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El papa Francisco dijo que busca «ir a Moscú a encontrar a (Vladimir) Putin» para pedirle al presidente ruso que frene la guerra iniciada a fines de febrero con la invasión a Ucrania, al tiempo que reiteró que por el momento no visitará Kiev y advirtió que «los ladridos de la OTAN» cerca de las fronteras rusas pudieron haber «facilitado» el origen del conflicto.

«A Kiev por ahora no voy. Antes debo ir a Moscú, encontrar a Putin», dijo el pontífice en una entrevista publicada este martes por el Corriere della Sera al ser consultado sobre un posible viaje suyo a la capital ucraniana.

En la entrevista, el Papa reveló que le pidió al cardenal secretario de Estado Pietro Parolin «después de veinte días de iniciada la guerra, que haga llegar el mensaje a Putin de que estoy dispuesto a ir a Moscú. Era necesario que el líder ruso concediera alguna ventana».

«No hemos tenido hasta ahora respuestas y estamos insistiendo», remarcó y consideró que «Putin no puede y no quiere hacer este encuentro en este momento».

«Incluso yo soy solo un sacerdote. ¿Qué puedo hacer? Hago lo que puedo. Si Putin abriera la puerta…», se esperanzó.

Al hacer un recorrido por las acciones emprendidas por la Santa Sede desde el 24 de febrero, Francisco afirmó que llamó al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, «el primer día de la guerra» y que luego quiso «hacer un gesto claro que viera todo el mundo» con su visita de ese día a la embajada rusa ante el Vaticano.

Bergoglio planteó que «los ladridos de la OTAN en las puertas de Rusia» indujeron a Putin al conflicto

Al analizar las posibles causas del conflicto, Jorge Bergoglio planteó que «los ladridos de la OTAN en las puertas de Rusia» indujeron a Putin al conflicto, en referencia a la supuesta expansión de la Organización del Atlántico Norte, de perfil pro-estadounidense, hacia los países fronterizos con Rusia.

El de Putin, para el Papa, «es un enojo que no sé decir si fue provocado, pero quizás sí facilitado».

Al mismo tiempo, Francisco no mostró un respaldo pleno a la entrega de armas a Ucrania ya que consideró que «lo que está claro es que en esta guerra se están probando armas».

«Los rusos ahora saben que los tanques sirven de poco y están pensando en otras cosas. Las guerras se hacen para esto: para probar las armas que hemos producido», denunció.

En un marco de crítica al belicismo, el Papa cerró además la puerta a cualquier encuentro por el momento con el patriarca ortodoxo ruso CIrilo, aliado de Putin, con quien tenía «un encuentro ya en agenda el 14 de junio en Jerusalén».

«Los rusos ahora saben que los tanques sirven de poco y están pensando en otras cosas. Las guerras se hacen para esto: para probar las armas que hemos producido»

«Hablé con él 40 minutos por Zoom. Los primeros veinte con un papel en la mano me leyó todas las justificaciones de la guerra. Lo escuché y le dije que de eso no entiendo nada. El Patriarca no puede transformarse en el monaguillo de Putin», advirtió Francisco.

De cara al futuro, Francisco contó en la entrevista que el primer ministro húngaro, Viktor Orban, le planteó hace dos semanas, durante una visita privada, que «los rusos tienen un plan y que el 9 de mayo terminará todo».

«Espero que sea así, así se entendería la escalada de estos días. Porque ahora ya no es solo el Donbass, es Crimea, es Odesa, es sacarle a Ucrania el puerto del mar Negro. Es todo», criticó el Papa sobre los últimos objetivos militares de la invasión.

«Yo soy pesimista pero debemos hacer lo posible para que la guerra se termine», sostuvo.

El presidente ruso, Vladimir Putin, celebró hoy el «éxito» de sus tropas al tomar la ciudad portuaria de Mariupol, en el sureste de Ucrania, que le aseguran la unión de varios territorios leales, y descartó un asalto final a la zona industrial donde se atrincheraron los últimos resistentes para evitar muertes en ambos bandos.

Después de aguantar casi dos meses de asedio y bombardeos, las últimas tropas ucranianas están escondidas en la enorme acería de Azovstal de esta ciudad del mar de Azov, estratégica en el plan de Moscú de unir los territorios prorrusos del Donbass y la península de Crimea, ya anexada en 2014.

Los ultimátums lanzados por Rusia no lograron la rendición de estos soldados. Uno de sus comandantes, Sviatoslav Palamar del batallón Azov, pidió «garantías» de seguridad a los países occidentales para dejar el recinto.

En este contexto, «considero que el asalto propuesto de la zona industrial no es apropiado. Ordeno anularlo», declaró Putin en un encuentro con su ministro de Defensa, Serguei Shoigu, difundido por la televisión.

«Se tiene que pensar (…) en la vida de nuestros soldados y oficiales, no se tiene que penetrar en esas catacumbas y arrastrarse bajo tierra», prosiguió. «Bloqueen toda la zona de tal forma que no pase ni una mosca», ordenó.

El ministro Shoigu indicó que unos 2.000 militares ucranianos resisten en ese complejo, refirieron las agencias de noticias AFP, Sputnik y Europa Press.

Casi desde el inicio del conflicto el 24 de febrero, Mariupol ha sido uno de los lugares donde se ha concentrado la ofensiva rusa. Las autoridades locales temen la muerte de más de 20.000 personas en la localidad, debido a los bombardeos, pero también por la falta de agua, comida y electricidad.

El ejército ruso controla gran parte de la ciudad desde hace días e incluso permitió la entrada de algunos periodistas occidentales que pudieron contemplar sus calles devastadas.

El Kremlin desestimó que los atrincherados en la planta siderúrgica puedan impedir el regreso de la ciudad a la normalidad.

«Los combatientes ucranianos bloqueados en Azovstal no influirán de ninguna manera en la restauración de la vida pacífica en la ciudad», dijo este mediodía el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, citado por Sputnik.

Durante el asedio, las evacuaciones de civiles fueron esporádicas y a menudo peligrosas. Aun así, la viceprimera ministra ucraniana Irina Vereshchuk anunció hoy que cuatro colectivos con civiles pudieron dejar la ciudad y se espera que otros salgan durante la jornada.

Por delante tendrán un recorrido de 200 kilómetros hasta Zaporiyia, salpicado por numerosos puntos de control en medio de una región inmersa en combates.

Desde fines de marzo, cuando Rusia retiró a sus tropas del norte y de los alrededores de Kiev, el este y el sur de Ucrania se han convertido en escenario principal de la guerra.

Las fuerzas rusas «mantienen sus disparos de artillería sobre toda la línea del frente», indicaron las autoridades ucranianas esta mañana.

Los combates son especialmente intensos en los alrededores de Izium (noreste), hay «bombardeos incesantes» en Popasna y Rubizhne en la región de Lugansk (este) y nuevos ataques en Mikolaiv (sur), en la ruta hacia Odesa, que han dejado un muerto y dos heridos, afirmó el gobernador Vitali Kim.

Las autoridades locales llamaron a la población civil a dejar la zona del frente, especialmente tras los descubrimientos de decenas de cadáveres en varias localidades cerca de Kiev ocupadas hasta fines de marzo por las fuerzas invasoras.

Desde entonces, han llegado a las morgues de la región de Kiev «1.020 cuerpos de civiles, únicamente civiles», dijo a AFP Olga Stefanishina, viceprimera ministra ucraniana para la Integración Europea y Euroatlántica, desde Borodianka.

En esa ciudad a 54 kilómetros de la capital, la policía denunció el hallazgo de nueve cadáveres de civiles enterrados en dos fosas.

«Estas personas fueron asesinadas por los ocupantes (rusos) y algunas de las víctimas muestran signos de tortura», dijo el jefe de la policía local, Andrii Nebitov.

El presidente español, Pedro Sánchez, llegó hoy a Kiev y de inmediato se trasladó a Borodianka, donde asistió al hallazgo de los cadáveres.

«Conmovido al comprobar en las calles de Borodianka el horror y las atrocidades de la guerra de Putin», escribió en Twitter el jefe de gobierno español, junto a una imagen de una parte en ruinas de la ciudad, que pudo visitar. «No dejaremos solo al pueblo ucraniano», agregó.

El desfile de líderes occidentales sigue en Kiev.

Ayer estuvo de visita el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, quien prometió que la Unión Europea hará todo lo posible para «garantizar que Ucrania gane la guerra», y hoy arribaron a la capital ucraniana Sánchez y la primera ministra danesa Mette Frederiksen.

Algunos diplomáticos occidentales temen, sin embargo, que el alargue de la guerra debilite la unidad de acción en las medidas contra Rusia.

Si la guerra se concentra en el Donbasss, lejos de Kiev y de las fronteras de la OTAN, el sentimiento de urgencia y unidad de Occidente puede a la larga disminuir. «Es un desafío», dijo un diplomático a AFP.

La batalla por el Donbass, la cuenca minera esteña donde Ucrania combate con separatistas prorrusos desde 2015 luego de incumplir con lo que se había comprometido en sendos acuerdos de paz firmados en Minsk -permitir la enseñanza escolar del idioma ruso y la elección de autoridades regionales, entre otras cosas-, se anuncia larga.

La toma de Mariupol y el establecimiento de un corredor bajo control ruso hasta la península de Crimea puede permitir a Moscú reforzar sus posiciones en la línea más al norte, cerca de Jarkov, la segunda ciudad ucraniana.

Al mismo tiempo, la resistencia ucraniana se anuncia feroz, especialmente con el aumento sustancial de la ayuda militar de Estados Unidos y de varios de sus aliados occidentales.

Después de demorar una decisión, Israel indicó el miércoles que aceptaba por primera vez enviar equipos de protección a Ucrania. Y el jueves, el gobierno alemán aseguró que Kiev recibirá próximamente «carros de combate y blindados» de los países del este de Europa.

La Comisión Europea (CE), órgano ejecutivo de la Unión Europea (UE), exhortó hoy a los países miembro del bloque a acelerar la entrega de armas a Ucrania para reforzar la capacidad militar del ejército ucraniano frente al avance de las tropas rosas en Mariupol y la región del Donbass.

“Para todo los Estados miembro que puedan, deberían entregarlas (las armas) rápidamente porque solo así podrá sobrevivir Ucrania en su lucha defensiva contra Rusia”, afirmó Úrsula Von der Leyen, presidenta de la CE, informó el diario alemán Bild am Sonntag.

“No hay diferencia entre las armas pesadas y ligeras, Ucrania debe recibir todo lo que necesite para defenderse”, agregó, según recogió la agencia de noticias alemana DPA.

“Tenemos que hacer todo lo que podamos para prepararnos para el hecho de que la guerra puede durar meses e incluso años en el peor de los casos”, precisó la representante de la comisión.

En paralelo, la CE evalúa más sanciones contra Rusia, que, en esta ocasión, se centrarán en el sector bancario y en el petróleo.

“Seguimos mirando al sector bancario, en particular a Sberbank, que supone por sí solo el 37% del sector bancario ruso” y “por su puesto a la energía”, detalló Von der Leyen,

“El objetivo primordial es reducir los ingresos de (el presidente ruso, Vladimir) Putin, pero el petróleo se comercia a nivel global, por eso estamos desarrollando mecanismos inteligentes para que el petróleo se pueda incluir también en las próximas sanciones”, anticipó.

Hoy entró en vigencia la sanción de admisión de barcos rusos a puertos de los países miembro de la UE, una decisión que se enmarca en una reciente ampliación, la quinta, de las sanciones que el bloque impuso a Rusia por la invasión a Ucrania.

El presidente ruso dijo que el ataque fue necesario para proteger a los habitantes de Donbass y sostuvo que Ucrania había empezado a convertirse en un puesto de avanzada contra su país. «Las autoridades de Kiev alentaron los gérmenes del nacionalismo y el neonazismo», aseguró.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, aseguró que la ofensiva militar en Ucrania avanza «con calma» y reafirmó que el «objetivo fundamental» está en el este, donde dijo que busca «ayudar a la gente en el Donbass», la región que alberga dos provincias rusoparlantes que mantienen desde hace ocho años un conflicto armado contra el gobierno de Kiev.

«Nuestro cometido es cumplir los objetivos fijados minimizando las pérdidas, vamos a actuar de forma armoniosa, con calma, conforme al plan propuesto desde el principio por el Estado Mayor», dijo Putin en una rueda de prensa junto al presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, en la que rechazó hablar de fechas, según consignó la agencia de noticias AFP.

Putin, que habló junto a Lukashenko en el cosmódromo de Vostochni (extremo oriental de Rusia), restó importancia a los comentarios según los cuales el ejército ruso tenía dificultades frente a la resistencia ucraniana y tuvo que renunciar a tomar el control de las grandes ciudades y de Kiev para centrarse en el Donbass.

«Nuestras acciones en ciertas regiones de Ucrania sólo estaban destinadas a fijar las fuerzas (ucranianas lejos del Donbass), dar un golpe y destruir la infraestructura militar», aseguró.

El presidente también dio a entender que si las fuerzas rusas no avanzaban más rápido era para evitar grandes pérdidas.

El Kremlin ha reconocido pérdidas «importantes», pero sin dar cifras concretas.

«Oigo a menudo la pregunta, ¿se puede ir más rápido? Sí, es posible, pero esto implica intensificar las operaciones militares, lo que lamentablemente habría tenido un efecto en las pérdidas», explicó.

«El objetivo fundamental es ayudar a la gente en el Donbass, al pueblo del Donbass que hemos reconocido. Nos hemos visto obligados a hacerlo porque las autoridades en Kiev, empujadas por Occidente, se negaron a cumplir con los Acuerdos de Minsk encaminados a una solución pacífica de los problemas del Donbass», agregó.

El mandatario ruso se refirió a los acuerdos de paz de 2014 y 2015 firmados en la capital de Bielorrusia, en los que el gobierno de Ucrania se comprometió a darle cierta autonomía regional a las provincias de Donetsk y Lugansk que incluían la enseñanza oficial del idioma ruso y la elección de autoridades locales, cuestiones que, según Moscú y las milicias prorrusas, no cumplió.

El presidente ruso, Vladimir Putin, firmó este jueves un decreto que permite reclutar a más de 130.000 personas adicionales para sumarse al Ejército, en plena guerra con Ucrania.

«Desde el 1 de abril al 15 de julio, se permitirá el reclutamiento de ciudadanos de edades comprendidas entre los 18 y 27 años que no se encuentren en la reserva y sean sujetos al reclutamiento para el servicio militar de acuerdo con la ley rusa», señala el decreto.

Según el documento, esto afectará a 134.500 personas, informó la agencia de noticias Europa Press.

Tanto Putin como su ministro de Defensa, Serguei Shoigu, dijeron que los conscriptos no participarán de la guerra en Ucrania.

A principios de este mes, sin embargo, el Ejército ruso admitió que algunos conscriptos habían terminado en Ucrania y que algunos de ellos, incluso, habían sido capturados.

Asimismo, el presidente dispuso que estará permitido retirarse del Ejército a todos aquellos militares, marinos y sargentos cuyo mandato en el servicio militar haya expirado, dijo el Kremlin.

En este sentido, Putin instó al Gobierno y las comisiones implicadas a garantizar «la implantación» de estas medidas ante el aumento de la tensión a raíz de la invasión rusa del territorio ucraniano.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, dijo al presidente del Consejo Europeo (CE), Charles Michel, que el Ejército ruso está «tomando todas las medidas posibles para salvar la vida de los civiles», al exponer las razones de la invasión a Ucrania, informó el Kremlin en un comunicado.

«Putin describió la posición de Rusia respecto a realizar una operación militar especial para proteger las Repúblicas de Donbassa» dice el comunicado, aludiendo a la región en el este de Ucrania, y fronteriza con Rusia, donde están las provincias separatistas de Donetsk y Lugansk, reconocidas por el Kremlin.

Michel y Putin trataron además y en detalle los aspectos humanitarios de la situación actual en Ucrania, informó la agencia rusa de noticias Sputnik.

En la charla, el presidente de Rusia solicitó a la Unión Europea (UE) «hacer una contribución real para salvar la vida de las personas, presionar a las autoridades de Kiev y obligarlas a respetar el derecho humanitario».

«Se señaló que las Fuerzas Armadas rusas ya declararon varias veces un ‘régimen de silencio’ (alto el fuego) para evacuar a la población por los corredores humanitarios. Al mismo tiempo, los batallones nacionales ucranianos impiden esto recurriendo a la violencia contra los civiles y otro tipo de provocaciones», subraya el texto.

El mandatario ruso aseguró al presidente del Consejo Europeo que «la principal amenaza proviene de las formaciones nacionalistas, la cuales esencialmente utilizan tácticas terroristas, escondiéndose detrás de la población civil».

El 3 de marzo, las delegaciones de Rusia y Ucrania celebraron la segunda ronda de negociaciones en la que acordaron establecer corredores humanitarios, con posibilidad de un alto el fuego temporal para permitir la evacuación de civiles.

Este lunes se inició una tercera ronda, sin que se comunicaran resultados aún.

Donetsk y Lugansk, territorios que se independizaron de Ucrania en mayo de 2014 y reconocidos por Rusia el 21 de febrero, pidieron asistencia militar a Moscú para frenar los bombardeos ucranianos que, según ambas repúblicas, se intensificaron desde mediados de febrero.

El 24 de febrero, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció una «operación militar especial» en el territorio de Ucrania y el Ministerio de Defensa ruso aseguró que los ataques militares no van dirigidos contra ciudades ucranianas ni ponen en peligro a la población civil, sino que buscan inutilizar la infraestructura bélica.

Tras el inicio de la operación militar, Ucrania rompió las relaciones diplomáticas con Rusia, impuso la ley marcial en todo el territorio nacional, además del toque de queda en algunas ciudades, y decretó la movilización general.

Numerosos países condenaron en términos enérgicos la intervención de Rusia en Ucrania y activaron varias baterías de sanciones individuales y sectoriales.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, consideró este sábado que las sanciones que las potencias occidentales imponen sobre su país por la invasión a Ucrania «son como una declaración de guerra».

«Estas sanciones que se imponen son como una declaración de guerra», dijo el mandatario, que calificó de «absurda» la postura de Occidente sobre Ucrania, según declaraciones que cita la agencia de noticias Sputnik.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, dijo hoy que quiere negociar directamente con su homólogo ruso, Vladimir Putin, porque ese es «el único modo de frenar la guerra» entre Rusia y Ucrania.

«Tengo que hablar con Putin (…) pues ese es el único modo de frenar esta guerra», declaró Zelenski en una rueda de prensa, en la que pidió a Occidente que aumente su apoyo a Kiev y advirtió que si su país es derrotado, Rusia atacará los países bálticos y el resto de Europa «hasta el muro de Berlín».

«Si desaparecemos, que Dios nos proteja, luego será Letonia, Lituania, Estonia, etc. Hasta el muro de Berlín, ¡créanme!», dijo Zelenski a la prensa, tras evaluar que el Kremlin podría perseguir reconstruir toda la esfera de influencia europea de la ex Unión Soviética.

También llamó a los países occidentales a «cerrar el cielo» ucraniano a los aviones rusos o entregarle aviones a Kiev.

El presidente ucraniano también se declaró dispuesto a hablar directamente con su homólogo ruso, Vladimir Putin.

«Tengo que hablar con Putin (…) pues ese es el único modo de frenar esta guerra», declaró, asegurando que «hay que hablar sin condiciones, sin rencor, como hombres», informó la agencia de noticias AFP.

«¿Qué quieres de nosotros? ¡Vete de nuestra tierra!», exclamó Zelenski, aludiendo al presidente ruso, que inició la invasión de Ucrania hace ocho días.

«Siéntate conmigo (…) pero no a 30 metros, como con (el presidente francés, Emmanuel) Macron o con (el canciller alemán, Olaf) Scholz. Soy un tipo normal, ¡no muerdo!», ironizó el mandatario en referencia a la extensa mesa en la que el presidente ruso recibió a algunos de sus invitados en virtud del protocolo sanitario que lo protege.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, aseguró que la operación militar en Ucrania avanza «según lo planeado» y volvió a tildar de «neonazis» a los ucranianos, a los que acusó de usar a la población civil como escudo humano y a estudiantes extranjeros como rehenes.

En una reunión con el Consejo de Seguridad ruso, el mandatario de ese país destacó el heroísmo de sus soldados durante la ofensiva y pidió un minuto de silencio por los fallecidos.

El presidente estadounidense, Joe Biden, fustigó este martes a Vladimir Putin por la invasión a Ucrania durante el discurso sobre el Estado de la Unión que brindó ante el Congreso, en el que aseguró que su par ruso «debe pagar» por sus acciones y que está «más aislado que nunca».

«A lo largo de nuestra historia hemos aprendido esta lección: cuando los dictadores no pagan un precio por su agresión, provocan más caos. Siguen avanzando. Y los costes y las amenazas para Estados Unidos y el mundo siguen aumentando», señaló al inicio del discurso ante las dos cámaras del Congreso, cuya primera parte dedicó principalmente al conflicto en Ucrania antes de abordar temas locales.

«La guerra de Putin fue premeditada y no provocada. Rechazó los esfuerzos de la diplomacia. Pensó que Occidente y la OTAN no responderían. Y pensó que podría dividirnos aquí en casa. Putin se equivocó. Estábamos preparados», apuntó Biden, que dijo que las fuerzas de su país no combatirán con las de Rusia en Ucrania.

«Permítanme ser claro: nuestras fuerzas no participan ni participarán en el conflicto con las fuerzas rusas en Ucrania», dijo.

Las tropas estadounidenses fueron desplegadas en Europa no para luchar en Ucrania, «sino para defender a nuestros aliados de la OTAN en caso de que Putin decida seguir avanzando hacia el oeste», aseguró el mandatario.

Biden anunció asimismo que prohibió los vuelos rusos en el espacio aéreo de Estados Unidos, una medida adoptada previamente por la Unión Europea y Canadá.

«Cuando se escriba la historia de esta época, la guerra de Putin contra Ucrania habrá dejado a Rusia más débil y al resto del mundo más fuerte»

«Esta noche anuncio que nos uniremos a nuestros aliados para cerrar el espacio aéreo estadounidense a todos los vuelos rusos, aislando aún más a Rusia y añadiendo una presión adicional a su economía», manifestó.

«Nosotros, los Estados Unidos, estamos con el pueblo ucraniano», expresó Biden, que se mostró conmovido por las imágenes de ciudadanos que bloqueaban tanques rusos con sus cuerpos en Ucrania y dijo que el coraje y la determinación del pueblo ucraniano, entre ellos el presidente Volodimir Zelenski, «inspiran al mundo».

Los congresistas aplaudieron de pie a la embajadora ucraniana en Estados Unidos, Oksana Markarova, que estaba presente por invitación de la primera dama, Jill Biden.

El presidente estadounidense elogió a su vez la capacidad de varios países de unirse para hacer frente a la invasión en Ucrania.

«Nos mantuvimos unidos», dijo. «Contrarrestamos las mentiras de Rusia con la verdad, y ahora que ha actuado, el mundo libre le está pidiendo cuentas», manifestó.

«Putin está ahora más aislado del mundo que nunca», expresó el presidente.

«Cuando se escriba la historia de esta época, la guerra de Putin contra Ucrania habrá dejado a Rusia más débil y al resto del mundo más fuerte», añadió.

Biden anunció asimismo que Estados Unidos irá contra los «oligarcas» que apoyaron a Putin y que el Departamento de Justicia formará un grupo de trabajo para investigar «los crímenes de los oligarcas rusos».

«Esta noche, les digo a los oligarcas rusos y a los líderes corruptos que se llevaron miles de millones de dólares con este régimen violento: no más», expresó.

Ante el impacto que han tenido las sanciones contra Rusia, Biden dijo que Estados Unidos liberará 30 millones de barriles de petróleo de su reserva estratégica como parte de un esfuerzo internacional para estabilizar el mercado y agregó que Washington está «listo para hacer más, si es necesario».

El presidente ucraniano había instado hoy a su par estadounidense a transmitir un mensaje fuerte y «útil» contra la invasión rusa de Ucrania en el discurso del Estado de la Unión.

«Él es uno de los líderes del mundo y es muy importante que el pueblo de Estados Unidos entienda (que) a pesar de que la guerra es en Ucrania… es (una) guerra por los valores de la democracia, libertad», dijo el gobernante ucraniano en una entrevista exclusiva con la cadena estadounidense CNN.

Esta noche, frente al Congreso, Biden dijo que la Covid-19 «ya no debería controlar» las vidas de los estadounidenses, mientras en la mayoría del país el uso de barbijo ya es opcional.

«Seguiremos luchando contra este virus como lo hacemos con otras enfermedades», prometió, pero advirtió sobre la posibilidad de que la enfermedad mute y por eso llamó a «estar en guardia».

Tras 14 meses en el cargo, los índices de confianza en el presidente entre la opinión pública se sitúan en torno al 40% y se pronostica que los republicanos se queden con el control del Congreso en las elecciones de medio mandato de noviembre próximo.

Pese a una economía fuerte, la inflación bate récords nunca vistos en cuatro décadas, desmoralizando a la población.

Por eso, Biden dijo que controlar la inflación es una prioridad mayor en su gobierno.

«Mi principal prioridad es controlar los precios», aseguró, y agregó que su plan reduciría los costos y el déficit.

Para ello, señaló que planea tener más productos «hechos en Estados Unidos» en lugar de estar «a merced de las cadenas de suministro extranjeras».

Por otra parte, dijo que el derecho al aborto en Estados Unidos está «bajo ataque como nunca antes».

«Promover la libertad y la justicia también requiere proteger los derechos de las mujeres», señaló. «Si queremos avanzar, no retroceder, debemos proteger el acceso a la atención médica, para preservar el derecho de la mujer a elegir», afirmó.

Por otra parte, pidió al Congreso que apruebe «de una vez por todas» una reforma migratoria que incluya una vía a la ciudadanía para millones de inmigrantes indocumentados que viven en el país, una promesa que quedó relegada de la época de Barack Obama.

En respuesta a este pedido, las legisladoras Marjorie Taylor Greene y Lauren Boebert gritaron «construyan el muro», una frase que solía repetir el expresidente Donald Trump durante su mandato.