El fallecimiento de un hombre en una playa de difícil acceso de Chubut reavivó el debate sobre la prevención, la información y la toma de decisiones al momento de ingresar al mar, especialmente en sectores no habilitados ni vigilados.
La muerte de un hombre de 60 años que se ahogó el lunes a la tarde en Punta Delfín, una playa ubicada a unos 30 kilómetros al sur de Rawson, generó conmoción y una fuerte repercusión en Chubut.
El luctuoso episodio, ocurrido en un sector de difícil acceso y sin servicios de emergencia cercanos, dejó abierto el debate sobre los riesgos del mar y la necesidad de reforzar la prevención, tanto entre residentes como entre turistas. De acuerdo con Canal 12 Web.
La víctima, diagnosticada con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), se encontraba de vacaciones junto a su esposa en una vivienda de uso particular. Ambos se dirigieron a la costa y, al ingresar al mar, el hombre comenzó a tener dificultades para salir.
Pese a la asistencia de su acompañante y a los intentos de reanimación, no fue posible salvarle la vida. La investigación descartó intervención de terceros y confirmó que se trató de una muerte accidental.
El mar patagónico
Más allá del desenlace trágico, el caso expone una realidad que se repite cada temporada: el subestimar las condiciones del mar, especialmente en playas alejadas, sin guardavidas ni señalización, puede tener consecuencias fatales.
El mar patagónico, incluso en días calmos, presenta corrientes, cambios bruscos de profundidad y temperaturas que afectan rápidamente el cuerpo, en particular en personas con patologías previas o limitaciones físicas.
Qué tener en cuenta
Especialistas en seguridad acuática insisten en que uno de los principales factores de riesgo es ingresar al agua en zonas no habilitadas. En estos sectores, la ausencia de guardavidas, de respuesta médica inmediata y de accesos rápidos para vehículos de emergencia reduce drásticamente las posibilidades de auxilio ante una situación crítica.
Otro aspecto es la evaluación personal antes de ingresar al mar. Problemas de salud, cansancio, consumo de alcohol o exceso de confianza pueden alterar la capacidad de reacción. El agua fría, además, puede provocar calambres, pérdida de fuerza muscular o dificultades respiratorias, incluso en personas habituadas al mar.
También resulta fundamental no ingresar solo al agua y mantener siempre contacto visual con un acompañante. En muchos casos de ahogamiento, el pedido de ayuda no es evidente. No hay gritos ni movimientos exagerados, sino una lucha silenciosa por mantenerse a flote durante pocos minutos.
Respetar las indicaciones oficiales, elegir playas habilitadas, consultar el estado del mar antes de ingresar y evitar alejarse de la orilla. Ante cualquier emergencia, dar aviso inmediato puede marcar la diferencia, aunque en zonas alejadas el tiempo de respuesta suele ser limitado.




