El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, denunció una «manipulación» y «mecanismo de usar la pobreza» tras una investigación que reveló la existencia de 40 comedores «fantasmas» o irregulares, varios de ellos vinculados al diputado de Unión por la Patria, Juan Grabois.
Según Noticias Argentinas, estos centros asistenciales, que recibían ayuda estatal, o bien no prestaban servicio o recibían más comida de la que necesitaban para la gente que atendían.
«La investigación nos llevó el año pasado a descubrir 40 comedores fantasmas, muchos vinculados a organizaciones de Juan Grabois», afirmó Macri en una entrevista con Radio Rivadavia. El mandatario porteño fue contundente: «Cuando hablás de 5.000 raciones por día y lo multiplicás por todo el año, no es un error menor» y calificó la situación como «muy miserable». Como resultado, el Gobierno porteño decidió cerrar esos 40 comedores.
Un sistema de control que destapó irregularidades masivas
La investigación se basó en un cruce de datos exhaustivo. Las autoridades compararon los listados presentados por los 500 comedores asistidos por la Ciudad hasta noviembre de 2025 con múltiples bases de datos oficiales (Registro Civil, AFIP, DNRPA, ANSES). El hallazgo fue alarmante y evidenció un sistema de irregularidades organizado.
Entre los «beneficiarios» figuran personas que claramente no requerían asistencia alimentaria: 454 personas fallecidas, 196 personas con dos o más inmuebles a su nombre, 1.517 personas con dos o más automóviles y 476 personas con ingresos registrados superiores a $2 millones mensuales. También se detectaron jubilados con haberes millonarios e inscriptos en categorías altas de monotributo.
La respuesta del gobierno: nueva app y corte de asistencia irregular
Frente a este cuadro de situación, la administración de Jorge Macri implementó una doble estrategia. Por un lado, tomó la decisión administrativa de suspender de inmediato las más de 5.000 raciones diarias irregulares identificadas y proceder al cierre de los 40 comedores involucrados.
Por otro lado, para evitar que este tipo de maniobras se repitan, se lanzó una novedosa aplicación móvil que obliga a cada vecino que asiste a un comedor a certificar con un código QR el retiro de su ración. Este sistema busca eliminar la intermediación y garantizar que la ayuda llegue directamente y de manera trazable al beneficiario final, cortando de raíz la posibilidad de inflar números.
La acusación política: «Intermediar es una manipulación»
Más allá de las medidas técnicas, Jorge Macri cargó las tintas contra lo que considera el corazón del problema: la intermediación de las organizaciones sociales. En sus declaraciones radiales, el jefe de Gobierno sostuvo que «esa cosa de intermediar es una manipulación».
Macri contrastó esta situación con el programa oficial de la Ciudad, que asegura dar de comer a 250.000 personas por día. «La ayuda tiene que llegar a quien corresponde», insistió, subrayando que el objetivo de su gestión es terminar con lo que calificó como «curros» que desvían recursos destinados a los más necesitados. «Los responsables de las organizaciones van a responder por esto», advirtió.
El impacto político y la investigación en curso
El caso tiene una innegable dimensión política, al señalar directamente a organizaciones del Movimiento Popular La Dignidad, cercanas al diputado opositor Juan Grabois. Esta denuncia se enmarca en una batalla narrativa más amplia sobre la gestión de la pobreza y el rol de las organizaciones sociales, donde el oficialismo busca instalar la idea de que existen mecanismos de clientelismo y desvío de fondos en sectores de la oposición.
La investigación, según indicaron, continúa su curso y los datos recabados fueron elevados a la Justicia. El desafío para el Gobierno porteño será demostrar la directa responsabilidad de las cúpulas de estas organizaciones en las irregularidades detectadas, mientras gestiona la reasignación de la ayuda alimentaria para que efectivamente llegue a las 250.000 personas que, según sus cifras, dependen diariamente de este apoyo estatal.




