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Netflix y Amazon publicaron cartas públicas en las que anunciaron que frenaban «toda actividad» con la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, que organiza cada año los Globo de Oro, hasta que la institución no haga «cambios significativos» en la diversidad de sus miembros y aumente la transparencia de su funcionamiento interno.

Se trata del más reciente, aunque probablemente no el último, episodio del creciente malestar que se vive en la industria con la HFPA (por sus siglas en inglés), luego de que en febrero pasado el periódico Los Ángeles Times publicara un artículo que revelaba escandalosa información sobre su estructura constitutiva.

Lo que produjo mayor rechazo fue el dato de que entre los cerca de 90 miembros de la Asociación -porque producto de la opacidad con la que se maneja en realidad ni siquiera se conoce exactamente cuántos miembros la integran- no hay ni un solo periodista de raza negra.

Esta falta de inclusión racial, opinan los expertos, se vio reflejada en la lista de nominaciones para los Globo de Oro de este año, que con inevitables excepciones -como la labor de Chadwick Boseman y Viola Davis en “La madre del blues”- dejó de lado elogiadas producciones creadas y protagonizadas por personas de color.

Otras cuestiones que salieron a la luz a partir de la investigación de Los Angeles Times apuntaban a la posición de poder que ejerce la Asociación de la Prensa Extranjera, y que le permite no solo obtener acceso privilegiado a las estrellas en detrimento de otros colegas, sino también a lujosos viajes, fastuosos regalos y suculentos salarios.

El desprestigio y las críticas crecían, por lo que el jueves último el presidente de la HFPA, el periodista turco Ali Sar, anunció que el organismo se encomendaría a la tarea de desarrollar y aplicar una serie de reglas que garanticen la diversidad de sus miembros.

Pero el daño estaba hecho, y en las últimas horas el co-Ceo y director creativo de Netflix, Ted Sarandos, emitió un comunicado público en el que anuncia que la compañía líder mundial en el segmento del streaming parará “toda actividad” con la Asociación hasta que “se hagan cambios más significativos”.

Fuente: Metadata Noticias

Si estás usando la contraseña de Netflix del padre del novio de tu hermana, escucha. El gigante de la transmisión está probando una nueva función que podría ayudarlo a tomar medidas enérgicas contra el intercambio de contraseñas. Netflix está lanzando alertas pidiendo a los usuarios que verifiquen que están autorizados para usar esa cuenta antes de que puedan seguir viendo contenido.

«Esta prueba está diseñada para ayudar a garantizar que las personas que usan cuentas de Netflix estén autorizadas para hacerlo», dijo un portavoz de Netflix en un comunicado. Los términos de servicio de la compañía dicen que las cuentas «no se pueden compartir con personas más allá de su hogar».

MIRA: Netflix dice que necesita más programación latina luego de una auditoría interna de diversidad

Así es como Netflix intentará evitar que haya intercambio de contraseñas:
Cuando un usuario selecciona su perfil en una cuenta compartida de Netflix, una ventana emergente le pedirá que verifique la cuenta confirmando con un mensaje de texto o correo electrónico enviado al titular de la cuenta.

Los usuarios también pueden optar por verificar más tarde, en cuyo caso, la ventana emergente volverá a aparecer en un momento indeterminado más tarde. Si no pueden confirmar que son un usuario autorizado, se les pedirá a los espectadores que configuren una nueva cuenta.

La plataforma de streaming, Netflix, está tomando medidas enérgicas para evitar el intercambio de contraseñas.

Para aquellos usuarios sospechosos de compartir información de una cuenta, la plataforma les ha pedido que verifiquen que están usando su propia cuenta.

El aviso que aparece de manera sorpresiva en las pantallas de aquellos quienes Netflix detecte que están usando a modo de “préstamo” los datos de otra persona, dice: “Si no vive con el propietario de esta cuenta, necesita su propia cuenta para seguir mirando”.

Luego, el usuario tiene la opción de que se le envíe un código de verificación por mensaje de texto o correo electrónico, incluso puede optar por “verificar más tarde”, aunque aún no está claro cuánto tiempo se puede posponer la verificación.

La plataforma de streaming confirmó el lanzamiento limitado de esta nueva función. “Esta prueba está diseñada para ayudar a garantizar que las personas que usan cuentas de Netflix estén autorizadas para hacerlo”, dijo un portavoz de la empresa a la revista People.

En el pasado, Netflix había dicho que no prestaba atención al hecho de que usuarios compartieran sus contraseñas con otras personas.

En 2016, el director ejecutivo, Reed Hastings, dijo que el hecho de que los usuarios compartieran la información de sus cuentas, era un obstáculo menor con el que tenían que “aprender a vivir”.

“En términos de -compartir contraseñas-, no hay planes de realizar cambios allí”, dijo Hastings, según el medio estadounidense CNBC. “El uso compartido de contraseñas es algo con lo que tienes que aprender a vivir, porque hay mucho uso compartido de contraseñas legítimo, como compartir con tu cónyuge, con tus hijos … así que no hay una línea clara, y lo estamos haciendo bien tal como estamos”.

En el momento de la publicación, un plan básico de Netflix, al menos en Estados Unidos, tiene un costo de USD 8,99 por mes y solo permite a los usuarios mirar desde una pantalla a la vez. Un plan estándar, que cuesta USD 13.99 mensuales, permite dos pantallas a la vez, y un plan premium de USD 17.99 permite cuatro pantallas simultáneamente.

Hasta ahora, no existen pautas sobre la cantidad de dispositivos o ubicaciones desde las que un usuario puede iniciar sesión.

Otras plataformas de transmisión por streaming han adoptado un método de no intervención similar, cuando se trata de compartir contraseñas, incluido HBO, aunque Warner Media notó que ha tenido en cuenta el intercambio de contraseñas y los precios pueden fluctuar para reflejar eso.

“Creo que la industria tiene un problema… no creo que vayamos a llegar a un entorno punitivo -como la industria de la música-, en el que se presenten demandas contra la gente, pero sí creo que la tecnología está empezando a mejorar para que comience a prestar atención al abuso extenso“, dijo el CEO John Stankey en 2019, según IGN.

“Cuando vemos 14 ubicaciones conectadas a HBO un domingo por la noche con 16 transmisiones diferentes, nos damos cuenta de esas cosas. A medida que el crecimiento se agote, creo que la industria ideará un método que es un poco más riguroso”, agregó.

Fuente: infobae

La compañía de streaming Netflix anunció que a partir de este jueves están vigentes sus nuevas tarifas para el mercado argentino. La última actualización de los precios de sus planes se había realizado a fines de enero del año pasado.

Según confirmaron desde la empresa, estos son las nuevas tarifas, que ya están vigentes:

– Plan Básico: de $199 a $279 (resolución de 480 p y una pantalla)

– Plan Standard: de $319 a $459 (resolución de 1080 p y dos pantallas al mismo tiempo)

– Plan Premium: de $449 a $669 (resolución de 4K+HDR y cuatro pantallas al mismo tiempo)

“Entendemos que la gente tiene más opciones de entretenimiento que nunca y por eso nos comprometemos a continuar mejorando la experiencia de nuestros miembros. Desde el 11 de febrero vamos a cambiar nuestros precios, que se mantuvieron durante el último año, para que podamos seguir ofreciendo más variedad de series y películas y nuevas películas todas las semanas. Como siempre, ofrecemos distintas opciones de planes, que van desde $279 por mes, para que la gente pueda elegir el precio que mejor se adapta a su presupuesto”, señalaron desde Netflix ante la consulta de Infobae.

Netflix viene de cerrar el año más importante en su historia: en 2020 superó la marca de los 200 millones de suscriptores en todo el mundo

Entre las series que la compañía prevé estrenar próximamente se destacan “El Reino” –una serie creada por el director argentino Marcelo Piñeyro– y la segunda temporada de la biografía del cantante Luis Miguel.

En la Argentina, a la tarifa de Netflix se le aplican los siguientes impuestos: Impuesto al valor agregado (IVA) del 21%; Impuesto PAIS, del 8%; e Impuesto por Resolución 4815/2020 (adelanto de impuesto a las Ganancias) del 35 por ciento. En la mayoría de los casos, los bancos a través de los cuales se realiza el pago agregan los impuestos al importe neto de la membresía (aparece como un cargo separado en el resumen de la cuenta o la tarjeta).

Netflix viene de cerrar el año más importante en su historia: en 2020 superó la marca de los 200 millones de suscriptores en todo el mundo e informó que su flujo de efectivo, de USD 8.200 millones, le permitirá dejar de depender del financiamiento externo para impulsar su crecimiento, según indicó la agencia de noticias Bloomberg.

La empresa atrajo en el último trimestre del año pasado a 8,51 millones de nuevos suscriptores con la ayuda de exitosas series como Bridgerton y Gambito de dama. La cifra superó el pronóstico de la propia empresa: la plataforma tenía previsto ganar 6 millones de clientes mientras que los analistas de Wall Street esperaban 6,03 millones.

Este crecimiento en el último trimestre de 2020 supone que en todo el año pasado Netflix ganó 37 millones de usuarios, un 31% más que los que había logrado en 2019, cuando alcanzó unos 28 millones.

La plataforma tiene un buen número de estrenos preparados para el inicio de 2021, con una película original que se anunciará por semana. Este era uno de los temas que más interesaban a los analistas, ya que muchos especularon con cómo iba a afectar la pandemia a los planes de estrenos del nuevo año. La compañía dirigida por Reed Hastings continúa siendo la plataforma de streaming más exitosa, según un estudio del Wall Street Journal que la sitúa como la que tiene un mayor número de suscriptores. Netflix aumentó el precio de su suscripción en Estados Unidos en octubre pasado, cuando subió de USD 16 mensuales a USD 18 para el plan más caro.

Fuente: Infobae

 

Un documental aviva el debate sobre el peligro de las redes sociales para la privacidad y la democracia. Sus propios creadores explican por qué están programadas para generar adicción y explotar la vulnerabilidad humana.

Hace algunos años, cuando Facebook estalló en popularidad, todos hablaban de Mark Zuckerberg y su novedosa red social como un invento que transformaría el mundo. Millones de familias podían reencontrarse, fortalecer amistades e incluso provocar cambios sociales positivos. En 2011, por ejemplo, muchos atribuyeron a Facebook un rol fundamental para convocar la Primavera Árabe. En las manifestaciones contra las dictaduras de Túnez y Egipto, se veían pancartas y grafitis con mensajes como “¡Gracias, Facebook!” y “¡Facebook para todos los tiranos!”.

Pero esa utopía de las redes como sinónimo de liberación duró poco. Tras solo 20 años de gobernar internet, Facebook y otras redes sociales creadas a su imagen y semejanza pasaron de heroínas a villanas. Hoy enfrentan el mayor escrutinio de su historia, acusadas de manipular, espiar y hasta poner en peligro la democracia.

Este panorama queda en claro con el docudrama The Social Dilemma, de Netflix, dirigido por el estadounidense Jeff Orlowski, reconocido por sus documentales Chasing Ice y Chasing Coral.

La cinta toca temas ya conocidos, como la adicción a las redes sociales o las noticias falsas. Pero en cuestión de días se convirtió en tendencia y puso a debatir a los usuarios sobre los hilos de poder escondidos detrás de las aplicaciones que usan a diario.

Lo novedoso es que reúne por primera vez los testimonios de una docena de pesos pesados de la tecnología que participaron en la creación de estas aplicaciones y las abandonaron luego por conflictos éticos. Entre ellos están Justin Rosenstein, creador del botón like de Facebook; Tristan Harris, antiguo empleado de Google; Guillaume Chaslot, exingeniero de YouTube que ideó el algoritmo de reproducción automática; y Shoshana Zuboff,
autora del libro The Age of Surveillance Capitalism, entre otros.

"Todos hablan del momento en que la tecnología supere al hombre. Pero no ven que la inteligencia artificial ya controla el mundo actual. Supera nuestra vulnerabilidad", Tristan Harris.

Todos explican en este documental los cuestionables mecanismos psicológicos que usan para mantener su éxito Facebook, Google, Instagram, YouTube o Pinterest. Expresan afirmaciones reveladoras y aterradoras como que Zuckerberg tiene tanto poder que, solo él y con un clic, puede decidir si aumentar la actividad de Facebook
en un país al enviar más o menos notificaciones y publicidad que llamen la atención.

La idea central del filme gira en torno a lo que Zuboff y Harris describen cómo ‘el capitalismo de vigilancia’. Según ellos, este ha cambiado drásticamente la manera en que las personas piensan y toman decisiones.

El nuevo modelo consiste en hacer cualquier cosa para llamar la atención de las personas: saber qué música les gusta, si revisan el perfil de su exnovia o si odian a Petro, por ejemplo. Todo rastro sirve y es comercializable. “Así como hay mercados del futuro de la carne de cerdo o el petróleo, hoy tenemos mercados que negocian futuros humanos”, dice Zuboff. Y gracias a eso estas empresas son hoy las más ricas en la historia de la humanidad. Harris lo compara con un truco de magia en el que las compañías crearon la ilusión perfecta de ofrecer un servicio gratis, pero en realidad ellos venden como mercancía la atención de cada uno de sus usuarios.

Según los expertos, estos algoritmos logran predecir tan bien los comportamientos, ideologías y preferencias de las personas que tienen la capacidad de influir radicalmente en su conducta. Esto es posible porque las redes están programadas para perfilar a los usuarios y mostrarles solo contenidos que les interesen. Así, con cada me gusta o comentario la persona va encerrándose en una burbuja en la que está expuesta a un solo punto de vista, lo cual facilita moldear su realidad y manipular sus percepciones. Como si cada individuo viviera en un Truman Show, dicen estos expertos.

"Está demostrado que las redes sociales pueden afectar las emociones y la conducta del usuario sin despertar su conciencia. La gente es totalmente ignorante", Shoshana Zuboff.

Las elecciones en Estados Unidos de 2016 probaron que funciona. Las investigaciones descubrieron que Rusia pagó miles de dólares para difundir noticias contra Hillary Clinton en Facebook y que presuntamente hackearon la app para sacar provecho de su información. Pero Roger McNamee, uno de los primeros inversores de Facebook, revela que los rusos nunca hicieron tal cosa; simplemente, usaron las herramientas legítimas que esa red social creó para sus propósitos nefastos. “Si hoy quisiera manipular las elecciones, solo tendría que pedirle a Facebook enviar noticias falsas a millones de personas que consumen teorías conspirativas y creen que la Tierra es plana”, dice Harris. Habría una alta probabilidad de que lo creyeran.

Es difícil que los usuarios salgan de su burbuja, ya que detrás de las ‘amistosas’ redes hay una estrategia intencionada de generar adicción. Los entrevistados confiesan que incluso asistieron a clases de psicología de persuasión en prestigiosas universidades para idear tecnologías que retuvieran la atención de las personas por más tiempo. De ahí nacieron las etiquetas, los filtros, las notificaciones y los detalles de cada aplicación. “Nada es accidental”, dicen.

Anna Lembke, experta en adicciones de la Universidad de Stanford, explica que dichos mecanismos funcionan porque explotan la necesidad evolutiva del cerebro de tener conexión. “Tenemos un imperativo biológico de conectar, eso produce dopamina y garantiza la reproducción. Por eso, no hay duda de que un vehículo que facilita esas relaciones, como las redes, es potencialmente adictivo”, dice. En ese sentido, las plataformas operan como una máquina tragamonedas: cada vez que una persona deja su celular sobre la mesa, está tentada a revisarlo, pues sabe que estas plataformas tienen siempre algo nuevo que ofrecer.

El documental también expone que las redes se han convertido en una causal directa del aumento de la depresión y la ansiedad, igual que de otras crisis sociales, como la polarización, la desinformación, las guerras de espionaje y, sobre todo, el malestar social. Según Harris, las redes tienen el potencial de desestabilizar y corroer el tejido social, y perjudican más a los países democráticos. Incluso, no descartan que en Estados Unidos la polarización que impulsan estas redes pueda generar una guerra civil.

"En los primeros 50 años
 Silicon Valley vendía hardware y software. En los últimos ha vendido a sus usuarios. Los anunciantes son clientes, y nosotros, el bien vendido": Roger McNamee

Varios críticos del documental consideran que Orlowski presenta sin contexto el aumento de disturbios y protestas: los muestra como un síntoma de la era digital, pero sin tocar factores como la desigualdad o la corrupción que vienen de tiempo atrás. Sin embargo, el testimonio de tantas personas que estuvieron en las entrañas del monstruo y conocen de primera mano el modus operandi de las redes es difícil de desconocer.

Al final de la cinta, este grupo de genios e intelectuales afirman que es posible cambiar el aspecto y el significado de las redes sociales. El primer paso consiste en que cada persona reconozca que tiene el poder de reducir su dependencia a ellas. Para eso, sugieren empezar por desactivar las notificaciones en el teléfono, nunca cliquear en el contenido recomendado y siempre verificar los hechos antes de compartir algo. Además, todos coinciden en que no hay que darles dispositivos a los niños o al menos limitar su uso. Ninguno de ellos permite que sus hijos tengan cuentas en redes sociales.

El propio Orlowski dice que no quiere generar un falso optimismo de que la sociedad podrá desenredarse de este fenómeno fácilmente. Pero espera que mostrar cómo las redes manipulan a los usuarios impulse una tecnología más ética. Como afirma al final, hoy todos los usuarios viven en un Truman Show y es importante que se den cuenta de que cada uno es la mercancía que las redes venden para lucrarse.

Los servicios de empresas extranjeras que facturan en pesos en la Argentina no están alcanzados por los impuestos para las compras en dólares en el exterior, según indicaron desde el Banco Central.

«Si la empresa factura en pesos, si en la tarjeta te llega como consumo en pesos, no paga ni el impuesto, ni la retención y no consume cupo», aseguraron a Télam fuentes del Banco Central.

En cambio, si la empresa «factura en dólares, si en la tarjeta te llega como un consumo en dólares, pagás el impuesto y la retención y consume cupo», agregaron las fuentes.

Los servicios digitales prestados por empresas del exterior incuyen tanto plataformas de contenido como Netflix o de videoconferencia como Zoom, así como otros más habituales aún antes de la pandemia como Google y Facebook.

La percepción dispuesta en la resolución 4815 de la Administración Federal de Ingresos Públicos, tiene una alícuota del 35% y alcanza a las compras de moneda extranjera para atesoramiento así como a las compras con tarjeta de crédito y débito que sean canceladas en moneda extranjera.

La medida recae sobre todas aquellas operaciones alcanzadas por el Impuesto PAIS.

En el caso de los servicios de streaming como Netflix, Spotify, Amazon Prime y los servicios de almacenamiento de datos, si las operaciones se cancelan en moneda extranjera se verán alcanzadas por la percepción a cuenta de Ganancias y Bienes Personales así como por el impuesto PAIS.

Algunas plataformas prevén un mecanismo de pago en pesos; por lo que quienes «paguen a través de esa modalidad no se verán alcanzados por la percepción», indicó Télam.

El Banco Central anunció que los consumos en dólares con tarjeta de crédito pasarán a computarse dentro del límite de 200 dólares por mes que se permite adquirir a las personas. Asimismo, se sumará al Impuesto País (30% de recargo) otro de 35% a cuenta de Ganancias o Bienes Personales.

De esto se desprende por un lado que que se van a descontar los pagos de servicios de streaming del cupo mensual para adquirir la divisa estadounidense. Y, por otro, que los pagos de estos servicios tendrán otro recargo del 35% sobre el dólar oficial que se suma al vigente del 30%.

La medida impactará en servicios dolarizados como Netflix, Spotify, las herramientas de Apple, Google Play y los juegos de PlayStation. No así en servicios pesificados como Amazon Prime Video.

Por ejemplo: un servicio básico de Netflix sale 3,64 dólares y uno de Spotify premium básico, 1,89 dólares. La suma de ambos da 5,53 dólares por mes. Si uno abona este servicio, tendrá autorizado comprar en el mes 194,47 dólares.

​Este martes a la noche, consultado por la prensa sobre el dólar «Netflix», el titular del Banco Central, Miguel Pesce, confirmó que los servicios de streaming también estarán incluidos.

En su normativa, el Banco Central estableció que esto será a partir del 1 de septiembre de 2020 cuando los pagos realizados por los consumos en moneda extranjera con tarjetas de crédito o débito se tomarán a cuenta del cupo mensual.

El BCRA informó asimismo que no habrá tope al consumo con tarjetas (débito y crédito) y cuando los gastos mensuales superen el cupo, absorberán el de los meses subsiguientes.

A través de un comunicado, el organismo agregó que la deducción del límite será aplicada al inicio del mes siguiente a la realización de los consumos con tarjeta de crédito en moneda extranjera.

El 15 de diciembre pasado, el Gobierno había implementado el impuesto del 30% a las compras realizadas en el extranjero, lo que incluyó aquellos servicios de streaming que están radicados en el exterior.

Hasta ahora funcionaba así: el consumidor paga con tarjeta un servicio de streaming en dólares, por ejemplo Spotify; luego -en el resumen de fin de mes- se le debita de su cuenta en pesos al dólar oficial y a eso se suma el 30% del impuesto PAIS.

A partir de ahora, tanto la compra de dólares como el consumo con tarjeta estará alcanzado por un pago del 35% a cuenta del Impuesto a las Ganancias o Bienes Personales. Es decir que al valor del dólar minorista habrá que sumar un 30% del impuesto PAIS y el 35% de Ganancias y BBPP.El anticipo a cuenta de Ganancias ya se había utilizado en el cepo que rigió entre 2011 y 2015

Ahora bien, la cotización actual del dólar minorista está en casi 80 pesos,. Esto daría un tipo de cambio de 132 pesos. ¿Por qué? Porque al cambio minorista ($80) se le suma el 30% del impuesto PAIS ($24) y $ 28 de Ganancias.

Así, si yo tengo Spotify (1,89 dólares) la compra mensual se debitará en pesos traducido al tipo de cambio oficial (este martes cerró en $79,35), más el 30% de esta cotización ($23,80) y -a partir de ahora- más el 35% ($27,77).

Es decir que pagaremos esos 1,89 dólares a la cotización de $130,92: un total de $247,43.

Más cepo: consumos en dólares con tarjeta se computarán en el cupo de US$ 200 y se pagará un anticipo a cuenta de Ganancias
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Si te apetece empezar una serie nueva y no sabes cuál escoger, estas son las series de Netflix más populares del momento. Producciones de diferentes géneros, para todo tipo de gustos. Todas ellas están recibiendo muy buenas críticas por parte de los usuarios, y realmente merecen la pena.

Away

Una serie que ha llegado recientemente a la plataforma, y que está teniendo muchísimo éxito. La protagonista es Emma Green, una astronauta estadounidense que se está preparando para la primera misión a Marte. Pero hacerse a la idea de que quizá no vuelva a ver nunca más a su familia no es nada fácil.

Oscuro Deseo

«Oscuro Deseo» es una serie mexicana de drama y thriller. La vida de una profesora universitaria cambia para siempre después de enamorarse de un joven.

Pablo Escobar, el patrón del mal

Una serie colombiana de 113 episodios que merece muchísimo la pena. Gira en torno a la vida del narcotraficante Pablo Emilio Escobar Gaviria, desde su infancia. Uno de los narcos más temidos de finales del siglo XX y uno de los criminales más buscados del mundo. Se convirtió en leyenda.

Kalifat

Una de las series de Netflix más populares del momento es «Kalifat». La agente Fatima se entera de que en Suecia se está preparando un atentado terrorista islamista. Al mismo tiempo, la joven Sulle descubre un mundo nuevo para ello gracias a su asistente estudiantil.

Versailles

Y, por último, «Versailles», una serie de época que narra la historia del palacio de Versalles. El Monarca Luis XIV decide imponer su poder absoluto y manda construir Versalles, concibiéndolo como una gran jaula de oro para mantener a los nobles bajo su mando. Mientras, mantiene una relación amorosa con su cuñada Ana, señaló Ok Diario.

Reed Hastings, CEO de Netflix, reflexionó sobre el impacto del coronavirus en el gigante del streaming: dijo que resultó «un golpe de suerte» para su compañía. Mientras que muchas firmas han tenido problemas durante los aislamientos en todo el mundo, Netflix vio el número de sus sucriptores aumentar en 2020. Casi 16 millones de personas crearon cuentas en los primeros tres meses del año, lo cual es casi el doble de las nuevas inscripciones durante los meses finales de 2019.

El precio de las acciones de Netflix también creció en más de un 30 por ciento este año, ya que los inversores apuestan a su habilidad para beneficiarse del hecho de que la gente pasa más tiempo puertas adentro. «Resultó ser un virus biológio, que mayormente no mató gente pero la mantuvo en su casa», le dijo Hastings a The Times. «Podría haber sido un virus informático que cerrara nuestros routers y Disney, con sus parques temáticos, estaría bien».

«Lo que tenemos que reconocer es que a veces tenés un golpe de suerte para un negocio y no es tu culpa», agregó el CEO de Netflix. «No te sientas culpable. Nosotros sentimos que estamos atendiendo a nuestros clientes y recibimos este alza. Luego, toco madera, llegará la vacuna. La Covid habrá terminado. Todos vamos a contar historias sobre 2020 y lo loco que fue». Hastings cofundó Netflix en los ’90 y al principio era una firma de DVDs entregados por correo. Hoy tiene cerca de 193 millones de suscriptores pagos en 190 países.

Netflix informó este jueves que la compañía ha conseguido apuntarse otros 10 millones de abonados más en el segundo trimestre de 2012, y que llevan a que, en lo que va de año, la empresa haya atraído a casi 26 millones de clientes nuevos gracias, en buena parte, a las cuarentenas que se han impuesto por todo el mundo con el coronavirus.

Así, en sólo seis meses de 2020, Netflix se acerca al número total de suscriptores que consiguió en todo 2019, que se situó en 28 millones, aunque la compañía admitió que durante el resto del año el ritmo de crecimiento de nuevos clientes probablemente descienda al superarse la conmoción inicial de la pandemia, cuando la plataforma digital fue el refugio de muchos.