El inicio de 2026 no trajo la calma esperada para la administración provincial
Lejos de un horizonte de previsibilidad, Chubut se sumerge en una marea de reclamos que ahora golpea a uno de sus motores económicos más vitales: la industria pesquera
En un escenario donde el descontento social parece ramificarse en diversos sectores, la parálisis del puerto se suma a la tensión ya existente en la educación y las fuerzas de seguridad.
SICONARA y SOMU lanzan un paro por tiempo indeterminado
La mecha que encendió el conflicto en el sector pesquero fue la decisión gubernamental de aplicar un incremento del 100% en el canon del langostino. Esta medida, que impacta directamente en los costos operativos de las embarcaciones y, por decantación, en los salarios de los trabajadores del mar, fue rechazada de plano por el Sindicato de Conductores Navales (SICONARA) y el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU).
Ambas entidades gremiales decretaron el cese de actividades y advirtieron que la medida podría escalar hacia movilizaciones en las principales ciudades portuarias. Según la información analizada por el portal cincoclaves, el malestar radica en que el aumento impositivo asfixia la rentabilidad de una actividad que ya venía golpeada por la incertidumbre económica general.
Conflictos en cadena: docentes, policías y reforma laboral
El paro pesquero no es un hecho aislado. Se suma a un clima de ebullición donde los docentes y el personal policial —este último a través de canales anónimos ante la falta de sindicalización— vienen visibilizando demandas salariales y de condiciones de trabajo. El Gobierno provincial enfrenta el desafío de gestionar estos frentes de conflicto en un contexto donde la presión social comienza a romper los cercos mediáticos tradicionales.
A este complejo panorama se añade el rechazo tajante de SICONARA al proyecto de reforma laboral. El gremio considera que la iniciativa vulnera derechos adquiridos y ha exhortado públicamente al Ejecutivo de Chubut a que fije una postura clara. La organización se mantiene en estado de alerta, vigilando de cerca la posición que tomarán los representantes chubutenses frente a este avance legislativo.
El futuro inmediato de la provincia dependerá de la capacidad de respuesta de las autoridades ante una crisis que, lejos de ser maquillada, demanda soluciones estructurales para evitar que la parálisis productiva se profundice durante el resto del año.




