La expresidenta Cristina Kirchner se sumó este domingo a las voces que condenan la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.
A través de un duro comunicado en sus redes sociales, calificó el operativo militar como un «secuestro literal» que viola el derecho internacional y advirtió que la administración de Donald Trump «volvió a cruzar un límite que muchos pensábamos que no volvería a ocurrir». Según Noticias Argentinas (NA).
En su descargo, Kirchner no dudó en desestimar las justificaciones oficiales de Washington sobre la lucha contra el narcotráfico o la defensa de la democracia. Para la dirigente peronista, el objetivo real de la «Operación Resolución Absoluta» es mucho más crudo y económico: «apoderarse de la mayor reserva a nivel global de petróleo convencional… A cara descubierta», afirmó.
Una advertencia sobre un «peligroso precedente» geopolítico
Más allá de la crítica inmediata, Kirchner alertó sobre las graves consecuencias geopolíticas que podría tener la acción. Según su visión, el hecho, que según ella «produjo la muerte de numerosas personas», sienta un peligroso precedente que podría ser replicado por otras potencias.
Este precedente, en su opinión, habilitaría a cualquier país con mayor poderío militar a violar la soberanía territorial de naciones más débiles con el único propósito de apropiarse de sus recursos naturales, bajo cualquier pretexto. Kirchner ve en la captura de Maduro la reaparición de una lógica colonial que creía superada.
El «Gran Garrote»: una vieja doctrina con ropaje nuevo
Para contextualizar históricamente su denuncia, Kirchner vinculó la operación con la política del «Gran Garrote» (Big Stick). Esta doctrina, impulsada a principios del siglo XX por el presidente estadounidense Theodore Roosevelt, se basaba en el uso de la fuerza militar y la intervención directa en países de
América Latina para proteger los intereses estratégicos y económicos de Estados Unidos.
Al evocar esta política, la expresidenta sugiere que Trump está resucitando las peores prácticas del intervencionismo estadounidense en la región, prácticas que, según ella, históricamente generaron «atraso económico y social» en los países afectados. De esta manera, no solo condena un hecho aislado, sino que lo enmarca en una larga tradición de injerencia que considera lesiva para la soberanía de los pueblos latinoamericanos.
La declaración de Kirchner se suma así a las de otros dirigentes del peronismo y la oposición que han rechazado la operación militar, consolidando un frente interno de crítica al gobierno de Javier Milei, que por el contrario ha celebrado y apoyado la acción de Estados Unidos en Venezuela.




