En medio de una vorágine de rumores, fue el propio Sebastián Villa quien cortó toda especulación con una declaración contundente: sueña con River Plate.
A través de un mensaje sin filtros, el colombiano no sólo dejó claro su deseo, sino que además marcó distancia con su pasado en Boca y Juan Román Riquelme, generando un terremoto en el fútbol argentino.
Según TyC, el delantero ya tomó una decisión con su representante: “He visto el interés y con mi representante hemos tomado la decisión. Le dije que sí, que me gustaría jugar en River”. Su prioridad es ahora el Millonario, un escenario que considera ideal para relanzar su carrera y volver a la Selección de Colombia. “Es uno de los objetivos que tengo por cumplir. Ojalá pueda llegar a River y ser citado. ¿Por qué no pelear un puesto para el Mundial?”, argumentó.
Un deseo firme y sin rodeos
Villa fue más allá de los típicos “me gustaría” y puso un plazo y una condición concreta para concretar su llegada a Núñez. La figura de Independiente Rivadavia de Mendoza, equipo del que tiene promesa de venta, fue tajante: “Si me llama Gallardo, viajo mañana”.
Con estas palabras, el atacante de 29 años intenta presionar y acercar posiciones desde su lugar, dejando la pelota en la cancha de Marcelo Gallardo y la dirigencia riverplatense. “Soy un tipo muy fuerte de la cabeza. Si me llama Gallardo, mañana mismo viajo, no tengo problema. Si se me da esta oportunidad, la voy a aprovechar de la mejor manera”, ratificó, mostrando una determinación absoluta.
La relación con Boca: «Ya es pasado»
La declaración más provocativa vino cuando se refirió al club donde pasó casi cinco años, disputó 172 partidos y ganó siete títulos. “Boca ya es pasado”, sentenció Villa sin ambages. Este giro es llamativo si se considera que, meses atrás, el jugador se había declarado “100% bostero” en el mismo medio, justo antes de enfrentar y eliminar a River con su equipo en la Copa Argentina.
El colombiano también se refirió a Juan Román Riquelme, actual presidente del Xeneize, con quien reconoció que la relación “no quedó bien”. Sin embargo, aclaró: “si me toca darle la mano, no tengo problema porque no soy rencoroso. Soy un profesional y mi trabajo es jugar al fútbol”.
Los enormes obstáculos en el camino a Núñez
A pesar de la voluntad expresa de Villa, la operación se presenta como una de las más complejas del mercado. La primera y mayor traba es económica: el presidente de Independiente Rivadavia, Daniel Vila, fijó un precio de 12 millones de dólares por el pase del jugador, una cifra que representa una inversión muy elevada.
Sumado a eso, en River existen fuertes reparos institucionales más allá del futbolístico. Por un lado, está el enorme peso simbólico de incorporar a un ex jugador emblemático de Boca. Por otro, y quizás más determinante, se encuentran las causas judiciales pendientes en su contra, incluida una condena por violencia de género, que generan un profundo debate ético al interior del club.
Si bien hay un puente representativo favorable (su agente, Rodrigo Riep, también representa a Juan Fernando Quintero y tiene una relación fluida con Gallardo), la postura oficial dentro de River es muy distante. Al menos por ahora, todo indica que el pase no es una posibilidad concreta y requeriría de un giro inesperado en las negociaciones para convertirse en realidad.
El deseo de Sebastián Villa de vestir la camiseta de River Plate quedó explícito y público. Sin embargo, entre su sueño y la realidad se interponen obstáculos financieros, institucionales y éticos de una magnitud difícil de sortear. Mientras el jugador espera el llamado de Gallardo, en Núñez la pelota parece estar lejos de ponerse en juego.




