Con la llegada de las altas temperaturas, la lucha contra el mosquito transmisor de enfermedades vuelve a situarse en el centro de la agenda de salud pública en Argentina
El clima estival, especialmente en zonas urbanas, genera el escenario ideal para la propagación del Aedes aegypti, el insecto responsable de transmitir virus como el dengue, zika y chikungunya.
Para los adultos mayores, los riesgos de complicaciones pueden ser más elevados, por lo que la prevención diaria se vuelve una herramienta indispensable. Mantener los hogares libres de criaderos y estar alertas a los síntomas tempranos son las dos columnas principales para transitar un verano seguro.
El control de criaderos: la batalla empieza en casa
El mosquito transmisor elige recipientes con agua limpia y quieta para depositar sus huevos. Por este motivo, la medida más efectiva es la eliminación de cualquier objeto que pueda acumular líquido. Según información publicada por Ámbito, es crucial descartar latas, botellas y neumáticos en desuso, además de mantener tapados aquellos tanques o recipientes que sean necesarios para el uso diario.
El mantenimiento de patios y jardines también cumple un rol fundamental. El desmalezado frecuente y la limpieza de canaletas, desagües y colectores de aire acondicionado reducen significativamente las zonas donde el mosquito busca refugio. Para la protección personal, el uso de repelente, ropa clara de manga larga y la instalación de mosquiteros en ventanas son las barreras físicas recomendadas por los especialistas de PAMI.
Síntomas de alerta y la importancia de no automedicarse
El cuadro clínico del dengue suele comenzar con una fiebre superior a los 38 grados, acompañada de dolores detrás de los ojos, molestias musculares, cansancio extremo o sarpullido. Sin embargo, existen señales de alarma que requieren una consulta de urgencia, tales como el dolor abdominal intenso, vómitos persistentes o sangrado de mucosas.
PAMI hace especial énfasis en un punto crítico: evitar la automedicación. El uso de fármacos comunes como la aspirina, el ibuprofeno o el diclofenac puede ser peligroso y agravar el cuadro hemorrágico en caso de dengue. Ante la presencia de fiebre, la única recomendación es acudir al médico para recibir el tratamiento adecuado y seguro.
Vacunación y cuidados especiales en adultos mayores
Para las personas mayores de 60 años, la prevención tiene aristas específicas. Si bien existe una vacuna contra el dengue que reduce la probabilidad de casos graves, su aplicación debe ser evaluada previamente por un profesional de cabecera, ya que no se recomienda en pacientes con defensas bajas.
Asimismo, quienes planeen viajar a zonas de riesgo del norte argentino deben recordar que la vacuna contra la fiebre amarilla forma parte del calendario nacional y debe aplicarse con al menos diez días de antelación para garantizar su efectividad. La clave, según los expertos, es combinar la inmunización con las medidas de cuidado ambiental que se aplican día a día en el hogar.




