La provincia atraviesa una jornada con temperaturas muy elevadas y vientos sostenidos, según datos del Servicio Meteorológico Nacional.
Esta combinación climática supone un riesgo elevado de incendios forestales, en una región que aún no se recupera de las devastadoras llamas que la han azotado durante años. Según La17.
Chubut en alerta por condiciones que favorecen el fuego
Este lunes, el clima en Chubut presenta una mezcla que preocupa a las autoridades y a las comunidades. El pronóstico indica tiempo estable y seco, con temperaturas que rondan los 30 grados en la costa y superan los 32 en el valle. El viento, un factor crítico en la propagación de incendios, sopla con intensidad, especialmente en la costa, con ráfagas que pueden alcanzar hasta los 78 km/h en Puerto Madryn. Estas condiciones replican el escenario que ha favorecido algunos de los peores desastres ambientales en la historia de Argentina.
Para dimensionar el peligro, basta recordar lo ocurrido en febrero de 2015, cuando se desató en Cholila el incendio forestal más grande registrado en el país. Aquel siniestro, según la información oficial, se inició en la cabecera del río Tigre y consumió más de 41,000 hectáreas de bosque nativo virgen, un área comparable a la superficie de Andorra. Investigaciones posteriores y datos oficiales sugieren que más del 90% de los incendios en la Patagonia son causados por el hombre, ya sea por negligencia o intencionalidad. Organizaciones como Greenpeace han alertado que la región sufre algunos de los peores incendios de las últimas tres décadas, agravados por el cambio climático.
El costo ecológico: una herida que tarda siglos en sanar
Los incendios como el de 2015 en Cholila dejan una cicatriz profunda y duradera en el ecosistema. Las llamas no solo arrasan con alerces milenarios, coihues, cipreses y ñires, sino que también matan a miles de animales y destruyen el hábitat de especies en peligro como el huemul y el pudú. El daño continúa después del fuego: el suelo queda desprotegido, se erosiona con las lluvias y pierde su capacidad de retener agua, dificultando gravemente la regeneración natural. Expertos estiman que la recuperación completa de estos bosques puede tardar entre 150 y 200 años.
Frente a esta devastación, han surgido respuestas comunitarias y estatales. Proyectos de restauración, como los liderados por la Fundación Vida Silvestre Argentina en el marco del proyecto ProCLIM-AR, buscan recuperar las más de 42,000 hectáreas afectadas por los incendios de 2014 y 2015. Iniciativas como ReforestArg, nacida en 2016, convocan a voluntarios para plantar miles de árboles nativos en las zonas calcinadas, convirtiendo la reforestación en un acto colectivo de esperanza y reconstrucción.
Una lucha que comienza con la prevención
En un día como hoy, con calor y viento, la prevención es la primera línea de defensa. Las autoridades recuerdan la importancia de evitar cualquier uso del fuego en zonas de riesgo, reportar columnas de humo de inmediato y respetar las prohibiciones vigentes. La información meteorológica de esta nota fue extraída según los datos oficiales publicados por el Servicio Meteorológico Nacional.
La memoria de Cholila y de todos los bosques patagónicos perdidos exige responsabilidad. Proteger lo que queda y restaurar lo dañado no es solo una tarea de brigadistas y científicos, sino un compromiso de toda la sociedad.




