales temen, sin embargo, que el alargue de la guerra debilite la unidad de acción en las medidas contra Rusia.

Si la guerra se concentra en el Donbasss, lejos de Kiev y de las fronteras de la OTAN, el sentimiento de urgencia y unidad de Occidente puede a la larga disminuir. «Es un desafío», dijo un diplomático a AFP.

La batalla por el Donbass, la cuenca minera esteña donde Ucrania combate con separatistas prorrusos desde 2015 luego de incumplir con lo que se había comprometido en sendos acuerdos de paz firmados en Minsk -permitir la enseñanza escolar del idioma ruso y la elección de autoridades regionales, entre otras cosas-, se anuncia larga.

La toma de Mariupol y el establecimiento de un corredor bajo control ruso hasta la península de Crimea puede permitir a Moscú reforzar sus posiciones en la línea más al norte, cerca de Jarkov, la segunda ciudad ucraniana.

Al mismo tiempo, la resistencia ucraniana se anuncia feroz, especialmente con el aumento sustancial de la ayuda militar de Estados Unidos y de varios de sus aliados occidentales.

Después de demorar una decisión, Israel indicó el miércoles que aceptaba por primera vez enviar equipos de protección a Ucrania. Y el jueves, el gobierno alemán aseguró que Kiev recibirá próximamente «carros de combate y blindados» de los países del este de Europa.

La Comisión Europea (CE), órgano ejecutivo de la Unión Europea (UE), exhortó hoy a los países miembro del bloque a acelerar la entrega de armas a Ucrania para reforzar la capacidad militar del ejército ucraniano frente al avance de las tropas rosas en Mariupol y la región del Donbass.

“Para todo los Estados miembro que puedan, deberían entregarlas (las armas) rápidamente porque solo así podrá sobrevivir Ucrania en su lucha defensiva contra Rusia”, afirmó Úrsula Von der Leyen, presidenta de la CE, informó el diario alemán Bild am Sonntag.

“No hay diferencia entre las armas pesadas y ligeras, Ucrania debe recibir todo lo que necesite para defenderse”, agregó, según recogió la agencia de noticias alemana DPA.

“Tenemos que hacer todo lo que podamos para prepararnos para el hecho de que la guerra puede durar meses e incluso años en el peor de los casos”, precisó la representante de la comisión.

En paralelo, la CE evalúa más sanciones contra Rusia, que, en esta ocasión, se centrarán en el sector bancario y en el petróleo.

“Seguimos mirando al sector bancario, en particular a Sberbank, que supone por sí solo el 37% del sector bancario ruso” y “por su puesto a la energía”, detalló Von der Leyen,

“El objetivo primordial es reducir los ingresos de (el presidente ruso, Vladimir) Putin, pero el petróleo se comercia a nivel global, por eso estamos desarrollando mecanismos inteligentes para que el petróleo se pueda incluir también en las próximas sanciones”, anticipó.

Hoy entró en vigencia la sanción de admisión de barcos rusos a puertos de los países miembro de la UE, una decisión que se enmarca en una reciente ampliación, la quinta, de las sanciones que el bloque impuso a Rusia por la invasión a Ucrania.

El presidente ruso dijo que el ataque fue necesario para proteger a los habitantes de Donbass y sostuvo que Ucrania había empezado a convertirse en un puesto de avanzada contra su país. «Las autoridades de Kiev alentaron los gérmenes del nacionalismo y el neonazismo», aseguró.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, aseguró que la ofensiva militar en Ucrania avanza «con calma» y reafirmó que el «objetivo fundamental» está en el este, donde dijo que busca «ayudar a la gente en el Donbass», la región que alberga dos provincias rusoparlantes que mantienen desde hace ocho años un conflicto armado contra el gobierno de Kiev.

«Nuestro cometido es cumplir los objetivos fijados minimizando las pérdidas, vamos a actuar de forma armoniosa, con calma, conforme al plan propuesto desde el principio por el Estado Mayor», dijo Putin en una rueda de prensa junto al presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, en la que rechazó hablar de fechas, según consignó la agencia de noticias AFP.

Putin, que habló junto a Lukashenko en el cosmódromo de Vostochni (extremo oriental de Rusia), restó importancia a los comentarios según los cuales el ejército ruso tenía dificultades frente a la resistencia ucraniana y tuvo que renunciar a tomar el control de las grandes ciudades y de Kiev para centrarse en el Donbass.

«Nuestras acciones en ciertas regiones de Ucrania sólo estaban destinadas a fijar las fuerzas (ucranianas lejos del Donbass), dar un golpe y destruir la infraestructura militar», aseguró.

El presidente también dio a entender que si las fuerzas rusas no avanzaban más rápido era para evitar grandes pérdidas.

El Kremlin ha reconocido pérdidas «importantes», pero sin dar cifras concretas.

«Oigo a menudo la pregunta, ¿se puede ir más rápido? Sí, es posible, pero esto implica intensificar las operaciones militares, lo que lamentablemente habría tenido un efecto en las pérdidas», explicó.

«El objetivo fundamental es ayudar a la gente en el Donbass, al pueblo del Donbass que hemos reconocido. Nos hemos visto obligados a hacerlo porque las autoridades en Kiev, empujadas por Occidente, se negaron a cumplir con los Acuerdos de Minsk encaminados a una solución pacífica de los problemas del Donbass», agregó.

El mandatario ruso se refirió a los acuerdos de paz de 2014 y 2015 firmados en la capital de Bielorrusia, en los que el gobierno de Ucrania se comprometió a darle cierta autonomía regional a las provincias de Donetsk y Lugansk que incluían la enseñanza oficial del idioma ruso y la elección de autoridades locales, cuestiones que, según Moscú y las milicias prorrusas, no cumplió.

El presidente ruso, Vladimir Putin, firmó este jueves un decreto que permite reclutar a más de 130.000 personas adicionales para sumarse al Ejército, en plena guerra con Ucrania.

«Desde el 1 de abril al 15 de julio, se permitirá el reclutamiento de ciudadanos de edades comprendidas entre los 18 y 27 años que no se encuentren en la reserva y sean sujetos al reclutamiento para el servicio militar de acuerdo con la ley rusa», señala el decreto.

Según el documento, esto afectará a 134.500 personas, informó la agencia de noticias Europa Press.

Tanto Putin como su ministro de Defensa, Serguei Shoigu, dijeron que los conscriptos no participarán de la guerra en Ucrania.

A principios de este mes, sin embargo, el Ejército ruso admitió que algunos conscriptos habían terminado en Ucrania y que algunos de ellos, incluso, habían sido capturados.

Asimismo, el presidente dispuso que estará permitido retirarse del Ejército a todos aquellos militares, marinos y sargentos cuyo mandato en el servicio militar haya expirado, dijo el Kremlin.

En este sentido, Putin instó al Gobierno y las comisiones implicadas a garantizar «la implantación» de estas medidas ante el aumento de la tensión a raíz de la invasión rusa del territorio ucraniano.