El país andino comenzó este jueves su octavo período como miembro no permanente del principal órgano de las Naciones Unidas encargado de mantener la paz y la seguridad internacionales.
Con un claro discurso basado en el respeto al derecho internacional y la resolución pacífica de conflictos, Colombia buscará influir en decisiones clave a nivel global.
Tras ser elegido con un contundente apoyo de 180 votos por la Asamblea General el pasado 3 de junio, Colombia inició formalmente su mandato de dos años en el Consejo de Seguridad de la ONU. El país se une así a otras naciones como Bahréin, República Democrática del Congo, Letonia y Liberia, que también comienzan su período, según Deutsche Welle (DW).
Los principios que guiarán la posición colombiana
La Cancillería colombiana dejó claro en un comunicado oficial los pilares sobre los cuales ejercerá su diplomacia en el Consejo. Su trabajo se regirá por «el respeto al derecho internacional y a los derechos humanos; la defensa de la soberanía de los Estados y el principio de no intervención, y el compromiso con la resolución pacífica de las controversias».
El gobierno del presidente Gustavo Petro busca promover una «diplomacia activa» con un enfoque centrado en las personas, utilizando el diálogo como herramienta fundamental para construir consensos y, en última instancia, «un orden internacional más justo». Este enfoque refleja la histórica política exterior del país y su experiencia interna en procesos de paz.
Un escenario de influencia global
Este nuevo asiento representa una oportunidad estratégica para que Colombia tenga voz y voto directo en la toma de decisiones sobre algunos de los temas más apremiantes del mundo. Podrá participar activamente en el tratamiento de conflictos armados, crisis humanitarias, la autorización y supervisión de operaciones de mantenimiento de la paz y otros asuntos prioritarios de la agenda global.
Para Colombia, esta es su octava ocasión formando parte de este selecto grupo de 15 países (cinco permanentes y diez no permanentes), luego de su última participación en el período 2011-2012. Su regreso al corazón de la toma de decisiones de seguridad de la ONU marca un momento significativo para la proyección internacional de la nación sudamericana.




